ENGAÑADOS

ENGAÑADOS

Su primo acababa de morir y él estaba herido. Paulatinamente las balas dejaron de silbar y la artillería cesó. El herido vio que se movían unos matorrales situados a menos de diez metros de distancia y, acto seguido, apareció una figura humana tambaleante, desarmada. No se le ocurrió dispararle aunque vestía el uniforme del ejército contrario. Se miraron ambos con toda la angustia y el horror del mundo reflejados en sus ojos. El soldado recién llegado tenía el pecho de su guerrera empapado en sangre. Movió los labios pero no llegó a emitir palabra alguna, pues repentinamente cayó al suelo quedando con la cabeza ladeada y los ojos sin vida fijos en él. El enorme odio que hasta aquel momento había mantenido el soldado sobreviviente contra sus enemigos desapareció de golpe al comprender que el desdichado muerto delante de él era su igual: un infeliz enviado al matadero; un infeliz al que habrían engañado también durante el periodo de entrenamiento con banderas, música, alegres canciones, arengas chauvinistas, rememoración de las grandes gestas bélicas nacionales del pasado, ensalzamiento de los héroes que habían ofrecido hasta su última gota de sangre generosamente para salvar a la «Patria» amenazada por unos poderosos enemigos que pretendían destruir su cultura milenaria y esclavizar a su pueblo.

-¡Pobre desgraciado! -logró balbucir rompiendo en sollozos.

BRUJERÍA

En la calle del Búho, cuarto B, vivía no hace mucho tiempo un jovenzuelo fantasioso, crédulo y gran aficionado a todo lo esotérico. Debido a esta peculiar inclinación suya, acudía frecuentemente a las librerías de lance en busca de libros misteriosos, relacionados con las ciencias ocultas.

El hecho de que sus padres eran fervientes católicos, le obligaba a leer estos libros de ocultismo cuando ellos dormían. Una noche, en la página trece de un libro de brujería encontró la siguiente aseveración: Si quieres que una mujer baile desnuda para ti, escríbelo en sus zapatos, con sangre de murciélago.

Con paciencia, una escopeta de perdigones y más suerte que puntería, este jovenzuelo consiguió cazar un murciélago. Se fue con él a casa de la chica que pretendía y aprovechando un momento en que no había nadie en la vivienda, entró por el patio dentro de ella, llegó a tientas -pues de haber encendido alguna luz habría delatado su presencia allí- hasta el cuarto que creía era el de su enamorada y, mojando una plumilla en la sangre del murciélago, escribió lo mejor que pudo, en un par de zapatos negros, su deseo de que ella bailara desnuda para él.

A medianoche el jovenzuelo escuchó unos discretos golpecitos en la puerta de la calle. Bajó las escaleras corriendo, ilusionado a más no poder, y se encontró a dos pasos de él a la abuela de la chica que tanto le gustaba, bailando para él tan desprovista de ropa como Dios la trajo al mundo.

CAFÉS SIN AZÚCAR

Cinco amigos se reunieron en casa de uno de ellos a tomar café. El invitador, que ejercía la profesión de psiquiatra, decidió realizar una prueba con ellos. Sirvió las cinco tazas con café y antes de que comenzaran a beberlo hizo un comentario aparentemente fútil:

-Se ha descubierto hace poco, que las personas que poseen inclinaciones homicidas tienen más desarrollados el sentido del gusto que las otras personas que podríamos llamar normales, equilibradas. Por cierto, en uno de los cafés se me olvidó poner azúcar. El que lo encuentre, aquí tiene el azucarero.

Todos los presentes se fueron llevando la taza a los labios, seguidos por los ojos vigilantes del especialista en enfermedades mentales. Sus invitados conscientes de esta vigilancia, después de tomar un sorbo de la infusión devolvieron la taza al platito y, al ser interrogados por su mirada, absolutamente todos movieron la cabeza indicando que no eran ellos quienes necesitaban azúcar.

-Lo sospechaba. Ninguno de vosotros es una persona desequilibrada y peligrosa.

El experimento había obtenido el éxito previsto por el huésped. Se equivocó. Antes de transcurrido un año, dos de sus cinco invitados habían cometido un asesinato.

TOROS Y TOREROS

TOROS Y TOREROS

Los toreros necesitan a los toros bravos para poder demostrar su elegancia y su valor.

Los toros bravos necesitan a los toreros para que su especie nos se extinga.

Los toreros matan a los toros y cobran por ello.

Los toros matan gratis y son maldecidos por ello.

¿Nos considerarían muy cuerdos los extraterrestres si supieran todas estas cosas de nosotros?

IR O NO IR A VOTAR

Mi abuelo Silvino fue un hombre que aprendió mucho de la vida y poco de los libros, pues la pobreza de su familia le obligó, cuando sólo contaba nueve años, en lugar de ir a la escuela ir a trabajar, y ya no paró.  A mi abuelo Silvino, la existencia tan dura que había llevado lo había convertido en una persona pesimista, escéptica y fatídica. La última vez que hubo elecciones generales le pregunté si él iría a votar. Y su respuesta fue la siguiente:

–Los que vayan a votar será porque no se han cansado todavía de ser engañados. Y los que se queden en casa, será porque se han cansado ya de ser engañados. Pero con los unos y sin los otros, la justicia seguirá siendo para unos pocos, y la riqueza también. ¿Te has dado cuenta de la mañana tan  estupenda que hace para salir a pasear?

UNA CHICA PERFECTA

Una chica perfecta

           La vio salir de una tienda y, al instante su corazón enloqueció. Pudo sentirlo dentro de su pecho advertirle, a golpes de trueno, que aquella era la mujer de su vida. La que había soñado infinidad de veces. Decidió seguirla. Un sabio presentimiento, le avisó de que si la perdía nunca más volvería a verla, hecho que lamentaría ya para siempre. La vida le había enseñado, que las cosas realmente buenas deben cogerse cuando se presentan, porque casi nunca repiten una segunda vez. Debía superar su timidez y hablarle. Pero ¿qué decirle que no le escandalizara, asustara, o molestara? <<Señorita, si usted y yo nos uniéramos, nunca más estaríamos solos, ¿verdad?>> Esto le parecería una solemne estupidez. Ella se detuvo junto a la marquesina de la parada del autobús. Ahora era el momento, o se arrepentiría el resto de su existencia. Se acercó hasta quedar delante de la joven. Ella levantó hacia él sus hermosos ojos, un brillo interrogante asomado a ellos.

—Tal vez la sorprenda lo que voy a decirle, señorita, tal vez no me crea, pero le juro que es la pura verdad: la llevo buscando toda mi vida.

Ella le dirigió la más luminosa sonrisa que él había visto jamás en boca femenina alguna, y respondió ilusionada.

—Que maravilloso es encontrar y ser encontrado. Un auténtico milagro.

Él sintió de repente que las olas de la duda le empujaban hostilmente en otra dirección. Y sufrió el inevitable temor de haberse equivocado.

RECUERDOS Y ANÉCDOTAS

( Para Luis Peña, de Perú, animándole desde aquí a que siga escribiendo y soñando, pero sin olvidarse en ningún momento de que más allá de los sueños aguarda la cruda realidad)

MAGIA BLANCA Y MAGIA NEGRA

Para un conocido mío, que evidencia una merecida fama de

licencioso: Magia Blanca es acostarse con

una europea, y, Magia Negra,

hacerlo con una africana.