UNA NIÑA Y UN PERRO (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Era una calle de barrio antiguo con escaso tráfico. La madre de la niña le dijo:
—No te muevas de aquí, hija. Voy a comprar el pan y vuelvo enseguida —señalando con el brazo estirado la panadería situada en la acerca que les quedaba enfrente.
La niña no la había acompañado porque tenía una heridita en la planta del pie, que se había hecho con un pincho de palmera, y le dolía al andar. Se sentó a esperarla en el escalón de la puerta de su casa vieja y deteriorada. Estiró el borde de la faldita algo sucia que llevaba puesta hasta que el dobladillo reposó sobre sus zapatitos rotos, tal como su madre le había enseñado pues las niñas buenas nunca mostraban a los demás su ropita interior.
La niña fue inmediatamente presa del tedio. Metió la mano en el bolsillo donde guardaba algunos tesoros. El botón grande de un abrigo, una canilla de hilo blanco, una horquilla del pelo, una pinza de la ropa y un pedazo de vasija de barro. Escogió ésta y encima de la losa que le quedaba más cerca comenzó a escribir con su caligrafía extraordinariamente desigual, mordiéndose la lengua por la enorme concentración que empleaba, su nombre: Adelita.
De pronto apareció un perro muy peludo que en loca carrera había dejado a su dueño algunos metros atrás. El animal, al llegar delante de Adelita se detuvo y sentándose se la quedó mirando con una fijeza hipnótica, la lengua fuera, vibrante; las orejas muy tiesas. La niña, fascinada, con el corazoncito acelerado por la emoción entregó sus ilusionados, negrísimos, amorosos ojos; a los ojos vivos, redondos, amarillentos del can. Y durante algunos segundos ambos parecieron compartir un sentimiento de ternura. Adelita siempre había deseado tener un perro, pero sus padres no lo deseaban. Argumentaban, no tener bastante comida para ellos, para encima compartirla con un capricho suyo.
—¿Cómo te llamas, perrito? —preguntó la dulce voz infantil.
El animal continuó mirándola con igual intensidad, moviendo su rabo de un modo frenético.
—Vamos, “Tronco” —ordenó el propietario del animal llegado junto a los dos.
“Tronco” con su cabeza muy alta, ufano, ahora al paso, echó a andar al lado de su amo. La niña lo siguió con gran ansiedad en su mirada. El animal continuó adelante sin mirar ni una sola vez hacia atrás donde ella lo observaba anhelante.
La madre de la niña regresó en aquel momento y desconcertada le preguntó a Adelita:
—¿Por qué lloras nena?
La sensibilísima pequeña, cuyo cuerpecito endeble y malnutrido sacudían profundos sollozos, no supo explicarle la dolorosa desilusión que acababa de causarle aquel perro, perdido ya entre la multitud y demostrando haberse olvidado inmediatamente de ella y del profundo cariño que le había mostrado.

LOS HUEVOS SALVADORES (MICRORRELATO)

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Numerosos intelectuales exponen, a menudo, su opinión de que el conocimiento de lenguas extranjeras tiene suma importancia porque puede servir, entre otras muchas cosas, para averiguar lo que otros piensan hacernos.
Había en un gallinero muy humilde dos gallinas y un gallo. La relación entre estas tres aves era la de pleno entendimiento y una pacífica convivencia. El gallo cumplía con chulería el papel que debía cumplir, y las gallinas también el suyo. Una de las dos ponedoras jamás se había preocupado en tratar de entender el idioma que hablaban los dueños del pequeño gallinero, un matrimonio anciano que, por falta de recursos vivían pobremente. La otra ponedora había puesto todos sus sentidos en comprender la lengua de quienes las tenían presas.
Para aquella pareja de viejos sus tres animales de pluma significaban una de sus principales fuentes de alimentación, pues sobrevivían prácticamente de las tortillas de patata que se hacían con los huevos de las dos ponedoras.
Pero llegó el otoño y recortó considerablemente la duración de la luz diurna. Todos los que están al tanto de cómo funciona el asunto de la huevería, sabe que este recorte de claridad diaria desorienta a las ponedoras y corta su producción de huevos. Producción que se convierte en cero patatero si se junta con la muda como fue el caso de aquellas dos gallinas (el gallo se libró de toda crítica por carecer de huevos).
Cierta mañana los dos ancianos, cuando les daban de comer a sus animales comentaron:
—Nuestra situación es tan desesperada que, pasado mañana, sábado, tendremos que sacrificar a una de las gallinas puesto que, al no darnos huevos, se nos han convertido en un gasto inútil.
Y aquí viene la importancia de procurar conocer más lenguas que la propia. La gallina que poseía un brillo muy despabilado en sus ojos, y que se había esforzado en entender el habla de sus dueños, detuvo el proceso del cambio de plumas, inmediatamente, y forzó a su cuerpo a poner de nuevo huevos.
Su ignorante compañera siguió con el proceso natural de soltar plumas viejas para suplirlas por plumas nuevas, y el sábado de aquella misma semana fue sacrificada por sus explotadores. Su lista compañera vivió durante quince años y llegada a su máxima longevidad sirvió para hacer un caldo de gallina de los que resucitan a los muertos, como reconocieron los dos octogenarios que lo disfrutaron.

EL REY DE TODOS LOS ÁRBOLES (CURIOSIDADES)

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El árbol que solemos llamar secuoya roja (sequooiadendron giganteum) de California es uno de los árboles más longevos y grandes que existen en nuestro mundo. Pueden vivir de 2000 a 3000 años alcanzar más de 110 metros de altura y hasta 11 metros de base. Su hábitat natural es la zona occidental de Sierra Nevada en California. Pueden encontrarse en otros lugares de nuestro planeta, pero los más grandes son los californianos.
Al contrario que otro tipo de árboles, las secuoyas continúan creciendo a lo largo de su larga vida, permitiéndole esta cualidad alcanzar tan gigantescas dimensiones.
Actualmente el ejemplar más grande de esta especie se encuentra en el Giant Forest, en el Sequoia National Park. Se le conoce como General Sherman y es uno de los más fotografiados por los numerosos turistas que visitan este famoso parque. Mide 83 metros de altura y 31 metros de circunferencia su tronco. Le calculan unos 2.200 años. Sigue fuerte y sano y es el ser vivo más grande del planeta.
Esta longeva secuoya empezó a vivir cuando iniciaron la construcción de la Gran Muralla en China.
Y siguió vivo durante el apogeo del Imperio Romano.
Cuando los vikingos colonizan diversas regiones de América del Norte, sin dejar apenas huella allí.
Cuando comenzaron las Cruzadas cristianas
Cuando los mongoles de Gengis Khan iniciaron la conquista de Asia.
Cuando Cristóbal Colón llegó al Caribe.
Cuando el astrónomo polaco Nicolás Copérnico afirmó que la Tierra gira alrededor del sol.
Cuando los English Pilgrims, o primeros colonizadores de Nueva Inglaterra llegaron con el Mayflower.
Cuando se declaró el monte Everest la montaña más alta del mundo.
Cuando se abrió el Canal de Suez entre el Mediterráneo y el mar Rojo, de forma que la ruta desde Inglaterra hasta India se acortó unos 6.400 Km.
Cuando se abrió el Canal de Panamá, que une el océano Atlántico y el Pacífico, acortando el viaje alrededor del mundo en casi 12.900 km.
Cuando el mundo vivió los horrores de la primera y la segunda guerra mundial.
Cuando la Unión Soviética lanzó al espacio el primer satélite, Sputnik 1.
Cuando el norteamericano Neil Armstrong fue el primer humano que pisó la luna.
Y, en la actualidad sobrevive, de momento, mientras millones de otros seres vegetales son talados en las selvas amazónicas y son quemados en muchas partes del mundo por los monstruos humanos que no respetan más vida que la suya ni conocen más dios que la codicia.

NUEVOS ASESINOS EN SERIE: LOS ASESINOS DE ÁRBOLES (ACTUALIDAD)

NUEVOS ASESINOS EN SERIE: LOS ASESINOS DE ÁRBOLES
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Cuando yo era chico mi abuelo Silvino me llevaba con él a los bosques a buscar setas. El me enseñó el nombre de los árboles que encontrábamos y me enseñó a admirarlos y amarlos porque eran criaturas vivas que pertenecían, al igual que nosotros, a este maravilloso planeta nuestro. No recuerdo, en toda mi niñez, noticia alguna de que se hubiera incendiado alguno de ellos. Seguramente, en ese tiempo, los pirómanos hijos de mala madre no existían. Ahora, por intereses imperdonables, se han multiplicado los asesinos que incendian los bosques por un gran número de sitios a la vez buscando sacar provecho de esos incendios, según escuchamos decir: para crear en las zonas arrasadas por las llamas urbanizaciones, empleos para extinguirlas y hasta venta de utensilios para combatirlos.
De ser cierto esto que se escucha en la calle, los pirómanos por razones económicas, que están dejando nuestros países sin pulmones y sin bellezas vegetales, son los mayores asesinos de todos los tiempos porque no solo eliminan, cobarde y anónimamente nuestros bosques, sino que arruinan a miles de familias destruyendo sus hogares y, a algunas de esas desdichadas personas les quitan también la vida.
Sería de justicia que al asesino de árboles que atrapen le den un extraordinario castigo, para que sirva de ejemplo y aviso a todos aquellos despiadados canallas que pretendan imitarles.
Nuestro más severo sentimiento de condena a los pirómanos y nuestra sentida solidaridad y cariño a todos los desdichados hermanos nuestros que han sufrido las consecuencias de incendios en el pasado y, ahora, en Galicia, Asturias, León, Portugal y California.

ACARICIABA A UN GATO (MICRORRELATO)

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La soledad es una gruta tenebrosa, lúgubre y absorbente. Quien la padece siente que lo aísla de la alegría, del optimismo y del gozo.
Arsenio Gómez vivía gravemente aquejado de soledad. No tenía ni familia ni amigos. Se ganaba la vida realizando trabajos informáticos en su ordenador, lo cual contribuía a alejarlo de cualquier posible contacto con otras personas. Hombre carente de atractivo, silencioso y patéticamente tímido, recibía la indiferencia, antipatía y rechazo de la gente que vivía en su mismo inmueble. Y tampoco en el gran supermercado donde compraba sus alimentos encontraba el agrado de los dependientes. Todo lo anterior motivaba que se Arsenio se pasara días sin hablarle a nadie, ni le hablaran a él.
Pero todas las noches, después de comida la frugal cena por él preparada, este hombre solitario bajaba a un bar situado en la misma calle del edificio donde moraba. El dueño de este bar poseía un gato al que llamaba “Cafeconleche” por su pelaje negro con manchas blancas. “Cafeconleche” tenía como lugar favorito de reposo una silla colocada junto a una mesa situada en un rincón del establecimiento. Nadie iba a sentarse cerca de él por haberse corrido, entre los parroquianos, la voz de que el animal tenía pulgas.
Arsenio solía ocupar una silla de esa mesa excluida. La silla más próxima al felino tumbado. Alargaba hasta él su mano y, al tiempo que lo acariciaba con extremado cariño arrancándole un feliz ronroneo, le decía todas las ternezas que tanto deseaba alguien le dijera a él. La reacción del animal era mirarlo con sus ojos color musgo y dedicarle unos miaus que Arsenio entendía cargados de ternura.
Quizás no lo fuera para el felino, pero para el hombre solitario esos momentos que pasaba con él, eran los mejores suyos de todo el día.

EL BESO QUE INVENTARON LOS ROMANOS ANTIGUOS (CURIOSIDADES)

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Los romanos de la antigüedad, según investigaciones realizadas por los estudiosos de la historia contaron con personas altamente inteligentes, belicosas y lujuriosas. Inventaron caminos tan bien trazados y prácticos, que todos llevaban a Roma. Crearon eficaces y astutas estrategias militares. Crearon acueductos que llevaban agua del lugar donde la tenían en abundancia, a los sitios que carecían por completo de ella. También inventaron leyes para que los sinvergüenzas no se salieran siempre con la suya, descubrieron la corrupción y, a medias con los griegos, también algunos vicios muy descarados y concupiscencias entre unos y unas, y unos y unos, y unas y unas. Y encima de todo lo anterior nos dejaron maravillosas obras en todas las artes dignas de ser admiradas hasta deslumbrarnos los ojos y hacernos caer la baba.
Pues, bien, hoy, por haberme levantado romántico y haberme saludado nada más abrir la ventana de mi dormitorio unos amables pajaritos, un sol radiante, un efluvio de aromas silvestres, y unos bostezos míos que han sonado mejor que un violín Stradivarius, les descubriré, a quienes no los sepan, que los romanos crearon también el beso en la boca.
Cada vez que una romana casada regresaba a casa, tenía la obligación de besar en la boca al marido. Este contacto físico no se realizaba con ninguna intención lujuriosa, sino para que el esposo pudiese averiguar que ella no había estado tomando vino, algo que se consideraba falta tan grave que, en el caso de apestar a tintorro la cónyuge, el consorte estaba autorizado a levantarle la mano y, a otras cosas peores.
Las mujeres que son dadas a besar en la boca a sus maridos (que las hay sin la menor duda, pues yo alguna que otra tengo vista) considerarán una suerte vivir en los tiempos actuales y no en los tiempos de la antigua Roma.

ESCRIBIR O NO ESCRIBIR LO DECIDÍA SU GATO (MICRORRELATO)

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Filiberto Zapatones era un escritor de los considerados del montón: o sea que si no emplease la mayor parte de su tiempo en un empleo diario de ocho horas (en su caso trabajando de traductor) habría muerto de hambre.
Cuando a Filiberto lo abandonó su infiel mujer, por otro hombre menos culto, pero más divertido que él, este escritor sin éxito volcó el cariño que todavía guardaba en el amargado corazón, en su gato “Popeye”.
Generalmente, “Popeye”, los fines de semana que era cuando su dueño dedicaba más tiempo a la escritura, dormitaba durante horas en lo alto de la mesa, al lado de su ordenador sin que le molestase el ruido que hacían los veloces dedos del escritor golpeando el teclado.
Pero de vez en cuando, “Popeye” se acostaba encima del teclado y para no molestar al gracioso felino, que tanta compañía le hacía, Filiberto comentaba disculpándole:
—De momento no voy a escribir nada. “Popeye” ha entendido que hoy me encuentro algo falto de inspiración.

ASÍ SE EXPRESABAN LOS ENAMORADOS DE OTROS TIEMPOS (CURIOSIDADES)

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Cuando mires las estrellas acuérdate de mí, porque en cada una de ellas hay un beso para ti.

Si mi alma fuera pluma y mi corazón tintero, con la sangre de mis venas escribiría te quiero. Frases de amor.

Una cosa haré contigo que tú conmigo no harás: quererte toda la vida y no olvidarte jamás.

Las flores de mi jardín florecen en primavera pero mi amor por ti, florece la vida entera.

Mis ojos lloran por verte, mis brazos por abrazarte, mis labios por darte un beso y mi corazón por amarte.

Una noche muy bonita en tus ojos me miré, fue tan linda tu mirada que de ti me enamoré.

Napoleón con sus batallones, conquistó muchas naciones, y tú con tus ojos marrones conquistas los corazones.

Tus ojos me tienen loca, tu cuerpo desesperada, y cada vez que te veo me tienes más enamorada.

DÍA DE LA NIÑA -UNA NIÑA Y UN PAJARITO- (MICRORRELATO)

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—La ternura consigue resultados sorprendentes —diría siempre la madre de Sonia.
Y lo diría así por un suceso que presenció. Sonia, su hijita de cinco años, una criatura dulce y cariñosa, cierta mañana, se hallaba jugando a la rayuela en el pequeño patio de su casa cuando un pájaro muy torpe chocó en el cuerpecito de ella desplomándose.
Sonia, compungida por lo ocurrido, le recogió del suelo, le pidió perdón por haberle causado un daño involuntario y le dio un beso tan tierno que la avecilla, recuperándose de su aturdimiento, decidió quedarse con ella para siempre.

SE LO CONFIRMÓ EL HORÓSCOPO (MICRORRELATO)


SE LO CONFIRMÓ EL HORÓSCOPO
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Lina se dio cuenta de que su mejor amiga, Mayte, no había sabido mantener su boca cerrada y cumplir la promesa que le había hecho de no decirle a nadie la confidencia suya de la noche anterior, pues nada más entrar en la oficina y quitarse el abrigo, su compañera de trabajo, Mariona, se acercó a ella y con expresión compungida en su rostro pecoso y en su voz le dijo:
—Es una pena lo ocurrido entre tú y Norberto. Hacíais tan buena pareja.
—Bueno, cosas que pasan —Lina procurando quitarle importancia mientras el enojo la centrifugaba por dentro—. Nos dimos cuenta, a tiempo, de que lo nuestro no funcionaba.
—¿Descubriste que era un cerdo, que te la pegaba con otra? —con morbosa curiosidad la otra.
—Nada de eso. Norberto nunca ha dejado de serme fiel. Digamos que se nos rompió el amor, ¿vale? Y ahora, si me dejas, tengo que terminar un informe.
Lina ocupa su mesa y enciende el ordenador. Suelta un suspiro de exasperación cuando la sentimental Simona, otra compañera de oficina, toma asiento en un extremo de su mesa, lleva entre sus manos un pañuelito y con voz quebradiza y ojos acuosos quiere le confirme:
—¿Es verdad lo que cuenta Mayte de que tú y Norberto habéis roto?
—Sí, hemos terminado nuestra relación —mostrando cansancio Lina—. Nuestra relación había dejado de funcionar hacía ya algún tiempo. No pasa nada, querida. Sin traumas. Hemos quedado amigos.
—¡Oh! No voy a poder soportarlo —trágica Simona, rompiendo a llorar y dándole utilidad al pañuelito—. Ya nada tiene sentido. Si lo vuestro no ha funcionado, con lo enamorados que estabais, lo mío con Genaro será un rotundo fracaso. No voy a salir más con él. Vale más prevenir que curar.
Lina suspira de nuevo. Controla como puede la exasperación que se ha ido apoderando de ella.
—No seas tan dramática, bonita. Estas cosas pasan. Genaro es un tío estupendo. Te quiere y le quieres. Norberto y yo no formábamos una la pareja ideal. No le demos más vueltas, por favor.
Simona solloza ya a todo volumen. Lina, que está para que la consuelen, tiene que consolarla. Tarda varios minutos en conseguir que su compañera dejé de sollozar como si acabara de rompérsele el corazón. Por fin logra que haga caso a su reiterado consejo:
—Anda. Ve al cuarto de baño a arreglarte un poco. Se te ha corrido el rímel y te ha quedado la cara que pareces un osito panda.
—¡Que admirable eres, Lina! Con la desdicha tan grande que debe estar rompiéndote el alma y aun te queda ánimo para bromear —se aleja la otra sollozando de nuevo.
Por fin llega el jefe con la habitual expresión severa en su rostro y todo el mundo finge hallarse muy ocupado.
Durante toda la mañana, influenciada por lo que han estado exponiendo todas sus compañeras, Lina se ha sumergido en un mar de dudas. ¿Ha hecho realmente bien terminando su relación de más de un año con el hermoso Norberto? Tal vez con la convivencia la horrible Encarna, la insoportable mama de él, no fuera tan mala como estaba siendo. A todo se acostumbra una. Por ejemplo, sus primeros zapatos de tacones altos que los primeros días de ponérselos, cumplidos los quince años, a cada paso que daba estaba a punto de caerse de narices al suelo, ahora, los lleva a todas horas y sin ellos tiene la impresión de haber perdido la mitad de sus piernas.
Mientras ella y Mayte, durante la pausa en la oficina, comen en una hamburguesería, la segunda va al baño a retocar su maquillaje, Lina hojea un periódico que alguien ha dejado olvidado en una silla cercana. Se va directo al horóscopo y lee lo que dice sobre su signo del zodiaco. Suspira aliviada.
—Estoy totalmente convencida de que haber roto con Norberto ha sido absolutamente acertado —le dice a su amiga cuando ésta regresa a su lado.
—Eso me dijiste anoche cuando me lo contaste —Mayte atusándose el pelo en un gesto lleno de coquetería dedicado a un chico atractivo que la está observando desde una mesa vecina.
—Sí, pero ahora tengo la seguridad absoluta.
—Pues mira que bien —Mayte más pendiente de lo que hace el chico que le gusta, que de lo que está escuchando.
Lina le cuenta que en el horóscopo ha leído un consejo primordial que se da a las mujeres que tienen el mismo signo que ella: Vivir bajo el mismo techo con la suegra: ¡jamás de los jamases! Descubre que su amiga y el adonis de la otra mesa han cambiado una sonrisa y una oleada de optimismo la invade. Bueno, romper con un novio no es el fin del mundo. Y recuerda lo que su cariñoso abuelo Anselmo solía decirle cuando ella era pequeña: “Chiquilla, eres tan guapa que, cuando seas mayor darás un puntapié en el suelo y te saldrán cien novios”.