SE PUEDE VIVIR SIN AMOR (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Se hallaban los dos en el baqueteado sofá del salón de un hogar modesto. Mantenían ambos una postura que les encantaba por lo muy íntima que era. El niño, pequeño todavía, sentado sobre las piernas de su joven madre, no le significaba a ella incomodidad alguna.
Él se movía hacia adelante y hacia atrás, dulcemente excitado, gozando el cálido contacto y el delicioso olor materno que lo acompañaba desde su venida al mundo.
También ella gozaba del olor a limpio que desprendía el hijo de sus entrañas. Durante algunos segundos, con deleite compartido, se comunicaron en silencio sus almas.
De pronto el niño realizó una de esas preguntas conque los infantes suelen sorprender a los adultos:
—Mamá, tú me amas mucho, ¿verdad?
—Te amo infinitamente, corazón mío —conmoviéndose ella.
—Mamá, ¿se puede vivir sin amar? —curioso.
—Sí, hijo mío. Se puede vivir sin amar, pero no merece la pena vivir de ese modo.
El pequeño rompiendo a reír se abrazó a ella muy fuerte y exclamó:
—¡Te quiero muchísimo, mamá!
—¡Y yo también a ti, mi vida! —respondió ella apretándole contra sí, deseando un imposible, que nada del mundo consiguiera arrancarlo del cerco amoroso y protector de sus brazos.

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