ELIPHAS LEVI
ELIPHAS LEVI
El dolor, como un perro, muerde los talones
del cobarde que de un solo día perdido
sobrecarga el día siguiente.
ELIPHAS LEVI
El dolor, como un perro, muerde los talones
del cobarde que de un solo día perdido
sobrecarga el día siguiente.
En la calle más céntrica de una gran ciudad dos niños pertenecientes a familias muy ricas, después de haberse ensuciado cara y ropas con barro se habían sentado en el suelo y tendiendo su mano pedían con voz falsamente plañidera: —Por el amor de Dios una limosnita. Llevamos una semana
La niña había nacido con una sensibilidad muy especial y una extraordinaria admiración y amor por las flores. Continuamente empleaba mucho de su tiempo de ocio dibujándolas en el pequeño patio de su casa. Y lo hacía así igual cuando hacía buen tiempo como mal tiempo. Su madre, pensando en
Claudio Pomelo se hallaba sentado a su escritorio. Había poco trabajo y combatía el aburrimiento con la papiroflexia. Su figura favorita eran los caballitos. Había llegado, realizándolos, a un punto tal de destreza que podía construirlos incluso con los ojos cerrados. Su eficiente y poco atractiva secretaria lo distrajo comunicándole
Desde el primer día en que Adán miró a Eva totalmente desnuda sintió una atracción tan poderosa que prefirió contemplarla a ella mucho más que a las paradisíacas maravillas que les rodeaban. ¿Cuáles eran los encantos de Eva que más enamoraban a Adán? En un principio todos, desde el pelo