20.000 DONCELLAS PARA UN REYEZUELO AFRICANO (SUPERSTICIONES, MISTERIOS Y MAGIA)

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Takúm Palié fue un reyezuelo africano que tras la muerte de su padre heredó el trono de su reino. Este nuevo monarca tenía derecho a heredar también sus mujeres, pero no le gustaron y las repudió, encargando a uno de los hombres de su mayor confianza realizar un censo de todas las chicas doncellas existentes en sus vastos dominios y la suma que le presentó su hombre de confianza fue de 20.000 vírgenes.
—Muy bien —dijo complacido Takúm Palié— las probaré todas, y aquella que me guste más la desposaré y convertiré en reina.
Y como ocurre con todas las cosas nuevas que nos producen placer, este monarca caprichoso comenzó a desflorar doncellas, con entusiasmo primero, con voluntad después y finalmente con enorme sacrificio.
Llegó una mañana a la desfloración número 3.456 y decidió que se casaría con la afortunada que había alcanzado esta exagerada cifra, y no porque le gustara más que todas las vírgenes anteriores, sino porque estaba agotado, tenía el talado en sangre viva y ya no encontraba gozo alguno desvirgando, pues muy al contrario lo que encontraba era un dolor insoportable, un sufrimiento extremo.
Takúm Palié tuvo muy mala suerte con su elección de reina consorte, pues escogió a la muchacha más celosa de su tribu y a la tercera infidelidad cometida por él, cuando había recuperado de nuevo el furor venéreo y había comenzado otra vez a estrenar hembras, ella le puso un narcótico en la bebida y una vez lo tuvo inconsciente le cortó de un certero tajo el magnífico taladro que él poseía. A consecuencias de esta emasculación Takúm Palié murió tras larga y sufriente agonía.
Su viuda, muy contenta de haber pasado de reina consorte a reina absoluta, decidió batir el récord de su marido y encargó otro censo de los hombres de su tribu que todavía no se habían estrenado en el placer venéreo. Encontró la suma de 13. 000 que aseguraron no haber catado jamás hembra ninguna. La reina tuvo paciencia para estrenarlos a todos ellos antes de permitirse un alto por lo muy avanzado que llego a ser su estado de gestación.
MORALEJA: No existe récord establecido por uno, que no pueda batirlo otro (en este caso, otra).

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