UN PERRO POLITIZADO (MICRORRELATO)

PERRO FURIOSO
(Un malísimo ejemplo que no gustará a los amantes de los perros entre los que me incluyo)
Salustiano Raspa iba andando tan tranquilamente dentro de una urbanización de lujo, cuando por la puerta de un chalé salió un perro ladrando y que, yéndose directo hacia él le mordió en una pantorrilla antes de que el jardinero que cuidaba de aquella villa consiguiera inmovilizar al animal y pedirle, muy apurado, disculpas al transeúnte que había atacado.
—Lo siento muchísimo, caballero. No sé qué ha podido pasarle al perro. Nunca antes había mordido a nadie.
—Nunca antes me habían mordido a mí —mostrando el perjudicado una mueca de dolor.
—Le llevará a urgencias con mi coche, en cuanto lo haya amarrado.
—Lástima que no se le haya ocurrido, esto de amarrarlo, antes de que pudiera morderme.
—Es lo que pasa. Uno no piensa en que puede ocurrir algo, hasta que algo ocurre.
En urgencias había una larga cola, y el jardinero dejó a Salustiano allí, alegando que tenía mucho trabajo.
Cuando terminaron de curarle, Salustiano llamó por teléfono a un amigo y le pidió viniese a buscarlo al ambulatorio donde le habían atendido.
—¿Qué nombre tenía el chalé del que salió ese perro agresivo?
—“Nido del Capital”. Retuve el nombre para denunciarles.
El amigo prometió ir inmediatamente a por él.
—Con lo curioso que eres, ¿no te interesa saber en qué pierna me mordió el perro?
—No te lo pregunto porque lo sé: te mordió la pierna izquierda.
—¿Cómo has podido saber eso? —enormemente sorprendido el sufridor de la agresión canina.
—Porque te conozco a ti, conozco al dueño de ese chalé y a su perro.
El amigo al que Salustiano Raspa había llamado: era Sherlock Holmes.

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