UNA PEQUEÑA GRAN HISTORIA DE AMOR (MICRORRELATO)


(Copyright Andrés Fornells)
Agripina Gómez era dominante, encantadora, caprichosa y bonita. Estas poderosas características suyas le valieron para atraer poderosamente el interés de los hombres, con igual golosa atracción a la que experimentan las moscas por la miel. Agripina Gomez se aprovechaba de su condición de chica irresistible, convirtiendo a sus admiradores en monigotes a los que manejaba a su antojo sin que le importara causar o no dolor con su desconsiderada conducta.
Un día, debido a que el sino de las personas suele tener dos caras, Agripina se enamoró sin ella pretenderlo, quererlo ni convenirle, de un cruel Donjuán que la trató igual o peor a como ella había tratado a sus fervientes enamorados convirtiéndose, en las manos de él, en un monigote.
Y Agripina conoció entonces, en sus propias carnes, el tormento de los celos, el sufrimiento del desamor y los denigrantes cuernos.
Pero afortunadamente para ella, cundo más triste y vencida se encontraba, conoció a Alberto Canales, un escritor inteligente, sensible y lleno de buenos sentimientos, que encausó y organizó su patética y desorganizada existencia.
—Agripina —le dijo él, cargada de cariño la voz y la mirada—, tú y yo vamos a ser los personajes principales de una preciosa y romántica novela. Entre los dos organizaremos la trama y el desenlace dejaremos que lo cierre la vida cuando le venga bien.
Agripina, ilusionada, estuvo de acuerdo. El escritor formó con ella una trama apasionante, hermosa y muy feliz durante cincuenta años. Luego Agripina quedó sola esperando pacientemente, gozándose en sus dichosos recuerdos, le llegara del desenlace de su gran historia de amor.

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