DÍA DE LOS ABUELOS (ACTUALIDAD)

(Copyright Andrés Fornells)

Entre los abuelos actuales siguen existiendo los que reconocen ciertas limitaciones debido a su avanzada edad, y los que se empeñan en olvidar los muchos años cumplidos y continúan actuando como jóvenes.

En mi barrio tenemos a dos abuelas a las que llamamos “Las de la eterna juventud”, pues visten como las veinteañeras, frecuentan todavía discotecas, se conocen y cantan (o mejor sería decir desafinan) canciones recién salidas de las discográficas, incluso en inglés. Comentan las malas lenguas que esas dos admirables ancianas consumen porros, aunque yo este hecho lo pongo en duda porque nunca las he visto con un “canuto” en los labios.

Reconozco que todo evoluciona y los seres humanos igualmente. Y no voy a cometer la arrogancia de emitir juicio alguno sobre mi prójimo.

Yo solo conocí a dos de mis abuelos: mi abuela Rosa, y mi abuelo Silvino. Eran los clásicos, entrañables abuelos de su época. Reflexivos, bondadosos y conocedores de las grandezas y pequeñeces humanas. Exponían su serena opinión sobre los asuntos que creían entender, y empleaban en ello los conocimientos adquiridos en la escuela de la vida y no en la escuela de los libros.

En mí influyeron tan positivamente que, transcurridos muchos años de su pérdida les sigo añorando y daría cualquier cosa por poder tenerlos cerca y consultarles cualquier problema de los que me surgen.

No pretendo con lo que acabo de exponer, tomar partido por un tipo u otro de abuelos, solo quiero resaltar y ensalzar las figuras de dos abuelos míos que, para mí, fueron maravillosos.

¡¡¡FELIZ Y LONGEVO DÍA DE LOS ABUELOS!!!

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