UNA HUMANIDAD ABORREGADA (MICRORRELATO)

 

 

 

 

 

 

 

 

Aborrezco todo cuanto huele a política, pero tengo momentos de exasperación como el que me posee en este instante y trato de aliviarme un poco exponiendo mi parecer.
Actualmente, con la extraordinaria ayuda de los medios de comunicación han conseguido convertirnos en un pueblo aborregado, manso, narcotizado e idiotizado. Están consiguiendo, de un modo perverso influirnos políticamente. Lo que hace algún tiempo eran valores positivos (la honestidad, el valor del esfuerzo, la solidaridad, la verdad), los han convertido en actitudes inútiles, rechazables, obsoletas. Por lo tanto, ideas y hechos antes considerados condenables, despreciables, ahora son políticamente correctos.
Con la llegada a nuestras vidas de las redes sociales, han logrado que la mayoría de los ciudadanos se entreguen a la gran manipulación globalizada. Manipulación que en pocos minutos puede destrozar una honrosa reputación que ha costado toda una vida de enorme esfuerzo adquirir, o encumbrar a lo más alto a cualquier farsante despreciable e inútil, que así les convenga a los manipuladores.
Los manipuladores están viviendo su época de oro y los manipulados la era más triste, vergonzosa y esclavizadora de todos los tiempos.
Este desahogo mío seguramente no servirá de nada, aparte de eso: un desahogo que me cree enemigos. Viene ocurriendo desde muy antiguo. Sobran siempre verdugos dispuesto a terminar con los mensajeros. ¡Viva la buena gente que aún nos queda!

ÉL NO ERA UN HOMBRE COMO LOS DEMÁS (MICRORRELATO)


(Copyright Andrés Fornells)
Su aspecto y vestimenta no era diferente a la de cualquier joven de su época. Vestía con sencillez y no lucía su persona ostentación de joya alguna. No llamaba la atención de la gente voceando como un vendedor de baratijas. Hablaba reposado, en un tono cautivador. Las palabras que brotaban de la generosa fuente de sus labios eran tan sabias, tan prodigiosas, que sanaban a los enfermos que iban dirigidas.
La gente las escuchaba embelesada. La gente veía la infinita bondad que irradiaban sus ojos y creía, sin albergar la menor duda, cuánto les decía, y sentían mirándole, escuchándole y presenciando los milagros que realizaba que la bondad suprema existía en Él. Y por eso aceptaban que decía la verdad cuando Él aseguraba que era el hijo que Dios Padre enviado a la Tierra para redimirles de sus pecados y salvar las almas de los hombres que creyesen en Él y en su padre.
Pero fueron pasando los siglos, muchos hombres perdieron todo interés por la historia antigua y la despreciaron y olvidaron. La arrogancia, la ignorancia y la codicia se adueñó de ellos, y dejaron de reconocer que todos los hombres son hermanos, y por esa causa se destruyeron y siguen destruyéndose los unos a los otros. ¿Regresará para salvarles de nuevo, antes de que sea demasiado tarde, aquel hombre sencillo, milagrero, hijo de Dios Padre que ya les salvó una vez?

LE QUITARON LA VIDA A UN ÁRBOL (MICRORRELATO)


(Copyright Andrés Fornells)
La llamaban la Colina del Pino, por un árbol de esta especie que era el único que continuaba vivo en aquella elevación de terreno y podía ser visto desde cualquier punto del pequeño pueblo de Corraleja.
Este hermoso árbol que, en los días claros recortaba su verde silueta contra el azul del cielo, fue sentenciado a muerte cuando un multimillonario decidió que, si construía una mansión allí en lo alto de aquella colina tendría una magnifica vista de la extensa y fértil vega y de la mar al fondo.
Entonces el hombre muy rico, que solo concedía valor a las cosas que él valoraba, compró la colina y ordenó a un leñador cortase el último árbol que allí existía.
—Córtelo de manera que su leña pueda servirnos para quemarla en la gran chimenea que construiremos en el salón. Desaprovechar lo que puede aprovecharse, es de estúpidos —sentenció el ricachón creyéndose muy sabio.
Con la desaparición de aquel árbol perdieron los caminantes el disfrute de la sombra que les regalaba los días de calor, los niños la diversión de trepar por sus ramas, una familia entera la ayuda económica que sacaba de sus piñas y un buen número de pájaros quedó sin hogar.
La población de Corraleja cuando la mansión estuvo terminada no experimentó admiración sino aborrecimiento hacia este lujoso edificio porque les había dejado sin el entrañable pino que habían contemplado sus ojos desde la niñez.
Cuando años más tarde la ostentosa mansión fue pasto de las llamas, alguien extendió por aquella región la leyenda de que la había destruido un rayo amigo del pino centenario, pretendiendo con ello vengar su muerte.

EL PEQUEÑO CIRCO MORALES TENÍA UNA ATRACCIÓN MUY DIVERTIDA (microrrelato)


(Copyright Andrés Fornells)
El circo Morales lo componían un matrimonio y dos hijos varones. Los cuatro iban de pueblo en pueblo ganándose honradamente, con su arte circense, el sustento. Cambiando todo el tiempo de disfraces hacían de payados, de lanzadores de cuchillos, de equilibristas, de tragasables y de magos sacando palomas de las chisteras que, de muy buena gana se habrían comido por lo mal que andaban económicamente. Pero el número que más divertía al respetable era el que realizaban con un burro, al que llamaban “Nerón”, lo vestían de gitana y paseándolo por delante del respetable le decían:
—Vamos, Nerón, escoge entre los espectadores a la chica más guapa de todas.
El animal recorría con la vista todo el medio círculo que formaban las gradas abarrotadas de espectadores, llegaba al final, retrocedía y deteniéndose delante de una joven hermosa comenzaba a enseñarle la lengua y a dedicarle parpadeos seductores, provocando con ello se desternillase de risa el respetable.
Después le ordenaban que buscase al hombre más feo de entre todos los asistentes, y el animal terminaba deteniéndose delante de uno que lo era en gran medida, y se ponía a rebuznar escandalosamente con lo cual la gente se reía más y mejor.
En un pueblo llamado Corraleja fue donde más y mejor se rio la gente pues Nerón escogió como el más feo de todos los espectadores al alcalde, quien, careciendo de todo sentido del humor, nunca más autorizó al pequeño circo Morales a actuar en su municipio.
Escarmentados por este hecho, antes de permitirle a Nerón escoger al hombre más feo de los espectadores, preguntaban si entre los asistentes se hallaba el primer edil. Y si les respondían afirmativamente, solo permitían al asno hacer la elección de la chica más bella.