CASOS “MEDEA” EN LA ACTUALIDAD (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
A los hombres públicos les recomiendo que lean la Medea de Eurípides, este genial, antiguo poeta trágico griego. Para los que no lo leerán porque son perezosos, explicaré el meollo de esta famosa tragedia, en media docena líneas.
Al héroe Jasón, Medea lo ayuda a coronar con éxito su misión de robar el vellocino de oro. Agradecido por esta ayuda, Jasón se casa con Medea. Tienen un par de hijos. Todo va bien entre ellos hasta que un mal día, Jasón se enamora de la joven Creonte y abandona a Medea, su esposa. Medea furiosísima, no perdona la traición del hombre por el que ella tanto hizo, y decide vengarse. Y lleva a cabo una venganza terrible, espantosa, en la que mata a personas de su propia sangre y, además, a la joven que ha enamorado a su marido. Lo que más indigna e irrita de esta historia a los defensores de la justicia, a los justicieros, es que Medea logra escapar de cualquier castigo en un carro tirado por caballos alados.
Esta lectura habría salvado a muchos hombres de negocios de los escándalos, descubrimientos públicos y encarcelamientos por todas las cochinadas, las canalladas y los robos suyos destapado por sus esposas traicionadas. También habría salvado de verse en los tribunales a políticos dueños de fortunas en paraísos fiscales. Y a famosos preservado del escarnio que les ha significado que ex amantes hayan aireado en los medios de comunicación que, en su entrepierna, poseen algo que, en tamaño, iguala lo que posee el ratoncito Pérez.
A todos los anteriores, si no leen otra cosa que las cifras que llevan los billetes de 500 euros, les recuerdo, por si les sirve de algún provecho, dos refranes muy españoles:
“Por la boca muere el pez” y “Del amor al odio solo hay un paso”. Y si la Justicia tuviera el detalle de ser para todas las personas igual, añadiría dos refranes más: “El que mal anda, mal acaba” y “El que la hace, la paga”.

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