SE LO CONFIRMÓ EL HORÓSCOPO (MICRORRELATO)


SE LO CONFIRMÓ EL HORÓSCOPO
(Copyright Andrés Fornells)
Lina se dio cuenta de que su mejor amiga, Mayte, no había sabido mantener su boca cerrada y cumplir la promesa que le había hecho de no decirle a nadie la confidencia suya de la noche anterior, pues nada más entrar en la oficina y quitarse el abrigo, su compañera de trabajo, Mariona, se acercó a ella y con expresión compungida en su rostro pecoso y en su voz le dijo:
—Es una pena lo ocurrido entre tú y Norberto. Hacíais tan buena pareja.
—Bueno, cosas que pasan —Lina procurando quitarle importancia mientras el enojo la centrifugaba por dentro—. Nos dimos cuenta, a tiempo, de que lo nuestro no funcionaba.
—¿Descubriste que era un cerdo, que te la pegaba con otra? —con morbosa curiosidad la otra.
—Nada de eso. Norberto nunca ha dejado de serme fiel. Digamos que se nos rompió el amor, ¿vale? Y ahora, si me dejas, tengo que terminar un informe.
Lina ocupa su mesa y enciende el ordenador. Suelta un suspiro de exasperación cuando la sentimental Simona, otra compañera de oficina, toma asiento en un extremo de su mesa, lleva entre sus manos un pañuelito y con voz quebradiza y ojos acuosos quiere le confirme:
—¿Es verdad lo que cuenta Mayte de que tú y Norberto habéis roto?
—Sí, hemos terminado nuestra relación —mostrando cansancio Lina—. Nuestra relación había dejado de funcionar hacía ya algún tiempo. No pasa nada, querida. Sin traumas. Hemos quedado amigos.
—¡Oh! No voy a poder soportarlo —trágica Simona, rompiendo a llorar y dándole utilidad al pañuelito—. Ya nada tiene sentido. Si lo vuestro no ha funcionado, con lo enamorados que estabais, lo mío con Genaro será un rotundo fracaso. No voy a salir más con él. Vale más prevenir que curar.
Lina suspira de nuevo. Controla como puede la exasperación que se ha ido apoderando de ella.
—No seas tan dramática, bonita. Estas cosas pasan. Genaro es un tío estupendo. Te quiere y le quieres. Norberto y yo no formábamos una la pareja ideal. No le demos más vueltas, por favor.
Simona solloza ya a todo volumen. Lina, que está para que la consuelen, tiene que consolarla. Tarda varios minutos en conseguir que su compañera dejé de sollozar como si acabara de rompérsele el corazón. Por fin logra que haga caso a su reiterado consejo:
—Anda. Ve al cuarto de baño a arreglarte un poco. Se te ha corrido el rímel y te ha quedado la cara que pareces un osito panda.
—¡Que admirable eres, Lina! Con la desdicha tan grande que debe estar rompiéndote el alma y aun te queda ánimo para bromear —se aleja la otra sollozando de nuevo.
Por fin llega el jefe con la habitual expresión severa en su rostro y todo el mundo finge hallarse muy ocupado.
Durante toda la mañana, influenciada por lo que han estado exponiendo todas sus compañeras, Lina se ha sumergido en un mar de dudas. ¿Ha hecho realmente bien terminando su relación de más de un año con el hermoso Norberto? Tal vez con la convivencia la horrible Encarna, la insoportable mama de él, no fuera tan mala como estaba siendo. A todo se acostumbra una. Por ejemplo, sus primeros zapatos de tacones altos que los primeros días de ponérselos, cumplidos los quince años, a cada paso que daba estaba a punto de caerse de narices al suelo, ahora, los lleva a todas horas y sin ellos tiene la impresión de haber perdido la mitad de sus piernas.
Mientras ella y Mayte, durante la pausa en la oficina, comen en una hamburguesería, la segunda va al baño a retocar su maquillaje, Lina hojea un periódico que alguien ha dejado olvidado en una silla cercana. Se va directo al horóscopo y lee lo que dice sobre su signo del zodiaco. Suspira aliviada.
—Estoy totalmente convencida de que haber roto con Norberto ha sido absolutamente acertado —le dice a su amiga cuando ésta regresa a su lado.
—Eso me dijiste anoche cuando me lo contaste —Mayte atusándose el pelo en un gesto lleno de coquetería dedicado a un chico atractivo que la está observando desde una mesa vecina.
—Sí, pero ahora tengo la seguridad absoluta.
—Pues mira que bien —Mayte más pendiente de lo que hace el chico que le gusta, que de lo que está escuchando.
Lina le cuenta que en el horóscopo ha leído un consejo primordial que se da a las mujeres que tienen el mismo signo que ella: Vivir bajo el mismo techo con la suegra: ¡jamás de los jamases! Descubre que su amiga y el adonis de la otra mesa han cambiado una sonrisa y una oleada de optimismo la invade. Bueno, romper con un novio no es el fin del mundo. Y recuerda lo que su cariñoso abuelo Anselmo solía decirle cuando ella era pequeña: “Chiquilla, eres tan guapa que, cuando seas mayor darás un puntapié en el suelo y te saldrán cien novios”.

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