MALDITAS MENTIROSA (MICRORRELATO)


Elena, sin exagerar,
me gustaba a morir.
Se lo confesé un día
y dijo que me correspondía,
que ella no podía vivir sin mí.
Maldita mentirosa,
se marchó en un Rolls-Royce
con el tipo que lo conducía.
La vi diez años más tarde,
subida en un Ferrari,
con otro tipo, toda enjoyada.
Maldita embustera
No solo ha podido vivir sin mí,
sino que además lo ha hecho
pletórica de salud y rica.
Lo más triste de esta historia
es que a mí la mentirosa Elena,
me sigue gustando a morir.
Y acostumbrada a tanto lujo,
jamás querrá montarse conmigo
en mi vieja, herrumbrosa bicicleta.

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