OLVIDARSE DE LA PROPIA INFANCIA (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Micaela, la mamá de Alfonsito se ponía a menudo de los nervios con él. Últimamente el niño no quería ponerse unos calcetines de color naranja.
—¿Pero por qué no quieres ponértelos? Son muy bonitos. Son los más bonitos que tienes.
Alfonsito callaba y, obstinado, movía la cabeza en sentido negativo y no se ponía los calcetines colorados.
Micaela, un fin de semana que recibió la visita de Alfonsina, su madre, le pidió:
—A ver si usted, madre, que ha tenido siempre tanta confianza con su nieto, le saca el por qué le ha cogido manía a unos calcetines nuevos color naranja, que no quiere ponérselos.
La abuela Alfonsina se llevó a su nieto Alfonsito al parque infantil y un rato más tarde regresaron ambos risueños y felices, algo habitual entre ellos dos.
—Ve a lavarte las manos que dentro de cinco minutos comemos —ordenó Micaela a su hijo. Esperó a que éste marchase al cuarto de baño y entonces bajando la voz le preguntó a su madre—: ¿Pudo averiguar porque el nene le ha cogido manía a los calcetines colorados?
—Alfonsito no le ha cogido manía a esos calcetines —respondió en actitud benevolente, la buena mujer que la trajo al mundo—. Ocurre que el niño no quiere ponérselos para no molestar a dos duendes que están viviendo dentro de ellos.
—¡Dios mío! —alarmada Micaela—. Vamos a tener que llevar al niño a un psiquiatra.
—Cuando tú tenías la edad que tiene ahora tu hijo, te negabas a ponerte unas bonitas pantuflas de color rosa porque estabas convencida de que dentro de ellas habitaban dos duendes.
Micaela abrazándose a su madre rompió a reír reconociendo:
—Qué pena las cosas tan hermosas de nuestra niñez que se nos olvidan.

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