FUE UN DOMINGO POR LA MAÑANA (RELATITO)
Era domingo y había amanecido con un cielo enfadado castigándonos con un auténtico diluvio. El agua golpeaba con violencia la ventana de la pequeña cocina, lugar donde yo me hallaba en aquel momento, formando regueros líquidos que me enturbiaban la visión de las feas moles de edificios mal construidos que siembran tantos barrios obreros.
Yo acababa de desayunar. Lavé los cacharros empleados. La soledad me envolvía con su opresora presencia. Una tristeza profunda, lacerante, insoportable castigaba mi corazón.
Pensaba todo el tiempo en Laura. La echaba desesperadamente de menos. Unos celos exagerados por mi parte habían motivado la violenta discusión que habíamos tenido y que terminó en la rotura de nuestra relación.
Cierto era que ella me había ocultado su reunión en un bar con su ex prometido. Yo me resistí a creer que este encuentro había sido casual y ella me lo había ocultado por miedo a que yo me lo tomara mal, como así fue.
Me peleé con mi orgullo. Razoné. Yo seguía amándola con toda mi alma. ¡A la mierda mi orgullo! Sin ella yo sería desdichado el resto de mi vida.
Marqué el número de su móvil. Me temblaban las manos y el resto del cuerpo también.
—Laura —logré musitar ahogando un sollozo cuando ella respondió a mi llamada.
—¿Te ocurre algo, Alberto? —quiso saber mostrando gran preocupación su voz.
—Sí me ocurre. Me siento muy mal, Laura. Te necesito tanto que si no te veo esta misma mañana creo que me voy a morir.
—Corre, ven a mi casa y salva tu vida, cariño —me apremió ella con avidez—. Mis padres no volverán hasta la noche. Tendremos un montón de horas para poder estar juntos, solos.
—Corto y salgo volando.
Abandoné el apartamento que compartía con mi hermano. Se me olvidó coger un chubasquero o un paraguas. Cuando llegué al final de la calle donde tenía aparcado mi vehículo, estaban empapadas mis ropas, chorreaba mi pelo, mis mojados zapatos chillaban, pero lo único que me importaba en aquel momento era lo feliz que yo me sentía y la felicidad todavía mayor que sentiría cuando me reuniese con Laura.
(Copyright Andrés Fornells)