UN HOMBRE DISFRAZADO DE FLOR (MICRORRELATO)

UN HOMBRE DISFRAZADO DE FLOR
Un ambicioso cazador de mariposas se empeñó en capturar a la más bella de cuantas existían en el mundo. Durante semanas la persiguió, noche y día, por el interior de la selva donde unos nativos le aseguraron haberla visto. Y por fin, el enorme esfuerzo que venía realizando fue recompensado. La descubrió viniendo, con su vuelo majestuoso, hacia donde él se encontraba. Para no asustarla y provocar que escapase de él, muy astuto, el entomólogo se disfrazó de flor metido dentro de un arbusto. La suerte se estaba decantando por completo a su favor.
La mariposa tan afanosamente perseguida por él, se posó justo encima de uno de sus vistosos pétalos. El hombre transfigurado no fue capaz de quitarle la libertad a una extraordinaria criatura cuya belleza acababa de dejarle por completo embelesado. El lepidóptero le dio un beso en los labios con su dulce boca y se alejó manchando el aire transparente de la mañana con su fascinante, alado colorido.

RETROCESO AL PASADO (MICRORRELATO)

abuelo y nieto
El abuelo cogió la pistola de juguete de su nieto,
se evadió del presente y, sumergiéndose en su lejano pasado,
comenzó a disparar a los numerosos indios que lo tenía acorralado,
con un brillo infantil repentinamente recuperado en sus ojos cansados
al tiempo que les disparaba,
agachándose con enorme dificultad:
—¡Pam, pam, pam…!
Su nieto lo observaba divertido,
sintiéndose más próximo a él,
que nunca antes.

DIFERENCIAS DE PAREJA (MICRORRELATO)

distancia
Ella no quiso olvidar todo cuanto había vivido con él.
Quiso ser selectiva y generosa y recordar sólo
los pocos momentos felices vividos juntos.
Por su parte él, sufriendo dolorosamente el haberla perdido,
eran muchos, muchos los recuerdos felices que guardaba de ella.
A ambos les había arruinado, como pareja,
la desproporción habida entre ellos.

LA MUERTE Y LA VIDA (MICRORRELATO)

vida-y-muerte
Un día que me vio sumido en hondas reflexiones, vino la vida a distraerme con la advertencia de que la muerte me venía siguiendo los pasos desde mi venida al mundo. Le agradecí el aviso, aunque yo ya conocía de este seguimiento de la parca, por haber ella visitado con anterioridad mi casa y habérseme llevado de ella la persona que yo más quería en el mundo.
Cuando tengo necesidad de ello, el valor se asocia conmigo y no me falta. Explico esto, porque otro día, más adelante, en que no me sentía muy bien, me aquejaba un fuerte dolor de cabeza y tenía el cuerpo descompuesto, me detuve de golpe cuando escuché el astuto, sigiloso caminar de la muerte y logré sorprenderla con mi inesperada presencia. La miré muy serio a la cara y le dije muy amistoso, y a la vez con gran firmeza:
—Oye, no te des prisa en llamarme, ¿eh? Me quedan todavía muchísimas cosas por hacer. Tengo que agradecerles, como merecen mis amigos, todo el afecto que me vienen demostrando a lo largo del tiempo. Tengo que pedir perdón a algunas personas que, en un momento de insensatez mía, ofendí. Tengo que devolverle a mi mujer todo el tiempo que empleo ayudándome, y se lo tengo que devolver ayudándole yo a ella. Y finalmente, no puedo abandonar a mis hijos hasta que hayan encontrado el camino que les lleve a un bienestar económico y hayan aprendido que la felicidad no se recibe porque sí, como si fuera un don gratuito, sino que hay que realizar esfuerzos y sacrificios para poder obtenerla. Cuando yo haya terminado de hacer todo esto, tú y yo nos cogeremos de la mano, como dos viejos amigos y te acompañaré allí donde tú quieras que vaya contigo.

UN ASESINATO QUE NO RESOLVIÓ SHERLOCK HOLMES (MICRORRELATO)

Sherlock Holmes_
Hacía una de esas noches típicas de densa niebla londinense que procura a los transeúntes aspecto difuminado, fantasmal. El aire olía a combustible quemado y a humo de fogata de vagabundos, por un grupido de ellos que se estaban calentando en un solar mientras aliviaban su desdichada existencia pasándose, del uno al otro, una botella de whisky.
Sherlock Holmes caminaba por una oscura y solitaria calle dentro de aquel barrio marginal de la metrópoli británica, cuando de pronto surgió de la oscuridad de un portal un hombre armado con un cuchillo y, sin mediar palabra, se lo clavó en mitad del pecho, agresión ésta que le sentó fatal a su salud.
Mientras agonizaba, el famosísimo detective musitó con voz apenas audible:
—¿Por qué…?
Y Sherlock Holmes murió intrigado, sin haber resuelto si su asesino lo había matado para cumplir con ello una venganza sobre él por algún agravio antiguo, o simplemente para robarle la cartera, el reloj y sus zapatos nuevos, acción esta de pura necesidad, pues el homicida iba descalzo.
?

GUARDO DE AQUEL VERANO (MICRORRELATO)

MAR
De aquel verano guardo la brisa marina suave, acariciante, perfumada, envolviéndome.
Guardo el misterioso, eterno susurro de las olas desparramándose, incansables sobre la arena.
Guardo los círculos de libertad que dibujaban las gaviotas en el aire cálido y el cielo turquesa
Guardo las agradables cosquillas, en mis pies desnudos, de las blancas guirnaldas de espuma cubriéndolos.
Guardo media docena de bonitas conchas que recogimos los dos y quisiste me quedara yo diciendo:
“Para que nunca me olvides, mi amor”.
¡Dios de los cielos, cómo iba a poder olvidarte si te quedaste viviendo dentro de mí!
De ese verano guardo tus besos, los besos más dulces y hermosos que he disfrutado jamás.
De ese verano guardo la infinita tristeza de saber que, cuando te fueras de mi lado yo jamás volvería a ser el mismo, yo jamás sabría amar a nadie tan infinitamente como te había amado a ti. De ese verano guardo la maldición de haber amado tanto a alguien, ¡a ti! que ya no me quedó nada dentro para amar nadie más.

EQUIVOQUÉ LA BEBIDA (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Tan estúpido como lo son muchos otros, yo les imité tomando varias copas de licor dulce con la intención de ahogar tu recuerdo, debido a lo muchísimo que tu recuerdo me dolía; pero el licor bebido me hizo el efecto contrario al perseguido por mí, porque la dulzura de ese licor me recordó tus besos y, para sufrimiento mío, te extrañé todavía más.
Un amigo bienintencionado me aconsejó que quizás consiguiera el resultado perseguido por mí, si bebía algo amargo. Le agradecí el consejo, porque soy agradecido, y le añadí que no necesitaba más amargura de la que ya llevaba en mí. Total, que me quité de la bebida, lo cual me costó infinitamente menos que quitármela a ella del pensamiento, pues sigue atormentándome. Y me acordé de una poesía que escribí cuando, de adolescente, me enamoré de Estrellita:
“Quise conocer el amor y encontré sufrimiento.
Quise practicarlo y caí en la adicción.
Quise librarme de esa adicción,
y sigo intentándolo sin conseguirlo.
Quién me mandaría a mí meterme
dónde nadie me había llamado”.

MI CAMINO PREFERIDO (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Cuando siento una imperiosa,  apremiante necesidad de ti,
me adentro en el laberíntico mundo de mis recuerdos más preciosos
y tomo el camino preciso que me conduce a ti.
Y cuando felizmente te encuentro,
me quedo contigo hasta que la realidad
intransigente reclama mi presencia y entonces
sufro la pesadumbre de perderte por un tiempo. Es el castigo que nos impone la vida por no haber sabido, en su momento,  escoger lo que nos era más valioso.

ELLA ME DIJO ADIÓS (MICRORRELATO)

ella me dijo adios

 

 

 

 

 

 

 

 

(Copyright Andrés Fornells)

Fue cuando la vi salir del dormitorio
cargada con su maleta y, con un hilo de voz,
me dijo: “adiós, que seas muy feliz”,
que sentí como parte de mi corazón se rompía.
Pero hasta la mañana siguiente, al despertar en la cama
solitaria sin tenerla a ella a mi lado
no reconocí que sufriría su ausencia
el resto de mi vida,  y entonces
fue cuando el corazón
se me rompió ya del todo.