ARMARIO (MICRORRELATO)
A base de astucia, extraordinaria cautela y suerte,
había conseguido mantener su prestigio de gran
dama en la alta sociedad a la que ella pertenecía.
Su marido, estaba más pendiente de sus prósperos negocios
que de las continuas ausencias del hogar de su cónyuge, ni de cómo
ni con quién se veía ella, o empleaba su tiempo, pues vivía totalmente
despreocupado de ella.
Cuando esta dama llegó a sumar una edad en la que su cuerpo no soportaba más ciertos estragos e incomodidades, decidió guardar en el armario de la hipocresía todos los besos,
todas las caricias y todos los orgasmos
que había tenido con varios amantes secretos,
y volvió a ejercer delante de todo el mundo
el papel de esposa decente, modélica y reprimida.
(Copyright Andrés Fornells)