LA MÚSICA Y EL CULTO MWARI DE LOS ZIMBABUENSES (MIS VIAJES ALREDEDOR DEL MUNDO)


LA MÚSCIA Y EL CULTO MWARI DE LOS ZIMBABUENSES
(Copyright Andrés Fornells)
La música posee una enorme importancia para los zimbabuenses. En los eventos sociales (bodas, entierros, cosechas, nacimientos) forman unos coros admirables, tanto por la belleza de las voces como por la innata armonía que éstas guardan. Sus instrumentos más conocidos son la marimba, (un exótico xilófono de madera), la mbira, (conocido también como piano del dedo pulgar), los mujejeje (campanillas de piedra) y los tambores. Asistí en Harare a un concierto que dieron varios instrumentos de percusión unidos y compenetrados, que me significó uno de los más impresionantes eventos musicales de los que guardo memoria. Fue como si el alma misma de toda esta raza tan antigua formase una melodía mágica, ancestral, imperecedera.
En Zimbabue la mitad de la población practica (por la inevitable influencia británica) el cristianismo anglicano, aunque en la mayoría de los casos se practica una religión híbrida entre el cristianismo y las creencias tradicionales de sus antepasados.
Son especialmente fuertes, sobre todo en la religión shona, las creencias de Mwari, un sistema de creencias animistas monoteísta que practica el culto al ancestro, como medio de intercesión es la religión dominante. Según su creencia la tierra está protegida por los espíritus de sus antepasados.
Para ellos Mwari es el ser supremo e invisible creador de la humanidad. Mwari se manifiesta especialmente en la erupción de volcanes, relámpagos y también habla sobre los asuntos de los humanos en cuevasnaturales, entre rocas y templos a través de un oráculo conocida como la Voz de Mwari. Este oráculo lo realizan mayoritariamente médiums hombres, y también alguna mujer. Los médiums siguen siendo muy respetados en Zimbabue pues a algunos de ellos se les cree dueños del poder de provocar lluvia salvadora en épocas de terribles sequías.
El oráculo sirve como un intermediario entre los espíritus, el dios y las personas, sobre todo en casos de desastre natural o en caso de agresiones externas contra el país. Era el oráculo, de hecho, el que anunció, en el pasado, el momento más propicio para empezar la primera Chimurenga (rebelión) en 1896 que tantas vidas humanas causó a lo largo de muchos años, mayoritariamente entre los habitantes del país luchando contra los invasores blancos infinitamente mejor armados y organizados.
Desgraciadamente, después de obtenida, tras terribles luchas la independencia, los zimbabuenses continúan sin conseguir el bienestar y la paz que anhelan y merecen.

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