EL VERDADERO CUENTO DE LA BELLA DURMIENTE (MICRORRELATO)

Por su extraordinaria hermosura a la Bella Durmiente quisieron despertarla los más valientes y acaudalados príncipes del ancho mundo. Muchos de ellos lo intentaron hasta de un modo que era condenado en esa época: el beso con lengua, sin obtener el resultado que perseguían.
Segismundo del Torcal un rey aguerrido y tan guapo como el dios Apolo, que acababa de enviudar y moría de ganas de tener una nueva hembra que le calentase la cama y también a él, acudió al conocido lugar donde yacía la Bella Durmiente, sobre un lecho de flores que le cambiaban todos los días, y quedó inmediatamente prendado de ella. Hasta tal punto fue así, que se le escuchó decir en voz alta:
—Si no consigo despertarla, moriré de tristeza.
Encendido de pasión, Segismundo del Torcal después de contemplar durante más de media hora, embelesado, a la que tenía fama de ser la mujer más hermosa de todo el planeta Tierra, se inclinó sobre ella y besó sus fríos labios con todo el inmenso amor que se le había despertado.
Y entonces ocurrió un prodigio. La hermosa joven despertó, rompió el hechizo que la había mantenido dormida a lo largo de cien años y quedó convertida en una mujer de esa edad, más los dieciocho con que contaba al sumirse en aquel larguísimo sueño.
A Segismundo del Torcal, guerrero victorioso en mil batallas lo mató de horror, en el transcurso de un solo minuto esta feísima y arrugadísima anciana que acababa de besar.
MORALEJA: Para las historias que no terminan como la gran mayoría de la gente espera y desea, existe el arte de la alteración o el recorte, como en este caso.

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