UNA HISTORIA DE AMOR… DESNIVELADA (MICRORRELATO)

UNA HISTORIA DE AMOR ,,,DESNIVELADA
—Querido Agapito, eso de que me quieras con locura, me gusta. Eso de que me adores, me gusta. Eso de que no puedas vivir sin mí, me gusta menos. Y lo que ya no puedo soportar más de ti, Agapito, es que lleves diez años sin trabajar y yo te haya estado manteniendo todo ese tiempo y siga con lo mismo.
Agapito rompió a llorar y con voz lastimera logro balbucir:
—¿Esto significa que has dejado de quererme?
—Esto significa que me he cansado de mantenerte. Ahí en la puerta tienes tu maleta y dentro de ella lo que trajiste cuando te viniste a vivir conmigo.
—¿Y que fue? —él haciéndose el olvidadizo.
—Un pijama y unos calzoncillos.
Agapito cogió su maleta, abatido como si le hubiesen caído encima los Diez Mandamientos en versión piedra, abrió la puerta y marchó llorando. Había llegado a la puerta del ascensor cuando Rosalía lo llamó:
—Anda vuelve, llorón. Me acostumbre tanto a ti, que ya no me acostumbraría a dejar de tenerte a mi lado—dijo ella compadeciéndose.
Agapito cambió llanto por gritos de alegría.
Hay historias de amor, que no saben terminar de otra manera.

UNA SEÑORA VA A DISERTAR SOBRE LA IGUALDAD (MICRORRELATO)

UNA SEÑORA VA A DISERTAR SOBRE LA IGUALDAD
La señora se está acicalando frente al espejo de su tocador. La criada está limpiando el cuarto de baño que la señora, como siempre, ha ensuciado muchísimo. Mostrándose amable, la sirviente pregunta:
—¿Sobre qué hablara la señora hoy en el Congreso?
—Voy a hablar sobre la isonomía —ufana la señora pintando sus labios de un rojo agresivo—. Tengo preparado un discurso magnífico, extraordinario. Les dejaré a todos boquiabiertos de admiración cuando les diga que la isonomía ya existía entre las leyes de la antigua Grecia. Los miembros de mi partido se van a romper las manos aplaudiéndome, mientras los de la oposición enfermarán de rabia.
—¿Qué es la iso… no recuerdo que más? —quiere saber su empleada.
—Pero que ignorante eres, mujer. La isonomía es la igualdad entre hombres y mujeres.
La que ahora rabia por dentro es la criada, pero calla porque más vale un mendrugo, que morir de hambre, mientras piensa: “Qué cara más dura tienes explotadora de mierda, hablando de igualdad cuando tu ganas 10.000 euros al mes, por decir mentiras todo el tiempo, y yo me reviento trabajando por solo 1000”.

NO ERA TODO IGUAL QUE ANTES (MICRORRELATO)

NO ERA TODO IGUAL QUE ANTES
—Agapito, veo que a ti no te han afectado para nada ni la inflación, ni la subida de la luz, ni la subida de la gasolina, pues tú siguen viviendo igual que siempre. Sigues cogiendo el coche todos los días, encendiendo las luces de tu casa y tomándote, por las mañanas, un café en el bar.
—Sí, sigo haciendo todo eso que has dicho, pero con la diferencia de que antes, con el café desayunaba y ahora no, el coche lo cojo solo para asistir al trabajo y no lo uso para visitar a mis padres, enciendo la luz del salón y el resto de la casa la recorro a tiendas, y antes de que nos llegase esta ruina no le quedaba a deber un céntimo a nadie, y ahora me persiguen por todas partes los acreedores, y más de uno con intenciones de agredirme.
—Agapito, estamos los dos igual. ¿Pasan quienes nos gobiernan los mismos apuros que nosotros dos?
—Pregúntales a ver que te dicen.
—Me contestarán que hace muy buen día para pasear.
—Pues eso. Tú preguntas una cosa y ellos te contestan una cosa que no tiene nada que ver con lo que preguntaste. Vamos, te invito a un trago de agua de la fuente que hay en la Plaza Mayor.
—Antes me invitabas a una cerveza.
—Tú lo acabas de decir: antes.
—Sí, antes. Es que nosotros, el pueblo, hablamos muy claro y todo el mundo nos entiende.

UN HIJO CON GRAN FUTURO (MICRORRELATO)

UN HIJO CON GRAN FUTURO
En un país, cuyo nombre no recuerdo, ni tampoco su situación geográfica, había un habitante llamado Silvestre Palangana, que era un hombre feliz y lo expresaba así:
—Estamos teniendo una inmensa suerte con nuestro hijo Próspero. No es inteligente, no estudia, es holgazán por comodidad y muy astuto. Al menor descuido nuestro mete sus manos en el bolso de su madre o en la cartera mía. Con estas extraordinarias condiciones suyas llegará fácilmente a ser ministro y nos colocará a su familia en empleos donde no se trabaje nada y se cobre altos sueldos.

UN CRIADO Y UN SEÑOR (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)

UN CRIADO Y UN SEÑOR
—Alberto, acércate a la cocina y mira si estoy yo allí.
—Voy enseguida, señor.
El criado regresa cinco minutos más tarde y dice:
—El señor no está en la cocina.
—¿Dónde crees tú, entonces que pudo estar yo, Alberto?
—Yo lo único que sé es donde debería estar el señor.
—¿Ah, sí? ¿Y dónde crees tú que debería estar yo?
—Sin la menor duda, encerrado en un manicomio, señor.

UNA GOTA DE HUMOR (816)

Cuando Filiberto Cortina se hubo comido los suficientes chicles para considerarse un hombre de goma, se tiró por la ventana de un segundo piso y, en vez de rebotar contra el suelo como él esperaba, se rompió las dos piernas; no lloró de dolor sino que lloró por el fracaso de su inteligente proyecto.