«EL BAILE DE LOS DELFINES SAGRADOS» (MI NUEVO LIBRO)

MUCHAS GRACIAS A LOS 4 AMIG@S QUE HABÉIS COMPRADO ESTE LIBRO MÍO. DE LOS MENOS DE 10 EUROS QUE OS HA COSTADO, YO RECIBO SÓLO 2. ECONOMICAMENTE PUEDE PARECER POCO, PERO MORALMENTE ME HA PROCURADO UNA GRAN FELICIDAD PORQUE SIGNIFICA APRECIAIS MI TRABAJO COMO ESCRITOR. INFINITAS GRACIAS DE NUEVO.

Diana y James, dos jóvenes amantes de la aventura, con la ayuda de un mapa que un anciano misionero dejó al morir, deciden adentrarse en lo más recóndito de la Amazonia y arriesgar su vida en el intento de encontrar el mítico el Dorado, donde existen fabulosas riquezas que jamás consiguieron localizar los audaces y codiciosos conquistadores españoles. Enlace para leer capítulos: https://www.amazon.es/dp/B07X2TTR3Z/

CONTROL DE ADUANA (MICRORRELATO)

aduana-1(Copyright Andrés Fornells)
Al llegar al control de la aduana, la muchacha entregó su pasaporte al joven controlador que se hallaba dentro de su garita. Éste miró la fotografía que llevaba el documento, después a la chica y en sus ojos apareció un brillo en el que se mezclaban la incredulidad y el embeleso. Y a continuación comenzó a hacerle, con voz que le temblaba por la emoción que estaba experimentando, un buen número de preguntas. ¿Cuánto tiempo pensaba permanecer en el país? ¿Era la primera vez que lo visitaba? ¿Tenía familiares allí? ¿Era la suya una visita turística o de trabajo? ¿Hablaba algún otro idioma extranjero además del inglés que estaban empleando ambos? ¿Iba a la universidad? ¿Tenía novio?
Esta última cuestión fue la gota que rebosó el vaso de la paciencia de la joven viajera que, con voz cargada de enojo y destellos de furia en sus bellísimos ojos azul turquesa se le enfrentó diciendo:
—¡Termine ya de una vez de interrogarme! No considero le asista derecho alguno a ser tan indiscreto conmigo y hacerme preguntas absolutamente personales.
El controlador de la aduana dejó escapar un suspiro de sufrimiento y confesó con una sinceridad conmovedora:
—No se imagina usted, señorita Adela Gámez (se había aprendido de memoria su nombre) el sufrimiento que voy a padecer yo a partir del momento en que deje de verla.
Sonó tan sincero y apasionado, que Adela le sonrió y dijo algo que conmovió al joven controlador de aduana:
—No volveremos a vernos más, pero yo me acordaré de ti.
—Harás bien en acordarte de mí porque nunca encontrarás a nadie que pueda amarte tanto, tanto, como te habría amado yo.
Adela Gámez jamás olvidaría la declaración de amor más rápida e inesperada de toda su vida. Sobre todo en los momentos en que, sentimentalmente, no le fueron bien las cosas.

¿MORIR DE AMOR? (MICRORRELATO)

MORIR DE AMOR(Copyright Andrés Fornells)

Un muchacho cuyo rostro mostraba notable ingenuidad, entró en una comisaría de policía. Manifiestamente nervioso, retorciéndose las manos y con parpadeo acelerado, se detuvo delante del agente que se hallaba de servicio.
—¿Qué puedo hacer por ti, chico? —le preguntó éste, amable, educado, atento.
El recién llegado, conteniendo a duras penas las lágrimas que engordaban sus cándidos ojos confesó, angustiado, el problema que traía:
—Verá usted, señor agente, el sábado pasado, en una discoteca, conocí a una chica que estaba muy guay. Los dos, enseguida, nos gustamos mogollón. Bailamos, nos tocamos, nos besamos y dentro de mi coche hicimos cosas prodigiosas… —el jovencito realizó esta explicación sonrojándose hasta la raíz del cabello, sus manos fabricando albóndigas invisibles.
—Vale, vale —le cortó el funcionario—. Ve al grano, chico.
—Pues verá, con esa chica, que me dijo llamarse Tina, quedamos en vernos ayer sábado en la misma disco que nos conocimos, y ella no se presentó.
—El clásico plantón —su interlocutor realizando serios esfuerzos para no perder la paciencia.
—No; no es eso. Ella me dijo que si no acudía a la cita que habíamos acordado, sería porque ella habría muerto de amor por mí. Y eso creo que es lo que le ha ocurrido, que Tina ha muerto de amor por mí. Les ruego que averigüen su domicilio para poder ir yo a darle el pésame a su, supongo que afligida familia.
El policía había llegado al punto de tener la casi completa convicción de que su visitante estaba intentado tomarle el pelo. Le entraron ganas de darle una buena bofetada. Pero escrutó detenidamente su rostro bobalicón y, la pesadumbre que éste mostraba, le convencieron de que no era así, sino que tenía delante a un auténtico, patético inocente. Se compadeció de él, sacó del cajón de su escritorio un chupa-chups que había comprado para su hijo pequeño, y se lo entregó diciendo:
—Olvídala. A esa chica la han enterado ya. Adiós.
El jovencito se marchó llorando desconsoladamente, chupando al mismo tiempo el caramelo con palito y, el representante de la ley quedó convencido de que, dentro de su profesión, eran todavía muchas las sorpresas que le aguardaban.

UN ASUNTO DE BESOS (MICRORRELATO)

UN ASUNTO DE BESOS

 

 

 

 

 

 

 

(Copyright Andrés Fornells)

Margarita y Anacleto llevaban algún tiempo saliendo juntos. Eran ambos tan tímidos y vergonzosos que cuando se reunían por la noche en la oscuridad del portal de la casa donde vivía ella, mantenían todo el tiempo sus manos in-movilizadas a la espalda porque no se atrevían a concederles el disfrute de acariciar el cuerpo del otro.
Por fin una noche, él, debido a que había buscado el consejo de un amigo que había tenido trece novias y ninguna más porque el padre de la última de ellas, escopeta en mano le había obligado a casarse con su hija y hacerse cargo de la paternidad del crío que venía en camino, le preguntó rojo de vergüenza:
—¿Tú sabes lo que es el amor, Margarita?
Ella que había sido asesorada por una amiga que había tenido trece novios y no se había casado con ninguno, ni pensaba hacerlo con algunos más que deseaba sumar a los anteriores, respondió:
—Sí. El amor es tener sed de besos y saber que solo puedes apagar esa sed en otra boca tan sedienta de besos como la tuya.
Ella y él decidieron entonces dar rienda suelta a la reprimida y acuciante necesidad que parecían y, les pilló el deslumbrante amanecer devorándose la boca con hambre insaciable.
MORALEJA: Es lo que suele acontecer cuanto uno se priva de las cosas que desea muchísimo; que termina cogiendo un empacho abusando de ellas.

DÍA DEL MAESTRO: LAS LEYES DEL ESTUDIANTE QUE TENÍAMOS NOSOTROS (MICRORRELATO)

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LAS LEYES DEL ESTUDIANTE QUE TENIAMOS NOSOTROS
El alumno nace cansado y vive para descansar.
1º el alumno no habla en clase, intercambia impresiones.
2º El alumno no lee revistas en clase, se informa.
3º El alumno siempre tiene razón, pero nunca se la dan.
4º El alumno no copia, contrasta resultados.
5º El alumno no saca chuletas, recuerda el tema.
6º El alumno no duerme en clase, reflexiona.
7º El alumno no insulta al profesor, le saca defectos.
8º El alumno no llega nunca tarde a clase, los demás se le adelantan.
9º El alumno no suspende, lo suspenden.
10º El alumno no tira papeles al suelo, se le caen.
11º El alumno no pasa del profesor, el profesor pasa del alumno.
12º El alumno si ve que alguien descansa, le ayuda.
13º El alumno no es expulsado, el alumno se va porque quiere.
14º El alumno cuando tiene ganas de trabajar se sienta y espera que se le pasen.
¡QUÉ INOCENTES ÉRAMOS!