ELLA COGIÓ UN MAL AUTOBÚS (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Ella, cansada de la monótona, aburrida y controlada existencia que llevaba en casa con sus padres, un día, en vez de coger el autobús que todos los días la llevaba al instituto cogió otro que la llevó a un burdel. Muy pronto reconocería que su existencia anterior, con todo y no ser perfecta, era muchísimo mejor que la otra escogida por ella.

¿EL REY FATAFEHI DE TONGA FUE UN SUPERMAN O UN EXTRATERRESTRE? (SUPERSTICIONES,MISTERIOS Y MAGIA)

eugen-ansen-hoffmann-austrian-19-e28093-harem-scene (Obra fotográfica de Eugen Ansen) Copyright textoAndrés Fornells
He podido saber, hurgando en la historia de este pecador mundo nuestro, que existió un rey llamado Fatefehi de Tonga, al que se le atribuye la increíble hazaña de haber desflorado entre los años 1770 y 1784 la insuperable suma de 37.800 vírgenes —Virgo viene de Virga, que significa rama que nunca se ha roto—, lo cual si las matemáticas no nos engañan equivale a romperles la rama a siete doncellas diarias.
Sé que muchos pirados me dirán que eso lo puede hacer cualquiera, teniendo en cuenta que la duración de un coito —esto es un dato científico, que no lo pongo yo aquí al tuntún —ad vultum tuum— es de 2 minutos 50 segundos. Pero sobre lo que ningún estudio se ha hecho es del tiempo que se tarda en conseguir este objetivo iniciático, especialmente si las siete vírgenes diarias ofrecen resistencia porque no quieren dejar de serlo y se defienden con arañazos, mordiscos y patadas.
Gracias a mi bien intencionada investigación he conseguido una fotografía de este extraordinario destrozador de membranas femeninas, de cuya fiabilidad no respondo —pues según tengo entendido la fotografía se inventó en 1822—, a no ser que este portentoso fornicador alcanzase una longevidad muy fuera de lo común, algo muy discutible teniendo en cuenta la vida tan abusiva y sacrificada que lleva-ba.
Según estudios científicos muy recientes, parece ser que para eyacular no hace falta tener cerebro, pues la orden que produce este derrame seminal viene de la médula espinal, por lo que nada podemos decir sobre la inteligencia o falta de ella del rey Fatefehi de Tonga.
Fatafehi_Tu_ipelehake_001 Si este monarca odiaba este exagerado desflore diario —es un suponer—, alguien podía haberle aconsejado que imitara a los fenicios que hacían desflorar a sus hijas por sirvientes masculinos de la casa para ahorrarles tan penoso trabajo a sus futuros maridos, o como los aristócratas de la antigua Grecia hacían que des-floraban a sus doncellas con un pene de piedra del dios Príapo, que por ser el dios de la fertilidad, la mujeres así maltratadas tenían garantizado parir muchos hijos.
Nada he podido averiguar—aunque lo he intentado arduamente— sobre la descendencia que tuvo Fatafehi de Tonga, pero suponiendo que le salieran bien las cuentas, pongamos 37.800 mujeres, la que no quedase embarazada por la que tu-viese gemelos, sumar alrededor de los 40.000 hijos resulta meridianamente posible.
Esto es fertilidad y no la de nuestras familias numerosas con únicamente tres vástagos. ¡Ay, qué tiempos aquellos!

PESADILLA (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Cuando realizados extraordinarios esfuerzo logré por fin escapar de una espantosa pesadilla que estaba teniendo, descubrí, horrorizado, que los políticos seguían estando en el mismo sitio donde les dejé al dormirme. Intenté coger el sueño de nuevo, pues ninguna pesadilla podía ser peor que la realidad.

EL ÚLTIMO ÁRBOL (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)
Los hombres, en su insaciable codicia, habían ido cortando con alevosía insensata, destructiva, criminal, árboles y más árboles. Su récord había sido, en tierras amazónicas, un millón de ellos cortados cada día. Perdida la protección que los árboles les procuraban, los hombres sufrieron devastadoras inundaciones y carencia de oxígeno, escaseces que les fueron matando uno tras otro. Y finalmente sólo quedó un único hombre que sobrevivió gracias al oxígeno y a los frutos que le procuraba el único árbol sobreviviente. Esto fue hasta que este árbol desarrolló por completo el sentimiento de la venganza y, muriéndose voluntariamente acabó con la vida del último de los asesinos de todos sus parientes vegetales.

EL LENGUAJE Y LOS TIEMPOS (OPINIÓN)

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EL LENGUAJE Y LOS TIEMPOS
Empezaré por manifestar que la gente que me conoce sabe sobradamente que no soy ni un psicólogo ni tampoco un psiquiatra ni otro tipo de estudioso de masas, por lo tanto, lo que voy a exponer a continuación no tiene base científica ninguna ni tampoco estadística que pueda considerarse fiable, indiscutible o verídica. Es únicamente mi opinión.
Todo lo que voy a añadir a partir de ahora va encaminado a comentar la terrible y criminal situación actual que sufren tantas y tantas mujeres que son asesinadas por hombres criminales que merecen la máxima condena y el merecido apelativo de monstruos.
Y también está encaminado todo lo anterior a preguntar: ¿Se respeta cada vez menos, en esta desequilibrada, injusta y deshumanizada sociedad nuestra, a las mujeres?
Pondré, para hacer reflexionar sobre esto, un ejemplo: ¿Quién no ha escuchado decir festivamente a muchos jóvenes actuales: “¡Pero qué hijo de puta eres, fulano de tal!” Y que quien ha recibido esta gravísima ofensa sobre la mujer que le ha traído al mundo, ha reaccionado echándose a reír con toda su boca.
Durante mi infancia y pubertad, y siempre, cuando alguien me mentó con desprecio a mi madre podía tener la seguridad de que, aunque el ofensor fuera tan grande como un castillo, yo iba a por él con los puños cerrados a defender, aunque corriese el peligro de que me reventaran las narices, la honradez de la buena mujer que, con dolor corporal e inmenso amor, me regaló el don de la vida y me alimentó con su ternura el resto de su vida.
Esto todo es lo que quería decir.

ESA GRAN MASA ARROLLADORA,MEDIOCRE Y FEA (MICORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)
Dicen que vivimos tiempos de cambio. Sí, hace tiempo que se está produciendo ese cambio. Ha invadido todos los medios de comunicación una horda de maleducados, horteras, faltones e incultos que están consiguiendo arrinconar a las personas cultas, moderadas e inteligentes. Y en las tertulias y coloquios actuales impera la agresividad, la grosería, el ensañamiento y la hediondez espiritual. Recuerdan estos energúmenos al rústico aquel que, no apreciando la belleza de las flores que cultivaba su emotiva y refinada esposa, se las daba con perversa intención a su insensible asno para que se las comiera.