NYAI LORO KIDUL, LA DIOSA DE LAS SIRENAS (viajes)


(Copyright Andrés Fornells)
Una telefonista que conocí en la bellísima isla de Java, me contó mientras tomábamos café, algo que me resultó muy interesante:
—Señor, una cosa que a usted le parecerá curiosa es que en uno de los mejores hoteles de Java hay siempre reservada una habitación con baño para la diosa del mar del sur, Nyai Loro Kidul.
No sé si sería por alguna razón supersticiosa (pues en ningún momento tuve la impresión de que pudiera estar mintiéndome) ella no quiso revelarme el nombre del hotel que realizaba este hecho tan sorprendente. Así que en lugar de cometer la descortesía de intentar sonsacarle lo que evidentemente no quería decirme, le pedí que tuviera la amabilidad de contarme la leyenda de Nyai Loro Kidul la diosa de las sirenas.
Y esto que narro a continuación es lo que conocí por boca de ella. Según una antigua creencia la diosa del mar del sur vive en las olas del Océano Pacífico y, al igual que las sirenas griegas, engaña a hombres con la promesa de bellezas inenarrables, poder, riquezas y grandeza. Y el resultado es que estos hombres engañados se ahogan delante de ella y sus cuerpos se hunden hasta el fondo del mar.
Un par de días más tarde, un guía turístico me contó que esta leyenda había sido inventada muchos años atrás para intimidar a los pescadores y que éstos no fueran a pescar a los mares del sur porque por allí venían a conquistar su país los portugueses, los españoles y los holandeses.
Y finalmente un buscador de nidos de golondrinas (nidos que estas aves construyen con algas y saliva) tuvo a bien informarme que los mencionados nidos son muy apreciados por los chinos que pagan por ellos precios exorbitantes pues les atribuyen propiedades tónicas (procuran fuerza y energía al organismo). Aparte de lo anterior, este amable javanés me contó que la diosa Nyai Loro Kidul protege a todos los miembros de su gremio y que en un lugar de muy difícil acceso existe una choza que la diosa de las sirenas visita de vez en cuando, la cual está llena de vestidos suyos preciosos. Le ofrecí una buena propina si me conducía hasta aquella misteriosa choza, pero él mirándome con cara de miedo, me respondió que no haría tal cosa ni por todo el dinero del mundo, pues no quería enfrenarse al terrible castigo que recibiría de Nyai Loro Kidul pues su morada era un lugar sagrado que a ningún extranjero le estaba permitido conocer.
Y esto es todo lo que pude averiguar de la legendaria diosa de las sirenas. Pero con diosa o sin ella, la isla de Java posee una extraordinaria belleza, sus gentes son encantadoras, amabilísimas y sonríen hasta en los entierros. Java merece muchísimo ser visitada. Ya me diréis.

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