UN NIÑO HABÍA DEJADO DE PENSAR COMO NIÑO (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Pepín y Leo se encontraba en el parque compartiendo una bolsa de pipas. Ambos eran niños, pero uno de los dos había dejado de ver y pensar como tal. El que había dejado de pensar como piensa un infante era Pepín, al que le habían crecido ojeras y media docena de pelillos debajo de su nariz de pico.
—¿Cuál fue el momento más trascendental de tu vida? —preguntó el primero al segundo luego de librarse de la cascara de una semilla de girasol.
—El momento más trascendental de mi vida fue cuando comencé a saber leer cómics —dijo el cándido de Leo. ¿Y tú? ¿Cuál fue el momento más trascendental de tu vida, Pepín?
—El momento más trascendental de mi vida fue cuando comencé a dejar de leer cómics.
—¿Y eso por qué? —quiso saber curioso el otro.
—Porque descubrí otra cosa infinitamente más interesante.
—¿Qué puede haber más interesante que un cómic? —asombrado Leo.
Pepín lo miro con lástima y dijo:
—Ya veo que sigues todavía metido en el cascaron de la inocencia.
Ofendido Leo e intrigado también replicó ofendido:
—Dime, listo, ¿qué es más interesante que un comic?
—¿No le dirás a mi madre lo que voy a decirte yo ahora? —queriendo asegurarse Pepín.
—Pues claro que no. Te lo juro. Yo no soy ningún chivato.
—Pues infinitamente mas interesante que un comic, como de aquí a Lima, es una chica en bikini.
—Se te ha ido la olla —juzgó Leo que aún no había descubierto la verdadera identidad de los Reyes Magos.
—Allá tú con tus mocos. Me voy.
—¿A dónde vas? —quiso saber, curioso, Leo.
—A donde voy a ir, so tonto de baba: ¡a la piscina!

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