REFLEXIONES OPTIMISTAS (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

reflesiones optimistas

 

 

 

 

 

 

(Copyright Andrés Fornells)

No sintamos ni amargura ni frustración si no hemos conseguido alcanzar
metas que eran demasiado altas para nosotros.
Sepamos ser humildes y agradecidos.
Miremos atrás con optimismo y valoremos todo
lo que hemos logrado desde nuestro inicio,
que fue venir al mundo desnudos,
indefensos, ignorantes y desvalidos.
Y así apreciaremos el enorme éxito que,
en realidad, hemos obtenido. desde entonces, y no seremos injustos y desagradecidos

COSAS (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

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COSAS (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)

De niños codiciamos poseer montones de cosas materiales. Somos insaciables acumulando juguetes y devorando golosinas. Creemos entonces que en las cosas materiales reside nuestra felicidad.

Es al madurar que descubrimos, a menudo frustrados, que todas esas cosas materiales pierden su valor tras el breve periodo de tiempo que nos dura la ambición de poseerlas.

Es al madurar que descubrimos no son las cosas materiales las cosas verdaderamente valiosas, sino los bellos sentimientos que hemos desarrollado dentro de nosotros: como la amistad, la humanidad, la solidaridad y el amor. Y el tener la generosidad de compartir todos estos valores con los demás.

 

LAS TENTACIONES (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

para hoy
LAS TENTACIONES

(Copyright Andrés Fornells)
Nunca te alejes demasiado rápido de las tentaciones, concédeles la oportunidad y el tiempo para que puedan alcanzarte. Algunas de ellas superan con creces a la aburrida y rutinaria realidad. Escoger una calle en vez de otra, un choque fortuito puede cambiarte la vida., Un ceder tu silla a una dama,  un buenos días a un empleado, un  me gustaría salir contigo, un piropo hermoso, una sonrisa cálida, un saludo caballeroso, un perdón educado, un suspiro del alma, un te quiero con el corazón…

EL INCOMPRENSIBLE MISTERIO DEL DESAGRADECIMIENTO (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

(Copyright Andrés Fornells)
Hoy tengo uno de esos días en que la melancolía, la tristeza y el dolor profundo que tantas personas nos vienen causando, con toda intención o sin ella, me impulsa a emitir un juicio justo, aunque posiblemente algo alejado de la piedad.
Hay una condición humana que no para de extenderse y que, de ninguna manera soy capaz de comprender, disculpar ni de aceptar con benevolencia. Y es la ruin inclinación de tantas personas que no sólo no agradecen el bien que reciben, sino que además de no experimentar agradecimiento por el bien recibido, sienten odio hacia las personas que de un modo generoso y altruista les han favorecido.