SUEÑOS DE NIÑO Y REALIDADES DE ADULTO (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

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SUEÑOS DE NIÑO Y REALIDADES DE ADULTO

(Copyright Andrés Fornells)
De niño, en mis sueños, un delfín aparecía en ellos y me enseñaba todos los secretos que guardaba el mar de mi fantasía. Este delfín amigo me iba mostrando las tumbas de los galeones que habían sido hundidos por las tempestades y por los piratas ladrones y asesinos. Y en las panzas de esas embarcaciones yo hallaba escondidos fabulosos tesoros. Y me entretenía abriendo cofres llenos de riquísimas joyas y tirando al aire monedas de oro y plata como si fueran esos confetis que arrojamos alegre y divertidamente durante la Nochevieja.
Luego, como nos ocurre a todos, deje la niñez muy atrás y perdí por el camino al maravilloso delfín y los ricos tesoros de mis sueños; pero en mi realidad encontré muchos tesoros valiosísimos; ninguno de ellos en el fondo del mar sino en el fondo de los corazones de todas las buenas personas que he venido conociendo a lo largo de mi vida. Mi más sentido agradecimiento por su extraordinaria generosidad y el infinito bien que me han hecho.

LA FELICIDAD (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)
Posiblemente son muy pocas las personas que no desean ser felices. Opino esto desde mi experiencia personal, pues yo todavía no he conocido a ninguna.
De la felicidad habla todo el mundo. La persigue todo el mundo. Quizás hablan de ella, más que nadie los artistas. Los poetas, sobre todo, desde tiempo inmemorial la han ensalzado, aunque ellos quizás, paradójicamente, hayan logrado sus mejores obras empleado: la tristeza, la desdicha, la tragedia.
Hasta donde me alcanza el entendimiento he llegado a la convicción de que la felicidad es como un pájaro maravilloso que todos queremos apresar y no lo conseguimos.
Y no conseguimos apresarlo porque somos tan torpes que, en los numerosos momentos que somos felices a lo largo de nuestra vida, nos damos cuenta de esa felicidad experimentada cuando ya no la tenemos, cuando dejada atrás no supimos gozarla por ignorancia, por la estupidez de continuar persiguiendo lo que habíamos alcanzado ya.
Por cuanto acabo de exponer, todo aquel que quiera saber si ha sido feliz en algunas etapas de su vida, no le queda otra alternativa que echar mano de los mejores recuerdos que guarda almacenados, a lo largo de su existencia, e ir lamentando el no haberlos sabido disfrutar como merecían cuando los tuvieron.

HUMO Y ANCLA (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)
La amistad está, en la escala de valores humanos, posiblemente solo un escalón por debajo del amor. Por eso los amigos que cuando los necesitas se desvanecen como volutas de humo, son amigos que valen menos que un cigarrillo.
Perderlos favorece más que mantenerlos.
Los auténticos amigos, los que de verdad merece la pena conservarlos son esos amigos anclas que no desaparecen cuando necesitas su ayuda, que permanecen contigo hasta el fondo.

EL LLANTO DE LAS MUJERES Y EL LLANTO DE LOS HOMBRES (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)
Los hombres lloramos mal. Los hombres lloramos mal porque nos falta práctica, intentará justificar más de uno. Es cierto que practicamos poco el llanto. Pero no está ahí la cuestión. Los hombres lloramos mal porque nos vemos ridículos llorando. Nos vemos ridículos y también feos. Y porque también nos ven así los demás procuramos llorar lo menos posible. Incluso cuando lloramos de felicidad.
Con las mujeres ocurre todo lo contario, en cuanto sueltan un par de lágrimas despiertan compasión y hasta amor. Conozco a muchos hombres que se han enamorado de mujeres en el momento mismo de verlas arrugar la nariz y llenárseles de humedad los ojos; y que al escuchar su primer sollozo les han puesto a sus pies, de felpudo, su encandilado corazón.
Hombres, si la pena os parte el corazón aguantad con los ojos secos, las mandíbulas apretadas y la expresión dura, porque estéticamente es lo único que puede favoreceros.
La naturaleza decidió crear cosas que son exclusivamente femeninas, y una de ellas es el llanto. Hombres, no podéis hacer nada al respecto, no podéis cambiarlo. Únicamente podéis resignaros y aceptarlo con humildad.
Yo me resigné hace mucho tiempo. Por eso cada vez lloro menos y sonrío más a pesar de que no tengo los dientes bonitos. Esto de los dientes podría arreglármelo un buen dentista, pero los dentistas, hasta los muy malos, son muy caros.
Claro que una buena solución sería casarme o emparejarme con una dama-dentista. No crea nadie que no lo he intentado, pero tengo la mala suerte de que siempre se me ha adelantado algún despabilado con dentadura tan fea como la mía.

AY, ¡MI POBRE ESPAÑA, CUANTO ME DUELES! PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)
Es imprescindible para no llevar una vida de imbécil ignorante al que cualquier político pueda manejar a su antojo,  repasar de vez en cuando las cosas importantes que aprendimos de niños, o que debimos aprender. Menciono a las importantes porque otras, como aprenderse de memoria los nombres de todos los ríos y sus afluentes quizás no mereciera la pena el enorme tiempo invertido memorizándolos, porque la goma del tiempo nos ha borrado la gran mayoría de ellos.
Pero lo que esta goma no me ha borrado, y ojalá no se lo hubiese borrado a tantos compatriotas míos españoles, es la historia de nuestro país. En ella descubrimos, pasmados (palabro que hizo famosa Alfonso Guerra), que reyes, príncipes, aristócratas, políticos y demás personajes importante e influyentes se iban envenenando los unos a los otros para hacerse con el poder, con el reino.
Para evitar que esto sucediera, muchos monarcas tenían a un personajillo llama bufón, que era genialmente gracioso, hasta que se le terminaba la gracia al ingerir un alimento envenenado con el que se pretendía liquidar a quien lo alimentaba y le reía las gracias.
Han ido pasando los siglos, hemos llegado al siglo XXI y los ambiciosos, codiciosos, paranoicos del poder siguen empleando el veneno de la palabra, más veces embustera que verdadera para conseguir el poder.
Si todo este esfuerzo lo empleasen en favor de nuestro país, de España y los españoles seríamos la mejor nación del mundo, título que por honradez y laboriosidad la mayoría de los habitantes de este hermoso país nos merecemos.
Y porque está muy lejos de ser así, a tantos nos duele esto tanto que sobrevivimos con el corazón medio roto.

LA PELIGROSA TRISTEZA (píldoras filosóficas)

(Copyright Andrés Fornells)
Queridos amigos, por si no lo habéis advertido, la tristeza tiene alas. Es un sentimiento que, al igual que los pájaros tiene el poder de volar. El pájaro tristeza encuentra sus ramas preferidas dentro del árbol de nuestra vida cuando deja de alimentarlo el optimismo. La tristeza puede soportarse. La tristeza no nos hace un daño irreparable mientras va y viene.
Lo fatídico, lo terrible, es cuando la tristeza anida en nosotros y no se va más, porque entonces su entretenimiento favorito es irnos matando poco a poco, igual como obran los venenos más crueles y eficaces.
Debemos combatir la tristeza. Se trata de una necesidad vital. El mejor antídoto para espantarla es abrirle de par en par las puertas a la ilusión, a la alegría. En cuanto le damos entrada en nuestra vida al antídoto, la tristeza pone a funcionar de nuevo sus alas, abandona su nido y vuelve a ser lo que fue al principio: un pájaro que va y viene sin hacernos un daño irreparable, mortal.
Practiquemos la sonrisa, recuperemos el ánimo y la ingenuidad. Miremos al cielo y si está despejado digamos que es tan hermoso como el mar, y si está nublado, encontremos en las nubes formas de dinosaurios, de elefantes, de angelitos…

COSAS QUE NO PODRÁN ROBARNOS NUESTROS DICTADORES (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)
Los corruptos, perversos, deshumanizados gobernantes de muchos de los países de este contaminado, explotado y violado mundo nuestro no podrán quitarnos nunca que algunos humanos:
Sigamos amándonos, que los niños del planeta por encima del sufrimiento que les causen, sonrían; que los pájaros que sobrevivan a tantos pesticidas, canten; que las salidas y puestas del sol continúen deslumbrándonos con su extraordinaria belleza, que las flores supervivientes continúen embriagándonos con sus perfumes, que los perros continúen demostrando su cariño y lealtad a los humanos y que los pueblos, a pesar de todos los malditos sembradores de odio, renuncien a sus deseos de ser hermanos.

RESIGNACIÓN (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)


(Copyright Andrés Fornells)
Hay personas que influyen de un modo decisivo en nuestra existencia, y merecen nuestro justo agradecimiento y admiración. Una de las muchísimas cosas importantes que me enseñó mi abuelo Silvino fue que procurase cultivar la resignación y una de las sabias frases que me repitió muchas veces fue:
—No te quejes ni lamentes de lo que pudo ser y no fue porque es un esfuerzo totalmente inútil. Piensa siempre que si por un lado nunca se hicieron realidad tus sueños más hermosos, tampoco se hicieron realidad tus pesadillas más horribles. Y ama la vida porque ella es absolutamente, de por sí, lo más maravilloso y sublime que posees.

SABER VIVIR (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)

Vive el día de hoy con igual intensidad que si te fueras a morir mañana, y pon todos los días el mismo entusiasmo en aprender que si creyeras que vas a vivir eternamente. Dale a la tolerancia y la benevolencia el mayor protagonismo que puedas porque te engrandecerá como persona. Y si alguna vez notas la tentadora cercanía del odio, ahuyéntalo lanzándole un huracán de amor. Todo aquel que sabe valorar a los demás, queda valorado él mismo. Y para tus amigos saca una sonrisa hasta de las nubes más negras de tu tristeza.

EL MAL JARDINERO (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)


EL MAL JARDINERO
(Copyright Andrés Fornells)
Seamos sensibles.
Seamos sentimentales.
Seamos tiernos.
Seamos cuidadosos.
Practiquemos la delicadeza.
La delicadeza es hermosa.
La delicadeza es sublime.
La delicadeza es una de las maravillas
que hacen especiales a los seres humanos
que la practican a diario,
en todo momento,
con todo y con todos.
No seamos como el mal jardinero
que no sabiendo cuidar las mágicas rosas de cristal
que crecían en su jardín
y el muy bruto las rompió todas
con sus ruda,insensibles manos.