EL NIÑO QUE TENÍA UNA ESTRELLA (MICRORRELATO)

BRUNO AMADIO (Pintura de Bruno Amadio)
El niño conocía ya, a sus cortos seis añitos, la  existencia de misterios que escapaban a su comprensión infantil. Entre estos misterios estaba el que su madre le hubiese dicho sobre la ausencia de su padre, que él se había ido al cielo.
—Yo quiero tenerlo conmigo, mama —reclamaba el pequeño llorando amargamente—. Yo le quería mucho, y él me quería mucho. Y quiero tenerlo conmigo.
—A papá lo tienes contigo siempre —le aseguró la afligida viuda—. Si cierras los ojos y piensas en él verás una estrella. Esa estrella es papá que te acompaña siempre.
A partir de esta revelación, el niño aceptó el consuelo que le procuraba aquel inexplicable misterio, pues ciertamente si pensaba en su padre, manteniendo los ojos cerrados, lo veía convertido en una estrella y, con el pensamiento, conversaba con él y este hecho le procuraba un gran consuelo y compañía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *