LO QUE LE GUSTABA DE ELLA AL POETA (MICRORRELATO)

LO QUE LE GUSTABA DE ELLA AL POETA (MICRORRELATO)

Que para un artista su arte está muy por encima de todas las demás cosas lo demostró el poeta Amadeo Dosfuentes famoso por la riqueza de su lenguaje y su dominio de la rima, poco tiempo después de haber dicho en una entrevista, sobre Isabel Lagos:

—La amo, la idolatro, la necesito, es mi musa.

—¿Podría prescindir de ella? —le preguntó la osada entrevistadora.

—De ninguna manera —categórico él—. Isabel es imprescindible para mí. Es tan maravillosa que yo necesitaría alcanzar una extraordinaria longevidad, y enriquecer millones de veces mi léxico, para intentar enumerarte todas ellas.

Esta entrevista tuvo lugar al inicio de la primavera. A principio del verano, el poeta y su musa rompieron y se confesaron irreconciliables.

La misma entrevistadora de la vez anterior le preguntó a Amadeo Dosfuentes porque habían terminado, él e Isabel Lagos separados, rotunda y violentamente separados.

—La felicidad acabó con mi inspiración. La felicidad es cursi, aburrida, sosa. Las grandes obras las han inspirado la desdicha, la tragedia, la devastadora tristeza. Nada más romper con Isabel la inspiración, la nostalgia, la sublimidad han regresado a mí —Y elevando sus ojos hacia el cielo teñido de intenso azul, Amadeo Dosfuentes comenzó a recitar—:  Ojos, dos lagos, dos espejos, dos ternuras con estrellas. Labios, manantiales de fuego de los que manan chorros de besos derretidos. Mi mirada ansiosa y mi boca sedienta os buscan…

La periodista sonrió burlonamente al tiempo que se llevaba un dedo a su sien. Una colegiala se detuvo al escuchar al poeta y se quedó embelesada escuchándolo. Un pájaro romántico se posó, suavemente, en la mano del rapsoda. Una nube adquiriendo la forma de una sonrisa también se detuvo encima de él. Y se formó un escenario extraordinariamente poético.

(Copyright Andrés Fornells)