DOS MONEDAS EN LA FUENTE DE TREVI (RELATITO)

DOS MONEDAS EN LA FUENTE DE TREVI (RELATITO)

DOS MONEDAS EN LA FUENTE DE TREVI

En la fuente de Trevi, tiernamente cogidos de la cintura, muy ilusionados, nosotros tiramos dos monedas al agua para que se cumpliera nuestro deseo de volver otra vez allí.

Nuestro deseo se cumplió, pero no como nosotros pretendíamos en aquel momento. Tú y yo volvimos a la Fuente de Trevi, pero no juntos. Aquella mañana, no sospechábamos, haciendo aquello, que nuestro gran amor tenía ya fecha de caducidad.

Son ingenuas todas esas pamplinas de enamorados, ese  creer en la duración eterna de los sentimientos, después la vida y los sentimientos imponen sus inmisericordes leyes. Desunen y rompen la belleza que tan divinamente estaba junta y entera.

—¿Por qué estás llorando, Fermín? —me pregunta intrigada mi nueva pareja.

—Acabo de acordarme de una película muy triste basada en una pareja que vino aquí. Una pareja de enamorados, que estaban muy enamorados.

—¿Y qué les ocurrió?

—Pues que rompieron su relación.

—¿Por qué rompieron?

—Porque el chico estaba muchísimo más enamorado de la chica, que la chica del chico.

—Esto no nos ocurrirá a nosotros porque estamos igual de enamorados los dos, ¿verdad?

—Sí. Sin duda esos enamorados de la película no conocían la reciprocidad, y nosotros sí la conocemos —miento de un modo convincente.

Ella saca un pañuelo de su bolso y me lo da para que me seque los ojos.

--Me encanta que seas tan sentimental. Yo también lo soy ¡y te quiero tanto!

Me animo. Quizás, aunque ella no es la mujer de mi vida, no nos irá mal del todo juntos.