EL SABIO SALOMÓN
SALOMÓN
La fe es un poder de la juventud y la duda un
síntoma de la decrepitud. El joven que
no cree en nada se asemeja a un
aborto que tuviese arrugas
y cabellos blancos.
SALOMÓN
La fe es un poder de la juventud y la duda un
síntoma de la decrepitud. El joven que
no cree en nada se asemeja a un
aborto que tuviese arrugas
y cabellos blancos.
Que muchos seres humanos salimos defectuosos queda demostrado frecuentemente con la falta de consideración, lástima y empatía que demostramos cuando vemos que una persona se cae, choca contra una farola, tropieza con la acera o tiene percances de este tipo, pues los mismos son celebrados con risas burlonas, ofensivas. Teníamos
(Copyright Andrés Fornells) Reunidos un ingeniero de robótica, un mago y el Sumo Hacedor expuso cada uno de ellos sus obras más relevantes. —Mi mayor logro —pregonó el ingeniero—, ha sido crear un robot que me hace todos los trabajos que le ordeno y me sale infinitamente más barato que
Era verano. El sol había alcanzado su achicharrante verticalidad. Hasta los mismos demonios, reconocidos expertos en altas temperaturas, de haberles alguien preguntado su opinión sobre aquel exagerado calor, habrían reconocido que hacía un calor endiablado. Yo ocupaba una mesa en la terraza de un bar situado en la zona más
Yo había adquirido merecida fama entre mis familiares de ser un empedernido lector, por llevar mi extraordinaria pasión lectora hasta el extremo de estar leyendo siempre dos o tres libros a la vez (uno puesto en mi mesita de noche, otro colocado sobre el brazo de un sillón de la