LA SOLIDARIDAD DE LOS ANDALUCES Y DE LOS FORASTEROS (ACTUALIDAD)


(Fotografía perteneciente al periódico ABCandalucía)
LA SOLIDARIDAD DE LOS ANDALUCES Y DE LOS FORASTEROS
Sigue activo el terrible incendio que está quemando nuestra valiosísima Sierra Bermeja. Más de 2.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, por hallarse en peligro de ser alcanzados por las llamas, y sigue aumentando el número de personas por los nuevos municipios afectados.
La gente de esta tierra y mucha otra gente que sin serlo viven aquí y la aman, está ofreciendo a los desalojados: campings, cortijos, edificios oficiales, casas particulares, cuadras y cobijo para sus animales. También envían alimentos y bebidas para los esforzados bomberos, soldados, voluntarios y desalojados.
¡¡Me uno a todos los que agradecemos esta admirable generosidad!! ¡¡¡Es en los momentos en que la desgracia se ceba con un pueblo, cuando más se agradece la ayuda que le prestan los demás!!!

CELEBRAMOS HOY EL DÍA DEL PADRE (ACTUALIDAD)


HONRANDO A UN BUEN PADRE
Copyright Andrés Fornells)
En nuestra vida algunas de las pérdidas que sufrimos nos dejan en el corazón un vacío tan grande, que con nada de este mundo lo podemos llenar.
Mi pueblo estaba en fiestas. Entré en el recinto ferial. Era a última hora de la tarde y se hallaba en todo su apogeo. Me vi rodeado de una multitud bulliciosa, festiva. Me agredió el escandaloso reclamo de las potentes sirenas de las atracciones, la ruidosa música proveniente de algunas casetas y todos los universos artificiales de centelleantes luces multicolores. Cautivaron mi olfato los olores provenientes de planchas y freidoras instaladas en los carromatos. Me distraje observando a quienes intentaban cobrar premios en los barracones de tiro. Y recorriendo con la vista los trofeos que se ofrecían en uno de ellos, me acordé de mi bondadoso, magnífico padre y de un osito de peluche que, manejando con maestría aquellas escopetas tan trucadas y fallonas, él consiguió para mí. Y la humedad continuó en mis ojos mientras observaba a la alegre y excitada grey infantil subida en el tiovivo y en los ponis. También mi padre me había subido en uno de ellos, vigilante todo el tiempo, cambiando sonrisas conmigo; cambiando divertidos, cómicos, graciosos saludos con las manos. Y comprando él para mí, aprovechando no podía censurarle madre (siempre preocupada por mi alimentación), todas las chucherías que se me antojaron. Pan de azúcar, almendras garrapiñadas, chupachups, patatas fritas, refrescos.
Finalmente, en mi recorrido evocador llegué a las carpas de un circo. Me detuve junto al cartel que anunciaba a los artistas que actuaban en las dos sesiones de tarde y noche.
Allí recuperé, todavía con mayor fuerza mi lejana infancia. Y me pareció sentir en la mano mía la mano grande y fuerte de mi padre transmitiéndome seguridad y cariño. Una mano que siempre parecía decirme: “Mientras yo esté contigo, hijo mío, jamás permitiré que nada malo te ocurra en la vida”.
Aquella lejana tarde de feria, mi padre y yo entrábamos en el circo. A mi padre, el circo le gustaba tanto o más que a mí. Trapecistas, saltimbanquis, equilibristas, amazonas, domadores de fieras, lanzadores de cuchillos, payasos… Y reíamos juntos hasta saltársenos las lágrimas. ¡Éramos inmensamente felices!
Salíamos del circo, maravillados. De nuevo cogidos de la mano. Comentando las actuaciones que más nos habían impactado, asombrado, admirado.
Perdí a mi padre hace muchos años, pero lo sigo echando de menos igual que el primer día que amanecí sin tenerle más. Todavía ahora, a menudo, giró la cabeza buscándolo a mi lado, y, al no encontrarlo, una profunda tristeza me lacera el corazón y me nubla los ojos.
Por mucho que se empeñe cierto ruin sector de nuestra sociedad en devaluar, denigrar y hasta pretender borrar la figura del padre, conmigo y otros muchísimos que sienten como yo, no lo conseguirán jamás.
Un buen padre, y asimismo una buena madre, son los mayores tesoros que un hijo sensato, agradecido y afortunado puede poseer. Yo los tuve y los honro y honraré mientras viva. Infinitas gracias a ambos por lo muchísimo que me disteis y lo poco que yo fui capaz de devolveros, aunque puse gran empeño en ello.

HOY ES EL DÍA DE ANDALUCÍA (ACTUALIDAD)

(Copyright Andrés Fornells)
Tiene guasa celebrarlo el último día del mes más corto del año. A saber con qué intención lo habrá hecho esa gente que decide las cosas de todos, sin preguntar a nadie, que hoy sea el Día de Andalucía. Esto está muy bien, pero pidámosles, a los que mandan, que no se olviden de esta santa tierra todos los demás días del año.
Andalucía es un paraíso premiada con una enorme cantidad de días de sol. Como bien decía mi abuelo Silvino, orgulloso, y siempre barriendo para casa:
—¡Nosotros tenemos más sol que nadie! ¡Eso lo sabe y lo envidia el mundo entero! ¡Ea!
El sol de Andalucía es tan luminoso, tan especial, que pintores del mundo entero vienen a pintar aquí nuestros paisajes, nuestras fiestas, nuestros cortijos y nuestro folclore. Un folclore tan apasionante, bello, y trágico en ocasiones, que puede ponerte locas de emoción las entrañas. El flamenco ha sido declarado, con todo merecimiento, Patrimonio de la Humanidad. Lo digo, por si alguno no lo sabe.
Debido a tanto sol como tenemos, sufrirlo trabajando es una tortura insoportable, que tiene la culpa de que digan los de climas faltos de sol que, en lo del curro, algunos andaluces son un poco sosegados. Cuando un albañil, un labrador o un peón caminero, bañados en sudor y sin fuerzas dice: “Tengo fatiguitas de muerte” significa que está trabajando en unas circunstancias tan terribles que ningún otro obrero del mundo las soportaría.
Señores, Andalucía ha contribuido a la felicidad del mundo con maravillas inigualables como sus gazpachos, sus vinos, sus coplas, sus jamones, sus bailes, su guasa y un arte que no se puede aguantar. ¡Queda dicho!
¡Viva el Día de Andalucía y el día de todas las buenas criaturitas de este mundo nuestro!

¿QUÉ LE HA PASADO A LA JUSTICIA? (ACTUALIDAD)


¿Qué le ha pasado a la Justicia? Le ha pasado lo inevitable, que se ha conver-tido en desorientada viajera extremadamente útil para los lazarillos que la llevan por los caminos que favorecen a los que más tienen y perjudican a los que carecen de todo.
Por favor, que algún cirujano sabio y justo le devuelva la visión a la señora Justicia para que pueda escoger por sí misma los buenos caminos que le prepara-ron aquellos hombres íntegros, honrados y solidarios que la crearon.
¿Qué te ha pasado justicia? Milonga de Carlos Ramón Fernández
https://www.youtube.com/watch?v=O54w0wYh2qA&list=RDO54w0wYh2qA#t=17″

UN NIÑO PIENSA EN LOS REYES MAGOS (ACTUALIDAD)

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Cocina de una familia de clase obrera. Sentados, desayunando: un papá, una mamá y un niño llamado Luisito. Luisito lleva un tiempo rumiando algo que quiere decir, pero que no ha dicho todavía temiendo pueda ganarse, de parte de su padre, un papirotazo en el cogote. Por fin, cuando se ha apurado ya el tazón de leche con pan migado, propone con voz insegura y temblorosa:
—¿Por qué no os divorciáis ahora, para los Reyes y volvéis a reconciliaros al día siguiente, el 7 de enero?
A papá se le atraganta la magdalena que está comiendo. Mamá suelta el asa de la taza de café que iba a llevarse a los labios. Ambos miran a su hijo como creyendo que acaba de volverse loco. Papá con un brillo furioso en los ojos le pregunta casi mordiendo las palabras:
—Por qué quieres que nos divorciemos, ¿eh?
—Sí, ¿por qué? —mamá, sin el casi, muerde las palabras de su pregunta.
Luisito, aunque muy azorado, no renuncia a su proyecto.
—Bueno, los papás de David están divorciados y los Reyes Magos le dejan juguetes en casa de su madre y en casa de su padre y por eso recibe el doble de juguetes que yo. Yo no quiero que viváis en dos casas diferentes ni tampoco que os divorcies para siempre, por eso os propongo que os reconciliéis al día siguiente de haber pasado los Reyes.
El papá y la mamá de Luisito se lo quedan mirando perplejos primero, luego se miran entre ellos consideran que lo cavilado por su hijo es una demostración de alta inteligencia, rompen a reír y le dicen que también a él los Reyes le van a dejar juguetes en dos casas, en la suya y en la de sus abuelos.
Luisito da un salto de alegría que lo descabalga de la silla y riendo también abraza a sus padres que, por nada del mundo quiere que hagan lo mismo que han hecho los papás de su amigo David. Él los quiere bien juntos, amándose y amándolo a él.