DÍA DEL NIÑO: ETERNIZADA, CRUELÍSIMA INJUSTICIA (MICRORRELATO)

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Un niño desnutrido, cubierto su esquelético cuerpo con ropas viejas y rotas, le preguntó con voz lastimera a su padre, que no presentaba mejor aspecto que él:
—Papá, ¿por qué hay niños ricos y niños pobres? Papá, ¿por qué a los niños ricos les sobra la comida y yo me acuesto todas las noches muerto de hambre? Papá, ¿por qué los niños ricos tienen muchos juguetes y yo no tengo ninguno?
El afligido padre del niño que hizo todas estas terribles preguntas cerró los puños con rabia, con desesperación y lloró de impotencia.
Los verdugos inhumanos, siempre al acecho, y cuya obsesiva ambición es la de gobernar a las masas, aunque el coste de ese gobierno sea las vidas de muchos seres inocentes, armaron con un fusil al desesperado padre pobre de un niño pobre y le dijeron que disparándolo contra quienes ellos le dirían, podría acabar con toda la pobreza y la injusticia en las que había vivido hasta entonces.
Este padre desesperado, no logró que su hijo dejase de ser pobre, sino que encima lo dejó huérfano, pero no sin antes haber empleado el fusil y haber conseguido con ello dejar huérfanos a otro par de niños falsamente enemigos.

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