LA SENSIBILIDAD DE UN ROSAL (MICRORRELATO DEDICADO A JESÚS BELMAR)

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Un día en que me golpeó muy fuerte la desdicha, me puse a llorar junto a un tiesto donde tenía plantado un rosal de rosas blancas. Esa bella y sensible planta, a la que yo llevaba varios años cuidando con gran cariño y esmero, quiso demostrarme que compartía mi dolor empezando a darme rosas rojas. Al presenciar este asombroso prodigio prendió en mí la esperanza de que otro amor encontraría al que poder ofrecer sus nuevas rosas de pasión.

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