AMAR SIN LÍMITES (microrrelatos)

Jan-Peter-Van-Baurscheit-The-Abduction-of-Persephone-by-Hades-2-(Copyright Andrés Fornells)

No permitamos que nuestros enemigos:
los controladores,
los represores,
los faltos de imaginación y de fantasía,
nos impongan su intolerancia,
su puritanismo y su mojigatería.
Y dejemos que nuestro amor sea tan grande,
y tan libre, y tan hermoso,
como nos permita la persona amada
sobre la que volcamos este sentimiento recíproco,
el más hermoso de cuantos atesora
el corazón y el alma humanos.

DIFERENCIAS DE PAREJA (MICRORRELATO)

distancia(Copyright Andrés Fornells)

Ella no quiso olvidar todo cuanto había vivido con él.
Quiso ser selectiva y generosa y recordar sólo
los pocos momentos felices vividos juntos.
Por su parte él, sufriendo dolorosamente el haberla perdido,
eran muchos, muchos los recuerdos felices que guardaba de ella.
A ambos les había arruinado, como pareja,
la desproporción habida entre ellos.

ESA GRAN MASA ARROLLADORA,MEDIOCRE Y FEA (MICORRELATO)

platero

 

 

 

 

 

 

(Copyright Andrés Fornells)
Dicen que vivimos tiempos de cambio. Sí, hace tiempo que se está produciendo ese cambio. Ha invadido todos los medios de comunicación una horda de maleducados, horteras, faltones e incultos que están consiguiendo arrinconar a las personas cultas, moderadas e inteligentes. Y en las tertulias y coloquios actuales impera la agresividad, la grosería, el ensañamiento y la hediondez espiritual. Recuerdan estos energúmenos al rústico aquel que, no apreciando la belleza de las flores que cultivaba su emotiva y refinada esposa, se las daba con perversa intención a su insensible asno para que se las comiera.

ELLA SINTIÓ ALGO MUY HERMOSO DENTRO (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Una joven se tentó el pecho.
No entendía que le pasaba.
El inquilino que llevaba dentro
nunca había latido con tanta fuerza
y tan ruidosamente.
Se acordó entonces del chico
de sus amores
y comprendió qué le ocurría.
Le ocurría que ahora albergaba
en su interior,
además de su corazón,
el corazón de su enamorado
que se había venido a vivir
con el suyo.

«A REY MUERTO, REY PUESTO» (MICRORRELATO)

vampiresa

(Copyright Andrés Fornells)

Leslie Swanson se enteró por las noticias de la televisión, que la noche anterior, cuando salían de un lujoso restaurante habían asesinado a su amante, el jefe de la mafia Los Funerarios, Peter Querubino, y a su lugarteniente, Samuel Mandicati. Treinta y ocho balas recibieron entre ambos. Veintidós el primero, y dieciséis el segundo.
El televisor que Leslie tenía delante, en el bonito apartamento donde ésta se encontraba en aquel momento, el Cadillac seminuevo aparcado en la calle, los vestidos caros que colgaban de las perchas de los armarios de su dormitorio, y varias valiosas joyas reunidas en una preciosa caja de música, las había recibido del occiso Peter Querubino, a cambio de permitirle gozar de su hermoso y joven cuerpo, siempre que a aquél le vino en gana.
De pronto apareció en la pequeña pantalla un periodista que había conseguido localizar a la viuda del capo mafioso muerto, saliendo de la oficina del juez al que habían asignado aquel doble homicidio. Con el rostro afligido y lágrimas en los ojos a las que acercaba todo el tiempo un diminuto pañuelo de batista, Susan Querubino aseguró al reportero de la cadena de televisión, que ella nada sabía sobre supuestas actividades delictivas de su asesinado marido.
Leslie, furiosa contra ella, estalló:
—¡Zorra mentirosa! Seguro que sabes de la existencia de un seguro de vida de tres millones de dólares, a tu nombre, y pediste a alguien ayuda para que te acortase el plazo de cobrarlos.
En aquel momento sonó su teléfono fijo. Fue a atenderlo. Un antiguo amante suyo había llegado a la ciudad y le expuso su ferviente deseo de verla. Pensando ella en que se había quedado viuda la noche anterior, le dijo que no tendría inconveniente en recibirle.
—¿No es demasiado tarde para que te visite, querida Leslie?
—Bueno, han pasado dos años desde la última vez que nos vimos. Creo que ha transcurrido tiempo sobrado para que podamos averiguar si sigue viva entre ambos la buena química que hubo en el pasado —ofreció con voz melosa.
—Tú fuiste la que quisiste romper nuestra relación —le recordó el individuo que la estaba hablando—. Me contaste que te habías enamorado de un hombre maravilloso.
—Cariño, el tiempo lo desgasta todo. Devalúa lo maravilloso hasta dejarlo en nada, en una simple vulgaridad.
—Mi amor por ti sigue igual de intenso —apasionado su interlocutor.
—Y el mío reviviendo desde el instante mismo de escuchar tu entrañable voz.
—Dame tu dirección y me reúno inmediatamente contigo —denotando enorme ansiedad su antiguo admirador.
Leslie se la dio y, nada más devolvió el aparato a su sitio, comenzó a arreglarse. En honor al fallecido se pondría un vestido negro, color que siempre había favorecido la tersura cremosa de su fina piel rosada.
Superada la sorpresa que inicialmente se había llevado al enterarse de la trágica muerte de Peter Querubino, empezó a tararear por lo bajo.
Le venía a la perfección aquel antiguo dicho: “A rey muerto, rey puesto”. Si para los soberanos este dicho había sido bueno, también para ella lo era.