MIEDO A LOS CUERNOS

MIEDO A LOS CUERNOS

Según he leído, en alguna parte, a los antiguos varones romanos ya les preocupaba

la posibilidad de que sus novias pudieran, durante sus ausencias, por

guerras u otros asuntos, adornar sus frentes con esos puntiagudos

sobresalientes más apropiados para toros que para

hombres, e intentaban evitarlo regalándoles

a sus enamoradas, para preservarlas de

malos pensamientos y guardasen la,

por ellos deseada castidad, un

agnus-castus. Conozco

dónde los venden.

FENG-SHUI

FENG-SHUI

Es una figura muy importante que, para los chinos representa un

presagio favorable, y que está formada por la conjunción

de los tres emblemas siguientes: el dragón que

personifica la fuerza, la serpiente que

representa la longevidad, y la

tortuga que simboliza

la estabilidad

dentro de la

potencia.

BRUJERÍA

En la calle del Búho, cuarto B, vivía no hace mucho tiempo un jovenzuelo fantasioso, crédulo y gran aficionado a todo lo esotérico. Debido a esta peculiar inclinación suya, acudía frecuentemente a las librerías de lance en busca de libros misteriosos, relacionados con las ciencias ocultas.

El hecho de que sus padres eran fervientes católicos, le obligaba a leer estos libros de ocultismo cuando ellos dormían. Una noche, en la página trece de un libro de brujería encontró la siguiente aseveración: Si quieres que una mujer baile desnuda para ti, escríbelo en sus zapatos, con sangre de murciélago.

Con paciencia, una escopeta de perdigones y más suerte que puntería, este jovenzuelo consiguió cazar un murciélago. Se fue con él a casa de la chica que pretendía y aprovechando un momento en que no había nadie en la vivienda, entró por el patio dentro de ella, llegó a tientas -pues de haber encendido alguna luz habría delatado su presencia allí- hasta el cuarto que creía era el de su enamorada y, mojando una plumilla en la sangre del murciélago, escribió lo mejor que pudo, en un par de zapatos negros, su deseo de que ella bailara desnuda para él.

A medianoche el jovenzuelo escuchó unos discretos golpecitos en la puerta de la calle. Bajó las escaleras corriendo, ilusionado a más no poder, y se encontró a dos pasos de él a la abuela de la chica que tanto le gustaba, bailando para él tan desprovista de ropa como Dios la trajo al mundo.

EL BUDISMO

EL BUDISMO

El budismo proclama la igualdad religiosa de todos

los hombres y de todas las clases sociales,

y predica la tolerancia, la fraternidad,

el perdón de las ofensas,

la dulzura y la humildad.

CAFÉS SIN AZÚCAR

Cinco amigos se reunieron en casa de uno de ellos a tomar café. El invitador, que ejercía la profesión de psiquiatra, decidió realizar una prueba con ellos. Sirvió las cinco tazas con café y antes de que comenzaran a beberlo hizo un comentario aparentemente fútil:

-Se ha descubierto hace poco, que las personas que poseen inclinaciones homicidas tienen más desarrollados el sentido del gusto que las otras personas que podríamos llamar normales, equilibradas. Por cierto, en uno de los cafés se me olvidó poner azúcar. El que lo encuentre, aquí tiene el azucarero.

Todos los presentes se fueron llevando la taza a los labios, seguidos por los ojos vigilantes del especialista en enfermedades mentales. Sus invitados conscientes de esta vigilancia, después de tomar un sorbo de la infusión devolvieron la taza al platito y, al ser interrogados por su mirada, absolutamente todos movieron la cabeza indicando que no eran ellos quienes necesitaban azúcar.

-Lo sospechaba. Ninguno de vosotros es una persona desequilibrada y peligrosa.

El experimento había obtenido el éxito previsto por el huésped. Se equivocó. Antes de transcurrido un año, dos de sus cinco invitados habían cometido un asesinato.

EL ENIGMA DE LA ESFINGE

EL ENIGMA DE LA ESFINGE

Seguro que lo conocéis. Pero por si queda alguno que, por vivir algo distraído

lo desconoce, tengo el detalle de contárselo. <<¿Cuál es el animal

que tiene cuatro pies por la mañana, dos al mediodía y tres

al atardecer?>> Edipo respondió a este enigma: el hombre.

Pues éste, en la infancia, suma las manos a los

pies; marcha con dos pies todo el mediodía

de su existencia y, al llegar al atardecer

de la misma, o sea la ancianidad,

usa bastón.