Microrrelato
DESAYUNO PARA DOS (MICRORRELATO)
Amadeo despertó. Giró la cabeza. Ella estaba allí, a su lado, con su cara angelical, dormida. Sintió ganas de soltar un estentóreo grito de felicidad. Unas ganas tan fuertes que hasta se tapó la boca con toda la mano para evitar lanzarlo. Por nada del mundo debía molestar a criatura