ENCANTADORES DE SERPIENTES (MIS VIAJES)

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Se calcula que en la actualidad existen en la India unos 300.000 encantadores de serpientes. El gobierno hindú pretende quitarlos de la circulación. Está en vigor una normativa india aprobada en 1972 que prohíbe tener serpientes como animales domésticos. Debido a esta prohibición, los sapwalas no están ya más visibles en los lugares céntricos ofreciendo su espectáculo a los turistas, sino que actúan en lugares más discretos donde no suele molestarles la policía. Pero los saperas (como se los llama también) están en contra de las autoridades que son cada vez más exigentes con el cumplimiento de la ley. Ellos alegan que es su único medio de vida. Y el gobierno tampoco les ofrece ninguna otra alternativa. Algunos de estos encantadores de serpientes son, en contra de lo que puede pensar la mayoría de la gente, músicos bastante buenos. También hay alguna mujer que ejerce este antiquísima actividad. El promedio de serpientes que necesitan por año estos encantadores se calcula que son unas siete. Puede que en su totalidad parezca un número exagerado, pero no es así pues sigue habiendo muchísimas y causando numerosas muertes de personas todos los años.
Tan abundantes son todavía los ofidios que en la última visita que hizo el presidente Bush a la India, tuvieron que contratar a sapwalas para prevenir que alguno de ellos apareciera por el sitio donde el, entonces primer mandatario norteamericano iba a dar su discurso.
Todos estos tradicionales artistas callejeros suelen llevan con ellos una cesta con un par de serpientes naja dentro, un tumarit (flauta), y un morral que contiene algunas ratas y huevos, que son los alimentos que suelen darles a sus reptiles.
Su forma de actuar consiste en tocar la flauta después de haber abierto la tapa de la cesta donde las llevan. Las serpientes saltan fuera de su escondite, se yerguen majestuosamente frente al domador meciéndose con lentitud al compas de la música y los movimientos de su flauta. Las serpientes son sordas, pero al parecer captan ciertas vibraciones.
Algunos encantadores permiten que los ofidios se enrosquen alrededor de su cuello.
Terminada la actuación les dan de comer. El secreto de que no los muerdan, revelan algunos de los encantadores, se debe a que las serpientes los respetan; mientras que otros aseguran que se van inmunizando de niños inyectándose una pequeña cantidad de veneno. Y unos terceros afirman que antes de actuar hacen a las najas morder cosas blandas para que dejen el veneno en ellas. También emplean los sapwalas el truco de cambiar hábilmente la cobra inicial por una serpiente que no es venenosa. Y finalmente he escuchado que algunos encantadores se ponen en la corva de alguna de sus piernas una ramita de una planta cuyo olor es parecido al de la pimienta y que desagrada tanto al reptil que lo mantiene a distancia.
Yo no voy a argumentar si existe o no algo mágico en el trabajo que realizan los encantadores de serpientes, pero sí defiendo que corren riesgos y que demuestran un valor, una habilidad y un conocimiento de los hábitos de los reptiles que merecen ser reconocidos y premiado con unas monedas que les permiten sobrevivir como una de las misteriosas atracciones de la nación mundialmente segunda en cantidad de habitantes. Dhanyavaad (gracias)

BOMBAY Y SUS COMERCIANTES (MIS VIAJES ALREDEDOR DEL MUNDO)

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Bombay (Mumbai para los hindúes) es la capital del estado federal de Maharastra. Su nombre, según algunos estudiosos, deriva de la diosa local Mumba Devi, aunque también algunos otros defienden que el nombre proviene de la palabra portuguesa bom bahía. Los defensores de la primera teoría y los defensores de la segunda no se ponen de acuerdo en este punto. Mumbay se encuentra situada en las costas del mar arábigo. Es la ciudad portuaria más importante del subcontinente, el principal centro económico de la India y alberga a la mayor industria cinematográfica del mundo. Cuenta con numerosas universidades, teatros, museos y galerías.
En esta enorme ciudad se hablan alrededor de 200 lenguas y dialectos. La lengua más hablada es el maratí que la utiliza casi el cincuenta por ciento de la población. Los individuos de las clases altas dominan el inglés, y la gente de la calle que intenta vivir de los turistas lo chapurrea lo suficiente para entenderse en aquello que les interesa. Y una de las cosas que les interesa es llevar turistas a las tiendas que les dan comisión por traerlos allí.
A los buenos vendedores hindúes les apasiona el regateo. Siempre salen ganando porque pueden pedir mil por un objeto que vale diez, y cuando el comprador considera todo un triunfo haberlo conseguido por quinientos, sigue comprando carísimo, sin él saberlo. Estos vendedores hindúes (especialmente los joyeros) son extraordinariamente astutos y teatreros. Pueden mostrarse tan compungidos por el precio que has conseguido acordar con los xompradores, que casi te convencen de que realmente lo están.
Si tienes la suerte de ser el primer cliente que ese día ha entrado en su negocio dispuesto a comprar, puedes conseguir el mejor de los precios, pues estos comerciantes tienen la creencia de que la primera venta siempre les trae suerte, y conceden mayor rebaja de la habitual, por conseguirla. Por lo general, porque ellos te sonrien encantadoramente todo el tiempo, es muy divertido el regateo y siempre puedes terminar convencido, porque es cierto, que en tu país sería mucho más caro lo que has adquirido después de un divertido e inteligente estira y afloja con un vendedor de sonrisa genuina y cómica derrota cuando te acusa de haber sido más listo y astuto que él.

 

UN PARAÍSO EN FILIPINAS: LA ISLA DE PALAWAN (VIAJES)


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Esta isla, perteneciente a Filipinas, es un auténtico paraíso. En ella viven en paz y armonía 81 grupos culturales y razas. En la isla de Palawan abundan los bosques vírgenes, las junglas, las montañas y los islotes rodeados de coral y una extraordinaria fauna marina. Quienes quieran ver peces exóticos de formas y colores fantásticos deben visitarla. La arena de sus playas es blanca y fina y las aguas que las bañan son limpias y cristalinas.
El mar de Filipinas alberga una fauna y flora notoriamente exóticas. Existen casi 500 especies de corales duros y blandos y habitan en sus aguas costeras alrededor del 20 por ciento de todas las especies de moluscos existentes en el mundo. Además de las numerosas especies de peces de pequeño tamaño, en sus aguas de un bellísimo color turquesa abundan también, tiburones, atunes, morenas, tortugas marinas, calamares y serpientes de mar.
El mar de Filipinas es también zona de freza y cría de la anguila japonesa, del atún y de diferentes especies de ballenas.
Las principales actividades económicas en la región del mar de Filipinas son las explotaciones agrícolas y forestales, la pesca, los servicios de la administración pública, el comercio y la artesanía.
Sin embargo, la deforestación incontrolada de los bosques tropicales, con la consiguiente erosión de los suelos y la generalmente elevada contaminación atmosférica y de las aguas ocasiona graves daños ecológicos también en el medio ambiente marino. Esta creciente contaminación de las aguas afecta especialmente a los bosques de manglares ribereños, que sirven como zonas de freza y cría a numerosas especies de peces.
Ojalá que la desmedida ambición humana no destroce las bellezas y riquezas naturales que todavía posee este hermosísimo y paradisíaco país, para beneficio de sus habitantes y de la humanidad entera.

GEISHAS, DONCELLAS DEL AMOR CON ROSTROS DE PORCELANA (I) -VIAJES-


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La palabra geisha proviene de los fonemas chinos “Gei” que quiere decir arte habilidad, y “Sha” que significa persona. Y eso es lo que representan las geishas: personas con habilidad en diferentes artes. El kimono que llevan se lo hacen a medida, y las más prestigiosas geishas poseen una variada colección de kimonos para distintas ocasiones y estaciones del año.
Las geishas modernas siguen viviendo en los okiya (casas de geishas) aunque las mas experimentadas prefieren vivir en sus propios apartamentos. La elegante y alta cultura en que viven las geishas se llama Karyukai (mundo de las flores y los sauces). Los instrumentos que tocas las geishas son el shakuhachi (flauta de bambú) el taiko (un tambor) y el shamisen (un instrumento de cuerdas). Estas mujeres entrenadas para el gozo y entretenimiento de hombres importantes (especialmente en lo económico) dominan las canciones tradicionales, el baile japonés clásico, el sado (ceremonia japonesa del té) el kebaha (arreglos florales), la literatura y la poesía, añadiendo a lo anterior el exquisito arte de entretener y hacer pasar un tiempo agradable a los clientes.
Actualmente, Kioto mantiene todavía una fuerte tradición de geishas. Dos de sus más prestigiosos y tradicionales distritos de geishas son Gion y Pontocho. Las geishas nunca incluyen actividad sexual en sus actuaciones, aunque pueden algunas de ellas practicar sexo con algún cliente.
Fue tradicional para las geishas tener un donna (protector) que era un hombre adinerado, casado a veces y con recursos para financiar los costes del costoso entrenamiento tradicional de las geishas. Era muy habitual, especialmente tiempo atrás, que un donna comprase la virginidad de una geisha muy joven y la mantuviera como amante hasta cansarse de ella.
Las aspirantes a geishas estudian duramente para pasar de oshakus (doncellas) a geishas. La disminución de geishas ha sido considerable en los últimos cien años. Se calcula que ha descendido alrededor de un 70 %.
Quienes mantienen al pie de la letra la tradición calculan el compromiso de servicio de una geisha, el tiempo que tarda en consumirse una varita de incienso.
Mucha gente fuera de Japón, sobre todo, cree que las geishas son prostitutas, y ello es debido a que chicas que sí son prostitutas se hacen pasar por geishas aprovechándose así del prestigio que mantienen estas tradicionales artistas del entretenimiento.
Tradicionalmente, las geishas permanecen solteras y suelen retirarse cuando se casan, aunque no se retiran si tienen hijos mientras ejercen su profesión.
Sus antecesoras fueron las odoriko, bailarinas de profesión. Y si nos remon-tamos muchos, muchos más años atrás llegamos las kabuki odori (bailarines de los teatro ambulantes). Estas bailarinas ya ataviadas con bellos kimonos de seda, se encargaban de bailar ante los samuráis, de realizar la ceremonia del té, servirles sake, y de tocar el shamisen (instrumento algo parecido a la guitarra, pero de tres cuerdas, y con un sonido muy melódico), Este baile era conocido como Okuni. La gran mayoría de las kabuki odori eran en realidad hombres. Este nombre significa la conjunción de tres habilidades. «Ku» de canto, «bu» de baile, y «ki» de expresión.
En el año 1779, las geishas fueron reconocidas como artistas protegiéndolas así de que cayeran en la prostitución. Pues la geishas sólo se encargaban de distraer a los hombres, con amenas conversaciones, con danza, o tocando el shamisen, sin que entrara en ello el acto sexual. Las geishas y maikos que bailaban se denominaban tachikata, y las que se dedicaban a tocar un instrumento, jikata. Las geishas y maikos, contaban con un pacto de silencio, por lo que cualquier hombre podía estar tranquilo con respecto a que ellas guardarían para ellas cuanto se dijera en su presencia.
En épocas pasadas las niñas eran vendidas a las okiyas, casas donde vivían todas las geishas, bajo la tutela de una geisha anciana (okami-san), a la que llamaban okaasan (madre). La niña vendida contraía una deuda con su compradora, que devolvería con el dinero que le pagaran los hombres que solicitaran sus atenciones. Durante su etapa de aprendizaje la futura geisha era llamada shikomi y realizaba tareas de servicio, y recibía clases de canto, baile, modales, ikebana, ceremonia del té, shodô, y además asistían al colegio para adquirir una importante educación.
Después de la II Guerra Mundial fue prohibida la venta de las niñas a las okiyas. Hoy en día, las geishas y maikos que existen en Japón son por decisión propia, por su deseo de mantener viva esta tradición y son muy libres de mantener o no relaciones sexuales, así como de tener un danna (amante).

 

EL MONO Y LA SIRENA (leyenda camboyana) –VIAJES–


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Camboya es un país de Asia cargado de leyendas que van pasando de padres a hijos. Aquí dejo testimonio de una de esas leyendas que me contaron durante mi estancia entre los risueños y amabilísimos camboyanos.
Hubo una vez un príncipe casado con una princesa cuya extraordinaria hermosura maravillaba a cuantos la veían. Un día esta hermosa princesa fue secuestrada por un malvado enemigo. Su marido, el príncipe, mantenía una estrecha amistad con el general del ejército de los monos, y le pidió ayuda. El general de los monos, cuyo nombre era Hanuman, reunió a su ejército y elaboró un plan para rescatar a la esposa de su amigo. El plan consistía en construir un puente sobre el mar y por medio de este puente llegar a la tierra donde tenían retenida a la princesa. Una vez allí lucharían, derrotarían a sus captores y la traerían de vuelta a su reino.
Bajo las órdenes de Hanuman, los simios comenzaron la titánica tarea de ir colocando pesadas piedras en el mar, una encima de la otra, con la intención de construir el puente planeado; pero pronto se dieron cuenta de un hecho sorprendente, desconcertante. Cada vez que iban a colocar una piedra nueva, descubrían que la piedra anterior había desaparecido. Esto ocurrió una y otra vez y al final, desesperados, fueron a comunicarle a su general este exasperante fenómeno.
—¡Qué raro es todo esto! —dijo Hanuman —. Voy a ocuparme inmediatamente de descubrir que está sucediendo.
Y el general reunió a los mejores nadadores de su ejército, se sumergieron todos en el agua, y no tardando en descubrir que un grupo de sirenas llevaban mar adentro las rocas que ellos habían colocado, arruinando de este modo su inteligente y arduo proyecto.
Entonces nadaron detrás de ellas que estaban capitaneadas por su reina Sovann Macha. Hanuman consideró sería la mejor de las estrategias  capturar a la reina de las sirenas y convencerla de que ni ella ni sus compañeras debían destruir el puente que ellos habían comenzado a construir y que continuarían haciéndolo. Y astutamente la persiguió sin que ella se diera cuenta y cogiéndola por sorpresa logró rodearla con sus brazos e inmovilizarla. Sovann Macha se puso muy furiosa y se debatió con tanta fuerza que consiguió soltarse de él.
Y a partir de aquel momento ambos jugaron al escondite entre las rocas del fondo. A Sovann Macha no tardó en pasársele el enfado y empezó a reír, divertida, porque era mucho más diestra que Hanuman. Y entonces ocurrió un hecho extraordinario; viéndola tan grácil y hermosa, el general de los monos se enamoró perdidamente de la reina de las sirenas, y a partir de aquel momento en lugar de atacarla se dedicó a cortejarla. Y fue tan encantador, tan diestro en esta gozosa tarea, que ella también se enamoró de él. Y entonces cambió totalmente de actitud, pues ordenó a sus compañeras que, en lugar de destruir el puente ayudaran a los monos a construirlo.
Y pasado algún tiempo el puente estuvo terminado, el ejército de los monos pudo marchar por él, rescatar a la princesa y devolverla a su marido. Y a partir de ambos volvieron a ser muy felices juntos.
Y con resecto al baile que Hanuman y Sovann Macha realizaron dentro del agua, primero persiguiéndose y después cortejándose, es representado en algunas fiestas camboyanas por medio de figuras que representan a ellos dos.
Quien me narró esta antigua historia, resultó que desconocía el nombre del príncipe cuya esposa fue raptada y también el nombre de ella. Al parecer los protagonistas favoritos del pueblo eran el general de los monos y la reina de las sirenas. Y colorín colorado…

INDIA: SUS CALLES Y SUS VACAS SAGRADAS (Mis viajes alrededor del mundo)


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Alguien que conocía muy bien la fascinante India, dijo de este pobladísimo país (1. 353 millones de habitantes), que es el mayor teatro al aire libre del mundo. Paseando por las calles de Bombay (Mumbai para los nativos) puede uno encontrarse barberos, sacamuelas, encantadores de serpientes, santones predicando, mujeres embelleciendo el conjunto con sus saris y velos de vivos colores y, para no extenderme más, vacas sagradas. Las vacas sagradas lo tienen todo sagrado menos el hocico. Y es que esta parte de su anatomía, según una leyenda muy antigua, la castigó uno de los dioses más importantes del Hinduismo por haber intervenido este animal en un litigio a favor de un dios muy importante y en contra de otro dios hindú que no lo era menos.
Gracias a este favorable castigo los verduleros hindúes pueden alejar a las vacas a golpes (yo los he visto arreárselos a partes que duelen incluso más que en los hocicos) cuando se acercan a sus puestos a perjudicarles pretendiendo comerse gratis sus productos.
Las vacas viven en absoluta libertad dentro de las ciudades y se permiten realizar actos incívicos que les serían castigados a los humanos. Pueden tenderse en mitad de la calzada obligando a todos los vehículos y personas a no causarles daño alguno, o realizar el mismo capricho en una acera obligando a todos los viandantes a bajar de la misma corriendo el peligro de ser atropellados por verse forzados a meterse en terreno destinado al tráfico, por cierto increíblemente caótico pues todo el mundo que circula por las calles de cualquier ciudad hindú tiene derecho a ir por la izquierda, por la derecha y por el centro. Y lo más asombroso es que a pesar de esta falta de normas, a base de bocinazos y algún que otro grito, consiguen los conductores de vehículos que haya menos accidentes que en otros países con normas de tráfico muy bien estudiadas y estrictamente cumplidas.

SUPERSTICIONES TAILANDESAS (SUPERSTICIONES, MISTERIOS Y MAGIA)


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No escupas o te quejes del olor en un funeral porque te pasarán cosas malas.
No te cases en un mes impar porque es de muy mal augurio.
No te cortes el pelo el miércoles o por la noche porque trae mala suerte.
No camines con la cara hacia abajo porque te acortará la vida.
No pisotees alrededor de la casa porque puedes asustar a los espíritus que te la guardan.
No dejes que tus niños jueguen con las sombras durante la noche o la sombra se los llevará.
No cojas las flores del templo porque cuando mueras vas de cabeza al infierno.
No andes mucho porque te verás incapaz de ahorrar dinero.
No pegues a tus padres porque te convertirás en un fantasma malo
No hiervas un huevo en una olla de arroz porque empeorará tu vida.
No barras la suciedad de la entrada principal de tu casa porque favorecerá que todo tu dinero desaparezca.
No andes a través de ningún objeto afilado.
No instales una casa de espíritus en la sombra de la casa porque no tendrás éxito.
No te cortes las uñas durante la noche porque será como romper los huesos de tus antepasados.
No insultar una imagen de Buda porque vas de cabeza al infierno.
No te quites la ropa o duermas al lado del armario porque un fantasma vendrá a por ti.
No limpies las telarañas por la noche porque si lo haces perderás todo tu dinero.
No te agaches y mires entre tus piernas pues verás un fantasma.
No barras por la noche porque trae mala suerte.
No abras un paraguas en la casa porque te quedarás calvo.
No comas dulces que se hayan caído al suelo, pues éstos pertenecen ya al fantasma.
No coloques cosas valiosas en la noche en cualquier sitio porque el fantasma los robará.
No tengas imágenes de Buda rotas en la casa, pues motivará que tu familia se separe.
No le diga a la gente sobre tu mal sueño cuando están comiendo. Si lo haces se hará realidad.
Si tienes un rasguño, no asistas a una cremación porque tu herida se infectará.
No toques a un niño en la cabeza porque se meará en la cama.

LEYENDA ANTIGUA ESCANDINAVA (VIAJES)

 

 

 

 

 

 

 

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Dice una leyenda muy antigua, que en la época en que el rey Gylfe reinaba en Suecia llegó a visitarlo una mujer de rara hermosura. Se llamaba Gefjon, era diosa y vidente. Todas las mujeres que morían vírgenes eran enviadas a ella que las convertía en siervas suyas, pues Gefjon era diosa también de la virtud y de la fertilidad. Su esposo era el rey Skjöld, hijo de Odinn. Muchos legendarios reyes daneses alegaron ser descendientes de la diosa Gefjon.
El rey Gylfe fue seducido por la belleza de la diosa Gefjon y por la dulzura y armonía de su canto. Después que ella hubo permanecido durante varios días en Palacio, este monarca le preguntó qué deseaba  le ofreciera él en prueba de gratitud por el placer que le había procurado con su presencia y con su extraordinario canto.
Al parecer esta conversación tuvo lugar en una habitación de palacio mientras ambos personajes brindaban con copas llenas de hidromiel (una bebida alcohólica fermentada a base de agua y miel, tan antigua que ya era nombrada en los versos del Rig Vedá, compuestos 1.700 años a. C.)
En cierto momento de esta conversación la diosa Gefjon dijo:
—¡Oh ilustre señor!, grande es la fama de tu generosidad, y por ello quiero pedirte una pequeña parte de tus tierras. Poca cosa. No temas que vaya a mutilar tu reino; quiero sólo el trozo que yo pueda labrar durante veinticuatro horas con la ayuda de cuatro bueyes.
El rey Gylfe contestó, demostrando que era justificada su fama de desprendido:
—¡Oh, diosa! Ciertamente es muy poco lo que me pides. Te lo concedo gustosamente.
Entonces la diosa Gefjon, que pertenecía a la familia de los Ases (dioses bienhechores escandinavos), mandó venir a cuatro hijos que ella había tenido de un gigante en el Iothunheim, cambió a estos hijos en bueyes; a continuación los unció a un colosal arado y marcó un surco alrededor del terreno que había elegido, un surco que fue tan profundo que toda la parte que rodeaba este surco fue separada del continente. Entonces la diosa unció sus bueyes a este trozo de tierra y los aguijó de modo que la arrastrasen hasta el mar. Una vez que estuvieron en la orilla, los sumergió en el agua y los llevó hasta meter el trozo de tierra en el Øresund. Y así fue como nació la isla Danesa de Selandia.
Esta leyenda es conmemorada por la Fuente Gefjon de bronce en Copenhague, esculpida por Anders Bundgaard en 1908, y podéis admirarla en el centro de la plaza que rodea el Palacio Real Amalienborg, una maravilla arquitectónica que no debe perderse nadie que visite Dinamarca.

LEYENDA TAIWANESA (VIAJES)

LEYENDA TAIWANESA

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Muchos enamorados chinos recuerdan, el séptimo día del séptimo mes en su calendario lunar, una leyenda que se remonta a la época de la dinastía Han (206 a.C. Aunque actualmente cada vez son más los chinos que celebran el tradicional día de San Valentín el 14 de febrero, en algunas regiones chinas aún conservan costumbres que recuerdan la leyenda de QiXi o el «Día chino del amor».

La leyenda conocida con el nombre de QiXi, que significa «La noche de los sietes», describe la relación amorosa entre un mortal y un hada que se conocieron casualmente cuando él, un granjero llamado Niulang, sorprende al hada Zhinu bañándose desnuda en un lago. Los dos se enamoran instantánea e irremediablemente nada más verse, y deciden casarse.

Matsu, la Diosa de los Cielos, descubre este matrimonio y lo rechaza por considerarlo una unión imposible y decide separar para siempre a los amantes enviándolos al cielo en forma de dos estrellas, Vega y Altair, que están separadas por la Vía Láctea.

Según esta conmovedora leyenda, una vez al año se reúnen todas las urracas del mundo y forman un puente que atraviesa la Vía Láctea y permite que los dos enamorados se reúnan de nuevo. Pero  si  ese día llueve, quienes conocen esta leyenda dirán que la lluvia son las lágrimas del granjero Niulang y del hada Zhinu por no haber podido  verse el único día que los dioses se lo permiten.

MAUI, DIOS POLINESIO DEL MAR

MAUI, DIOS POLINESIO DEL MAR

Este dios de la mitología polinesia, a pesar de lo pequeño de estatura que al parecer fue no temía a nada ni a nadie. Estaba dotado de poderes mágicos y los aproximadamente veinte relatos que se escribieron sobre sus hazañas, demuestran que fue ingenioso, mujeriego y valiente.

Cuando él nació, Taranga, su madre, lo envolvió con un mechón de sus cabellos y lo arrojo al mar, porque le había nacido prematuro (este pueblo en la antigüedad tenía algunas costumbres que nosotros consideramos muy bárbaras). Pero sucedió que un antepasado rescató a Maui del mar, lo regresó a tierra y a su familia. Su madre aceptó este prodigio y lo llamó Maui tiki tiki a Taranga, que significaba: Maui formado en el moño más alto de Taranga.

Según la leyenda, la hazaña más conocida de Maui fue la creación de las islas del Pacífico en las que actualmente viven los polinesios. Islas que pescó del fondo del mar con la ayuda de un anzuelo mágico. Según los maoríes de Nueva Zelanda, Maui atrapó el sol con un nudo corredizo y lo golpeó con su arma invencible: el maxilar de un antepasado femenino. A consecuencias de la brutal paliza, el sol quedó tan débil que sólo pudo arrastrarse por su curso, prolongando por este motivo la duración del día.

Los habitantes de Tonga afirman que a veces el cielo está oscuro porque Maui empleó un atizador para elevarlo. Mientras Maui preparaba un horno en la tierra, el atizador se le enganchó en el cielo, que por aquel entonces estaba muchísimo más bajo que en el presente, y, con el propósito de disponer de más espacio para trabajar con comodidad, este increíble héroe se limitó a apartar el cielo.

Los hawaianos creen que Maui pretendía con esta hazaña impresionar a una mujer que deseaba conquistar. Las mujeres lo fascinaban y su madre lo ayudó a salirse con la suya en innumerables aventuras. Los habitantes del archipiélago de Tuamotu afirman que sin la decisiva ayuda materna, Maui no habría tratado de satisfacer los deseos ilimitados de Hina, esposa de la monstruosa anguila Te Tuna.

Al principio Te Tuna ignoró esta relación, pero finalmente las murmuraciones de las demás divinidades desencadenaron su ira y lo llevaron a desafiar a Maui. Y los dos se enfrentaron en la playa en medio de una tormenta torrencial. Y mientras estallaban los relámpagos y retumbaban los truenos, Maui y Te Tuna compararon el tamaño de sus falos. Ganó Maui, e Hina cambió de amante sin tener la menor duda. Más tarde Te Tuna intentó recuperar a su esposa por la fuerza, pero el héroe conquistador lo destruyó con su magia que era superior a la de Te Tuna. Los habitantes de Tuamotu sostienen que el primer cocotero brotó de la cabeza enterrada de Te Tuna.

Los dos relatos más populares sobre Maui cuentan grandes delitos cometidas por él. En uno de estos relatos se cuenta que robó de los cielos una gallina celestial para conseguir el secreto del fuego que ella guardaba. En el otro relato Maui intentó derrotar Hine-nui-te-po, diosa de la muerte aprovechando que la encontró dormida. Pero no pudo conseguirlo porque el canto de las aves despertó a la diosa, que apretó el cuerpo de este legendario héroe hasta conseguir matarlo. Los hawaianos afirman que la sangre de Maui dio el color que poseen los camarones y también dio colores al arco iris.