FIESTA DEL TRABAJADOR (MICRORRELATO)

trabajador

 

 

 

 

 

(Copyright Andrés Fornells)
Hasta donde sé, la Fiesta del Trabajador es algo así como una huelga legal, pa-cífica, universal y pagada por las empresas. El 1 de mayo conmemora las manifestaciones de obreros en EEUU, cuando en 1886 pedían la reducción de jornada has-ta las ocho horas. En esas manifestaciones murieron tres trabajadores que desde entonces los hemos conocido como los “Mártires de Chicago” y en su memoria la Internacional Socialista propuso en 1889 que el 1 de mayo pasase a ser el Día del Trabajador.
A Chonchi, el payaso, que lleva en paro tanto tiempo que ha perdido la memo-ria de cuando quedó sin trabajo, lo encontré esta mañana tumbado en un banco del Paseo del Progreso. Debía llevar tanto tiempo allí que estaba cubierto de telarañas.
—Toma, te he traído un bocadillo —le anuncié, generoso.
Con movimientos lentísimos él lo cogió con sus temblorosas, sucias manos y me dijo lleno de dudas, con un desmayado hilo de voz:
—No sé… si me funcionarán las muelas.
—Inténtalo. Lo que no se prueba, no se sabe.
Con dificultad logró dirigir el bocadillo hasta su boca, la abrió hasta la mitad y le dio al bollo tierno de pan con jamón un mordisquito. Masticó despacio, como el que recupera recuerdos lejanos. Inmediatamente que lo tragó sus mortecinos ojillos adquirieron brillo y Chonchi logró incorporarse hasta quedar sentado. Y a partir de ese momento ha sido para mí una gran satisfacción verle comer con tanta gana y placer. Al final ha soltado un sonoro y jubiloso eructo y ha comenzado a hablar:
—Andrés, hay que tener mucho cuidado con cierto tipo de fiestas. Muchísimo cuidado. Mi abuela, un ama de casa de las de antes, de las que en la casa lo hacían todo, pues bien, ella se tomó esta fiesta del trabajador tan en serio que no trabajó desde el 1 de mayo de un año hasta el 1 de mayo del año siguiente. Consecuencias: En su casa murieron de suciedad y hambre ella, el marido, los tres hijos que tenían, el periquito “Lulú” y un perro llamado “Petronio”. Yo, su nieto, sobreviví milagrosa-mente porque me recogió una vecina. ¿Entiendes ahora porque estoy en contra de algunas fiestas?
Asentí con la cabeza y deseoso de que se incorporase a la sociedad consumista y laboral le dije:
—Si me ayudas a descargar un camión de leña que he comprado hace un mo-mento, te pagaré muy bien por ello.
Chonchi me miró como si acabara de descubrir en mía a un enemigo disfraza-do de benefactor y, muy contundente e indignado me respondió:
—¡Eres un explotador! Hubo obreros que murieron para conseguir que hoy no trabaje nadie y tú quiere obligarme a trabajar a mí.
Sonreí benevolente. Conozco muy bien los milagros físicos que puede realizar en nosotros un buen bocadillo de jamón.
—Chonchi, descansa, que hoy es tu día.
Y me alejé con una sonrisa entre divertida y maliciosa. ¡Lleva uno ya tanto vivido! Y por otra parte, quienes estamos acostumbrados a trabajar, resulta que el trabajo nos gusta.

SEMANA SANTA, TOLERANCIA, RESPETO Y RELIGIOSIDAD (ACTUALIDAD)


(Copyright Andrés Fornells)
Creo que una forma de intolerancia y arrogante falta de respeto es ir en contra de todo aquello en lo que no se cree, por considerar, quien así obra, que es dueño de la verdad absoluta e indiscutible. Hablo así refiriéndome a todos los que, sin más argumentos que su laicidad, su ateísmo o su agnosticismo, no son capaces de ponerse en el lugar de otros, respetar sus creencias en vez de atacar y condenar porque no les gustan, porque no las comprenden o porque no las comparten, celebraciones como la Navidad, Semana Santa y otros eventos de marcada religiosidad.
Queridos seres humanos, os recuerdo que frente a las numerosas personas que no creen en dios alguno, existe otro enorme número de personas que sí creen en el suyo, en su dios, por lo tanto, merecen el mismo respeto, estos segundos, que aquellos primeros.
Que nadie celebre lo que no quiera celebrar, pero que nadie se meta tampoco con quienes sí quieren celebrar historias que tienen por verdaderas y las aman.
Aceptemos asimismo que algunas de estas fiestas de origen cristiano hay mucha gente que las celebra más por tradición que por religión. Allá cada cual. El derecho a la elección es incuestionable. La libertad individual fue una de nuestras mayores conquistas y tenemos total derecho a practicarla.
Y para finalizar esta insignificante reflexión mía, hagamos todos muy buen uso de la tolerancia y el respeto a los que difieren, discrepan de nosotros, ejerciendo estas dos virtudes que acabo de nombrar y que, si no lo están ya, merecen estar entre las primordiales e imprescindibles. ¡Felices días presentes y futuros a todos, todos, todos!

LAS LLAMAS NO RESPETAN A LAS MARAVILLAS (ACTUALIDAD)

(Copyright Andrés Fornells)
Esto fue hasta ayer mismo, NOTRE-DAME: La catedral de París una de las más importantes obras del gótico. Destacaban en ella su espectacular rosetón y sus bien conservadas gárgolas. Subir a la parte superior de sus torres nos permitía contemplar una espléndida perspectiva de París. En verano solía haber colas tan largas que quienes deseaban visitarla podían caer en la desesperación por la agotadora espera a la que se veían obligados. Aparte de esta famosísima catedral, allí en la isla de la Cité, nació la ciudad de París con el asentamiento de la tribu de los Parisii. Su parte trasera abrazada por un pequeño parque y el Sena la hacen uno de los parajes más bonito y relajante de la ciudad.
Víctor Hugo, entre otros muchos, nos la dio a conocer a quienes vivíamos lejos de ella, a través de una historia de amor imposible, la de Quasimodo y la gitanilla Esmeralda. Ayudemos todos, dentro de nuestras posibilidades, para que esta maravilla, patrimonio de la humanidad, pueda ser reconstruida.