A MI MADRE, HOY Y SIEMPRE (Píldoras filosóficas))
A MI MADRE, HOY Y SIEMPRE
La luz que emanaba de ti era tan limpia como la luz del alba.
La primera maravilla que al nacer contemplaron mis ojos fuiste tú.
Fue la tuya la primera voz humana que escucharon mis oídos.
Para mí tu voz era mágica. Me tranquilizaba, me enternecía, me alegraba.
Con tus amorosos cuidados y protección crecieron mi cuerpo y mi mente.
Al principio te amaba porque dependía de ti, me eras imprescindible.
A continuación te amé por tu extraordinaria dulzura, bondad y belleza.
Después, ya más crecida mi consciencia, te quise por ser tan valiente y honesta.
Y aquí corto porque podría escribir mil libros sobre ti y no diría bastante.
