Relatos
UN PAR DE BANDERILLAS (tercer fragmento)
Uno de los morlacos les miraba; el fondo oscuro de sus ojos salvajes y traidores emitiendo un centelleo avieso. Su pelaje era de color zaino y poseía una cornamenta amplia y afilada. El otro toro, negro también, les ignoraba. -Hay dos banderillas en el suelo, primo -apuntó Maoliyo bajando un