LA COSTUMBRE DE PEDIR COSAS A LOS REYES MAGOS (Píldoras filosóficas)

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LA COSTUMBRE DE PEDIR COSAS A LOS REYES MAGOS

      Muchos escritores, tanto los buenos como los malos, tenemos el hábito de comunicarnos con nuestros personajes de ficción y también reales que habitan las casas de nuestros libros. En este año, que ya hemos dejado atrás, muy fructífero para mí creativamente pues han pasado de cien esos personajes, la mayoría de ellos anónimos pues siguen encerrados en libros míos que no se han publicado, algunas noches cuando mi mente se ve libre de las preocupaciones cotidianas, me hablan, me hacen compañía, incluso discuten conmigo. Y como son personajes sencillos, porque también yo lo soy, me hacen preguntas que están en la calle y que, por escucharlas muy repetidamente hacen suyas. Una de sus preguntas que con mayor frecuencia se repite es:

—¿Qué les vas a pedir a los Reyes que te traigan este año que acaba de empezar?

Sonrío enigmáticamente. Soy un tipo un tanto rebelde, romántico, soñador y, dentro de lo que puedo, buena persona. Sonrío porque yo espero poco, porque siempre he recibido poco de lo que, como todo el mundo ambiciono. Y les respondo:

—Les pediré que me publiquen algún libro más, para que a vosotros os conozca más gente y viváis, además de para mí también para algunas personas más. Y les pediré asimismo que los cuatro o cinco nuevos amigos espirituales, y anónimos en lo físico, que he hecho este año recién dejado atrás me sigan teniendo en cuenta a la hora de repartir sus afectos.

Esos amigos especiales, como lo son siempre los buenos amigos, leerán esto y tendrán para mí un par de pensamientos cariñosos.

Mis personajes de novela, al escuchar esto sonríen también y asienten con sus cabezas irreales para los demás. En fin, cosas de personas fantasiosas, que diría mi entrañable abuela Rosa, la primera persona que alimentó mi imaginación con apasionantes y misteriosas historias. Para que veas, abuela, allí donde estés, que en mi pensamiento vives y vivirás tanto tiempo como viva yo. ¡Sí, soy un sentimental y a mucha honra!

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