RECUPERÓ SU BICI (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Francisca se casó con Federico, su primer novio, en justa compensación por haberle roto, lo que ella había mantenido entero hasta conocerle a él. A Federico le gustaba más que ninguna otra cosa del mundo montar en bicicleta y devorar kilómetros.
Cuando Federico no montaba en bici ni trabajaba de electricista, cumplía con su esposa la obligación matrimonial. Fruto de este compromiso matrimonial fue la venida al mundo de un hijo de ambos al que pusieron de nombre Quico.
Quico creció mostrando solo afecto a su madre por consentírselo ella todo, y mostrando desarraigo a su padre porque trataba de inculcarle estrictos principios morales.
Cuando Quico cumplió los dieciséis años empeñó en el Monte de Piedad la magnífica bicicleta de carreras de su padre para poder llevar, con lo obtenido, a Maripili, su chica, un fin de semana a un lujoso hotel de Benidorm donde le hizo lo mismo que su padre le había hecho a su madre.
Enojado con él y enojado con su esposa por defender a su desconsiderado hijo, Federico desempeñó su bici y pedaleó entusiasmado los cuarenta kilómetros que lo separaban de la casa de Enriqueta donde se quedó en prueba de agradecimiento por haberle ella entregado el dinero que le costó recuperarla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *