SALVAR SIEMPRE UNA GRAN AMISTAD (MICRORRELATO)

CASA

 

 

 

 

 

 

Pablo y yo habíamos sido grandes amigos durante muchos años. Surgió un malentendido entre ambos y él dejo de hablarme. Considerando que nuestra amistad no merecía terminar así, de un modo tan estúpido, le envié un Whatsapp que decía: “Por un timbre estropeado no se echa abajo una casa entera”. Y él me respondió: “Pásate esta noche por la mía, y arreglamos el timbre entre los dos. Tengo cerveza en la nevera”.

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