LA AUSENCIA VIVA (RELATITO)

LA AUSENCIA VIVA (RELATITO)

LA AUSENCIA VIVA

(Copyright Andrés Fornells)

Te sigo viendo en ese lugar de la mesa que nadie ocupa, en esa silla vacía, en ese perchero del que todavía cuelga tu última gabardina, en ese gracioso payaso que pintaste cuando eras una adolescente pletórica de vida, con la cabeza llena de bellos sueños. Te sigo viendo en nuestro jardincito cuidando tus queridas flores. Corriendo a abrazarme al llegar yo a casa.

Suspiro, abro los brazos, los cierro y puedo sentir la calidez de tu cuerpo, el fuerte palpitar de tu corazón, la delicada turgencia de tus senos y el sabor a almizcle de tus labios unidos a los míos.

Quienes desconocen la eternidad del amor, te creen irremediablemente perdida para mí. Pobres y desdichados ignorantes. Desconocen que existen amores eternos.

Y esta noche te buscaré en el lado izquierdo de la cama, tu lugar preferido para que te despierte el primer rayo de sol que entra por la ventana dándote en la cara.

Se asombran quienes me escuchan decir que no me siento infinitamente desgraciado por tu pérdida, porque ellos no saben que sigues conmigo, que las almas que permanecen firmemente unidas ni tan siquiera la muerte puede separarlas.

Acompáñame ahora al jardín. Vamos a cuidar tus flores. Nos están esperando a los dos. Hace una mañana radiante. Cantemos juntos:

“Cómo quisiera, ay
Que tú vivieras
Que tus ojitos jamás se hubieran
Cerrado nunca y estar mirándolos
Amor eterno
E inolvidable
Tarde o temprano estaré contigo
Para seguir amándonos”.

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