SE PUEDE VIVIR SIN AMOR (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Se hallaban los dos en el baqueteado sofá del salón de un hogar modesto. Mantenían ambos una postura que les encantaba por lo muy íntima que era. El niño, pequeño todavía, sentado sobre las piernas de su joven madre, no le significaba a ella incomodidad alguna.
Él se movía hacia adelante y hacia atrás, dulcemente excitado, gozando el cálido contacto y el delicioso olor materno que lo acompañaba desde su venida al mundo.
También ella gozaba del olor a limpio que desprendía el hijo de sus entrañas. Durante algunos segundos, con deleite compartido, se comunicaron en silencio sus almas.
De pronto el niño realizó una de esas preguntas conque los infantes suelen sorprender a los adultos:
—Mamá, tú me amas mucho, ¿verdad?
—Te amo infinitamente, corazón mío —conmoviéndose ella.
—Mamá, ¿se puede vivir sin amar? —curioso.
—Sí, hijo mío. Se puede vivir sin amar, pero no merece la pena vivir de ese modo.
El pequeño rompiendo a reír se abrazó a ella muy fuerte y exclamó:
—¡Te quiero muchísimo, mamá!
—¡Y yo también a ti, mi vida! —respondió ella apretándole contra sí, deseando un imposible, que nada del mundo consiguiera arrancarlo del cerco amoroso y protector de sus brazos.

LES APASIONABAN LAS TORTILLAS DE PATATA (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Anselmo Potasio tenía una queja que expresaba cada vez que lo atacaba la melancolía:
—A mí me amarga la existencia el hecho de que cuando yo vine al mundo, mi padre no se hallaba presente.
—¿Pues dónde estaba tu padre?
—Eso habríamos querido saber mi madre y yo para llamarle canalla, falso y seductor.
Una mañana Anselmo recibió una llamada que despertó muy considerablemente su interés.
—¿Sí? —respondió como tenía por costumbre.
—Juan, cariño, ¿eres tú?
Enamorado del afectuoso tono de aquella voz, Anselmo respondió:
—Sí, dime, mi vida.
—Tú no eres Juan —descubrió enseguida la joven que llamaba.
—Tu tampoco eres, Alicia, pero me encantaría conocerte.
—¡Vaya, seguro que eres muy feo!
—Te equivocas. Soy tan bien parecido que cuando me miro en los espejos, los espejos me sonríen.
A ella le entró la risa.
—Me parece que eres muy vanidoso.
—¿Por qué no nos vemos y te demuestro que no exagero?
Quedaron en verse. Ella se llamaba Carmina. Era bien parecida y simpática. El destino intervino en aquel asunto, especialmente cuando él en tono melancólico comentó:
—Cuando yo vine al mundo, mi padre no estaba presente.
—Lo mismo me ocurrió a mí. Con Juan yo no tenía esto en común.
—Yo tampoco tenía esto en común con Alicia.
—¿Te gustan las tortillas de patata?
—Me chiflan, sobre todo si llevan un poco de cebolla.
—Igual que a mí. ¿Serías capaz de romper con Alicia?
—Por ti sí —sin la menor duda él—. ¿Y tú serías capaz de romper con Juan?
—Sin dudarlo un segundo.
Han trascurrido diez años de este encuentro y Carmina y Anselmo siguen juntos comiendo tortillas de patata que comparten con los tres niños que tienen y, en el parto de todos ellos estuvo presente el padre.

NORMA CREO UN NUEVO TRUCO DE CONQUISTA (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Eran un pequeño grupo de adolescentes. Se reunían algunas noches, los fines de semana, en el almacén que poseía el padre de Mario, local cerrado al público los sábados y domingos. Mario contaban con la autorización paterna. En el almacén había materiales de construcción y balas de heno para los animales. Estos últimos les servía para sentarse. Solían beber y fumar sin llegar al embrutecimiento de la borrachera. Y tomando el máximo cuidado de no provocar un incendio. Eran unos jóvenes sensatos y disciplinados. Su meta era conseguir un futuro exitoso gracias al estudio y al esfuerzo.
Hablaban mezclando la realidad con algo de fantasía, riéndose de esta última pues sabían que consistía únicamente en un juego. Norma y Rafa eran de los que menos hablaban. Eran introvertidos, reflexivos. Aportaban al grupo sus sonrisas, su hilaridad cuando convenía, pero raramente exponían sus opiniones tanto acordes con las de otros, como diferentes. Su máximo interés consistía en mirarse ellos dos a hurtadillas. Nunca habían confesado que se gustaban, pero ambos sabían que era así. Y se gustaban muchísimo.
Una mañana de sábado organizaron todos una excursión al monte. Agustín, que era hijo de un profesor de botánica, sirvió de gran entretenimiento para todos descubriéndoles los nombres de numerosas plantas, así como algunas propiedades curativas que se les atribuían.
Hicieron parada junto a una muralla de rocas considerándolo un lugar ideal para asentar su campamento allí y preparar una paella con todos los ingrediente que, para este fin, habían traído. Alberto y Carmen, que llevaban meses formando pareja, se habían ofrecido para cocinarla.
Norma y Rafa se brindaron voluntarios para ir a buscar leña. Trajeron un buen puñado cada uno. Los improvisados cocineros consideraron podía bastarles, pero por si acaso podían ir a buscar un poco más. Una vez alejados del grupo, Norma le dijo a Rafa:
—Hay una cosa que he deseado siempre hacer, y si tú vigilas por si me caigo, la voy a hacer ahora.
—¿Qué cosa es? —solicito y sorprendido él.
—Subirme a un árbol como hacéis los chicos.
Viendo la ilusión reflejada en los ojos de Norma, Rafa se prestó a ayudarla.
—Mira, ese árbol de ahí no te será muy difícil subirlo. No es muy alto y las ramas mantienen entre ellas una distancia cómoda.
—Lo voy a intentar —ilusionada ella—. Pero tú quédate debajo por si me caigo, ¿eh?
—Vale. No te preocupes, si te caes te cogerán mis brazos.
—En ti confío. No me falles.
—Descuida, que no te fallaré.
Norma reía deliciosamente todo el tiempo a medida que ganaba cierta altura. Estaba gozando la nueva experiencia. Rafa la animaba, riendo también. La encontraba encantadora, tan femenina en sus movimientos, pidiéndole su parece sobre si subía más arriba. Llegó a un punto en que él consideró estaba muy elevada.
—Creo que es mejor que bajes —aconsejó.
—No tengo miedo —aseguró ella.
—Pero yo si lo tengo de que puedas caerte. Desciende ya por fa.
—¿Te preocupas por mí? —coqueta.
—Me preocupo por ti muchísimo —sincero.
—Bueno, pues bajaré. Pero no de muevas de donde estás junto al tronco para el caso de que me caiga.
Cuando le faltaba un metro para llegar al suelo, ella se cayó sobre él y rodaron los dos al suelo riendo. Luego se pudieron muy serios cuando sus miradas fijas, sinceras, se confesaron lo que llevaban mucho tiempo sin atreverse a decirlo. Y cuando se dieron un beso, supieron que estaban ciertamente predestinados el uno para el otro.
Y Norma, muy satisfecha, recordó que su abuela le había contado que, de joven, ella había conquistado a su abuelo dejando caer al suelo un pañuelo suyo perfumado que él recogió y se lo entregó. Como los tiempos habían cambiado, en vez de un pañuelo se había tirado ella en los brazos del chico que la había enamorado.
Los tiempos cambiaban, pero los resultados a obtener eran los mismos.

ALGUNOS JÓVENES CON MANDO NO QUIEREN A LOS VIEJOS (OPINIÓN)

(Copyright Andrés Fornells)
Con cierta frecuencia, todos deberíamos repasar el archivo de nuestros recuerdos lejanos porque esto puede servirnos para recuperar mucho del agradecimiento perdido.
Esos jóvenes desalmados actuales cuya boca se llena con la palabras eutanasia, porque se creen que ellos permanecerán jóvenes eternamente, me permito decirles que la arrogancia conque hablan ahora se les arrugara cuando se les arrugue también la piel y se den cuenta de que vivir, a cualquier edad es hermoso, y querrán abolir las leyes que ahora quieren imponer.
El principio cristiano de que Dios nos dio la vida y solo Dios nos la puede quitar, es hermoso, generoso y especialmente humano.
Nadie tiene derecho a decidir, ni aconsejar a nadie que lo mejor para él es que lo maten familiares, enemigos y gobiernos desalmados, después de haber dedicado 50 o 60 de su vida a trabajar hasta el agotamiento para sus hijos, familiares y su país, porque has dejado de ser productivo.
La historia nos ha demostrado la existencia de muchos ancianos que a su muy avanzada edad han sido capaces de realizar investigaciones científicas que han servido para salvar muchas vidas y obras de arte que muchos jóvenes arrogantes ni han sido capaces de igualar, ni lo serán nunca porque el talento, amigos de la eutanasia, no es patrimonio de la juventud sino patrimonio de quien lo posee.
Yo solo conocí a dos de mis abuelos: Silvino y Rosa y fueron tan maravillosos para mí que, si existiese una magia que permitiese devolver la vida a las personas amadas que murieron mucho tiempo atrás, yo se la devolvería inmediatamente.
Las personas que ahora son viejas, de jóvenes emplearon todas sus fuerzas y todos sus conocimientos para que nosotros tuviéramos una existencia mejor que la tenida por ellos. Solo una porquería de personas (que no merecen ese nombre), unos monstruos desagradecidos, pueden pensar, proponer y determinar que ahora, porque ya no les quedan energías con las que poder procurarnos bienestar, a esos ancianos los quitamos de en medio como si fuesen muebles vetustos sin corazón, sin sentimientos, sin conocimientos y sin recuerdos.
Evidentemente el plástico está afectando las mentes de algunos terrícolas y su cerebro sólo es Material sintético, obtenido por polimerización del carbono, que puede ser moldeado mediante presión o calor.

UN NIÑO AMABA A UNA MAMÁ QUE NO ERA LA SUYA (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Albertito vivía en una mansión. Sus papás eran muy ricos e influyentes. También eran bellos y elegantes, cultos y refinados. Tenían numerosos amigos en las altas esferas. Los invitaban a las fiestas más selectas. Ellos daban asimismo fiestas en su majestuosa villa, con gran derroche de lujo, manjares gastronómicos y bebidas salidas de las bodegas más caras y afamadas. Orquestas de prestigio interpretaban música selecta para que la bailasen los invitados especiales que concurrían a estos notables eventos.
Albertito, desde lo alto de la escalera del piso de arriba los observaba a veces con cara de fastidio murmurando en un lenguaje que nunca le habrían permitido ni sus progenitores ni sus estrictos educadores:
—Siempre la misma mierda. Y mientras yo me aburro aquí como una ostra, Tino debe estar con su madre riendo y disfrutando de su cariño.
Tino era el hijo de la guardesa. La guardesa se llamaba Eugenia. Vivía con su marido, que tenía a su cargo los jardines, y su único hijo, en una modesta casita muy alejada de la gran casa principal.
Siempre que podía escaparse de sus tutores, Albertito acudía a la humilde vivienda de los guardeses para jugar con su hijo y a sentarse en el regazo de la gorda Eugenia que les contaba cuentos muy divertidos, le acariciaba la cabeza, le miraba con ojos amorosos y le decía dulzuras tan embriagadoras que a él le enamoraban el corazón.
Albertito envidiaba a Tino porque tenía una madre maravillosa que no olía a perfumes exquisitos y exclusivos, sino que olía a agua de rosas y a delicioso sofrito y sabía hacerle feliz todo el tiempo. La suya solo servía para regañarle y decirle lo que, debido a su posición social, él podía o no podía hacer.
Albertito solo conocía la dicha total, el tiempo que pasaba con los guardeses. Albertito envidiaba a personas que económicamente eran muy inferiores a las pertenecientes a su mundo sofisticado y pudiente. El niño Albertito nunca había entendido que a él, hubiera personas que pudieran envidiarle.

QUE DIFICIL ES SER MUJER (OPINIÓN)

(Copyright Andrés Fornells)
A la mujer, para tener éxito en esta sociedad tan despiadada en la que vivimos, se lo ponen muy difícil tanto en lo personal como en lo profesional. Desde muy tierna edad la mujer ha de preocuparse de mil cosas, de las que los hombres quedan exentos. La mujer ha de preocuparse a la hora de escoger entre la maternidad o triunfar en su carrera. Corre peligro yendo sola por según que zonas de las ciudades. Es agredida impunemente por muchos hombres, tanto de palabra como de obra. Y vituperada por muchas mujeres de lengua viperina como se desvíe un poco de la conducta moral que la sociedad le ha designado restringiendo con ello su libertad. Y las estadísticas del primer mundo se permiten echarles las culpas de que no haya más niños en el mundo para incorporarles al sistema productivo cuando llegaran a la edad laboral.
La mujer, para que no le arruinen la existencia debe tener una nariz bonita, una boca preciosa, una figura de sílfide y un aliento que huela a jazmín. En cuanto a los ojos, si no tiene el defecto de que sea bizca se le suele perdonar (no siempre) el tamaño, el color y hasta la forma.
Otra canallada más en contra de la mujer es que, aparte del rostro que gracias a cremas carísimas puede mantenerlo más o menos joven y lozano, las curvas que tanto atraen a los varones, hasta el punto de concederle un valor máximo en el cuerpo femenino, tienen en ellas una cruel tendencia a descolgarse con el paso de los años.
Con respecto a los hombres, el canon de restricciones cambia radicalmente. Los hombres pueden tener una nariz como un pimiento morrón, una boca del tamaño de un palillo o del tamaño de un donut, que encuentra comprensión y hasta despierta simpatía porque le encuentran cierto parecido con un gracioso payaso. Los ojos, hasta en el caso de que los tenga muy bobos, encuentra comprensión e incluso el calificativo favorable de graciosos. Los hombres pueden ser gordos (lo disculpan llamando a su barrigón la curva de la felicidad), flacos, altos y bajos, que para todo ello encuentra comprensión y justificación y solo muy pocos se acomplejan de su falta de estética, de belleza, de proporción, de lo lejos que están del hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci. Al hombre también se le disculpa que su bocaza huela a ajos de culebra.
Por todo lo anterior, una persona que como yo ejerzo de concienzudo observador, puedo exponer, lamentar y reconocer honestamente: ¡Qué es muy difícil ser mujer!

HUMO Y ANCLA (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)
La amistad está, en la escala de valores humanos, posiblemente solo un escalón por debajo del amor. Por eso los amigos que cuando los necesitas se desvanecen como volutas de humo, son amigos que valen menos que un cigarrillo.
Perderlos favorece más que mantenerlos.
Los auténticos amigos, los que de verdad merece la pena conservarlos son esos amigos anclas que no desaparecen cuando necesitas su ayuda, que permanecen contigo hasta el fondo.

UN PAÍS INDESTRUCTIBLE (ACTUALIDAD)

(Copyright Andrés Fornells)
En una reunión internacional en la que se permitía a los periodistas presentes hacerle preguntas al orador, un famosísimo general con merecida fama de gran conocedor de la historia del mundo, tanto de la antigua como de la moderna, hizo al final de su ovacionada disertación una pregunta a los medios de comunicación presentes:
—¿Alguno de ustedes sabe decirme cuál de todos los pueblos conocidos ha sido desde siempre el pueblo más indestructible de todos?
Inmediatamente fue aceptado su reto.
—¿Los Estados Unidos? —aventuró uno.
—¿Alemania? —propuso otro.
—¿La Gran Bretaña? —sugirió un tercero.
—¿Italia? —indicó un cuarto.
—¿Francia? —consideró un quinto.
Transcurridos muchos minutos, y en vista de que el militar de alto rango movía continuamente la cabeza en sentido negativo, el director del teatro que había invitado al conferenciante, pidió a éste:
—Por favor, general, tenga la amabilidad de descubrirnos lo que ninguno de los presentes hemos sabido descubrir.
El experimentado militar con cinco estrellas en su hombrera y numerosas condecoraciones en su ancho pecho declaró entonces:
—Seguramente mi pregunta no era fácil de contestar. Pues bien, el país más indestructible de todos los de este mundo: es España: Los españoles llevan siglos tratando de destruirse entre ellos y todavía no lo han conseguido.

DESAPARECIERON DEBAJO DE UNA MONTAÑA DE BASURA (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
De nosotros, los terrícolas, los extraterrestres que dentro de algo más de un siglo lleguen a nuestro planeta les será muy fácil descubrir las causas de nuestra extinción: el consumismo asociado a la basura.
Los que avisan de que nos estamos suicidando, nos advierten que para el año 2050 en el mar habrá mayor cantidad de plástico que de peces y que a la tierra le habremos metido tanta basura en sus entrañas que la habremos transformado de fértil, en infértil.
Ya existen en los océanos islas de plástico que tienen cientos de kilómetros.
Ya, actualmente, los peces que consumimos llevan dentro de ellos pequeñas partículas de plástico, que nosotros nos comemos. Y es que el plástico es de tan lenta destrucción que, una simple botellita de plástica de un cuarto de litro tarda 100 años en destruirse.
Los artilugios que utilizamos los fabrican algunas industrias para que nos duren un par de años, que es el tiempo que nos concede la garantía, y luego los reemplacemos por otros, motivo por el que creamos basura continuamente.
Hasta hace muy poco la basura mundial la adquirían empresas chinas y empresas de otros países, que la reciclaban.
Las empresas chinas ya no la adquieren más porque ha dejado de hacerles falta debido a que ellos producen ya la suficiente basura en su propio país para reciclarla, por lo tanto, estamos llegando a un punto en que todo el mundo tiene que tragarse su propia basura.
A esta atrocidad nadie le pone coto. El consumismo impera. Nada se repara, nada se reutiliza. Se estropea una nevera, se compra otra. Se estropea un coche, se compra otro. Se estropea una televisión o sale un modelo mejor, se compra otra. Y así vamos haciendo con todo.
Al final, ocurrirá lo que decimos algunos que lo estamos viendo venir: los terrícolas moriremos sepultados debajo de una montaña de basura.
Lo que dirigen el cotarro, que no ven o no quieren ver este colosal problema porque ellos siempre, con su dinero han escapado de todo, también serán aplastados por esa montaña.
En fin, yo hago lo único que puedo hacer: avisar de la que se nos viene encima. Pararles los pies a los que están convirtiendo el mundo en un absoluto, criminal basurero, está en manos de los que forman parte de ellos. ¡En fin, estamos bien apañados!