TODO ESTÁ MEZCLADO (OPINIÓN)

(Copyright Andrés Fornells)
Hasta el día de hoy todo cuanto sabemos sobre los orígenes del ser humano, desde el primero al último de nosotros descendemos de nuestro ancestro más lejano que fue africano.
Por muchas barreras que pongan los gobiernos, los racistas y los clasistas llevamos genes hermanos y como hermanos deberíamos tratarnos los unos a los otros si fuésemos mejores personas de lo que somos. Tengámoslo presente.

OLVIDOS CRUELES (OPINIÓN)

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Seamos generosos y en estas fiestas entrañables tengamos la honrosa generosidad de, mientras las celebramos con nuestros familiares presentes, concederles un recuerdo a los familiares ausentes, ausentes porque un día cruzaron esa frontera que separa a los vivos de los muertos. Olvidarles es una crueldad que no merecen. No renunciemos en fechas que tradicionalmente se destinan a la alegría, dedicarle un momento a la tristeza añorando a esos seres queridos que tanto hicieron por nosotros y no les tenemos más. No los borremos de la memoria porque recordarles nos entristezca. Eso sería una excusa mezquina. Posiblemente nadie nos lo afeará si no los recordamos ni mencionamos, pero si lo hará nuestra conciencia en el caso de que hayamos sido capaces de mantenerla limpia y honesta hasta el día de hoy.

UN AFICIONADO AL FÚTBOL (OPINIÓN)

(Copyright Andrés Fornells)
Soy uno de los muchos terrícolas que les gusta el futbol (qué le voy a hacer, conozco aficiones bastante peores) y estoy pendiente de todos los resultados que se dan en los partidos que se juegan en la primera división, (en la actualidad prácti-camente todos los días de la semana). Hay un par de equipos que son mis favoritos y me alegra cuando ganan y me contraría cuando pierden. Esto es normal en mí, pero no lo es en una gran mayoría de seguidores de este deporte (que alguna vez, mucho tiempo atrás, parece ser calificaron de noble), por lo que dicen los medios de comunicación fanatizados, partidistas y energúmenos en bastantes casos.
Comento esto porque se está llegando a un punto en que todos o casi todos esos medios con audiencias muy importantes, no hablan más que de futbol, de ju-gadas magníficas, de técnicas depuradas en el manejo del balón, de pirueta circen-se, de malabarismo incluso, sino que hablan casi exclusivamente de los árbitros. Y se es benevolente e incluso mentiroso cuando se justifica que los árbitros han po-dido tomar durante un partido alguna decisión a favor del equipo de sus amores y se condena sañudamente, incluso con insultos muy graves (condenablemente gra-ves), al árbitro que creen ha perjudicado a su equipo sin importarles, al hacerlo, faltar a la verdad y a la justicia. Y repiten miles de veces en moviolas televisivas esos errores posibles (a menudo inexistentes) en los cuales el juez de una contien-da ha tenido que decidir una falta, una jugada, en una fracción de segundo sin contar con ningún medio técnico aparte de sus ojos. Para ellos no hay moviola ni repaso miles de veces de la jugada supuestamente errónea.
Señores fanatizados, por favor, dejemos tranquilos a los árbitros porque ellos se equivocan como nos equivocamos todos los mortales, para bien o para mal, y hablemos de fútbol que es un deporte emocionante, viril, habilidoso y bello a los ojos de aquellos que lo aman de verdad.
Advertencia: Haré oídos sordos a todos aquellos que me pongan a parir.

LO QUE SU MUJER JAMÁS PERDONÓ A TOSCANINI (opinión)


(Copyright Andrés Fornells)
Arturo Toscanini fue además de uno de los más grandes directores de orquesta, un símbolo del antifascismo. Ayudó a muchos músicos a escapar de la persecución y de los campos de concentración.
Dentro de su profesión era perfeccionista hasta tal extremo de que, en los ensayos, a los profesionales de la orquesta y a los cantantes los abroncaba llegando al extremo de insultarles de mala manera.
Sobre él volcaron cataratas de elogios. Que poseía una presencia imperiosa, una dignidad infinita, una memoria fabulosa, amplísima experiencia, temperamento intenso, sabiduría serena y talento infinito.
Dueño de una voluntad y vocación admirables se retiró a los 87 años de edad.
Pero fue mucha la gente que admiró a Carla, su mujer, tanto como le admiró a él. Carla fue para Arturo Toscanini: compañera, madre, secretaria, amiga devota, admiradora fanática, sabia consejera y una diplomática pacificadora de sus furibundos litigios.
Ella permaneció a su lado más de cincuenta años y aunque tuvo sobrados motivos para haberle abandonado, solo lo abandonó al morir dejándole, según el gran compositor diría: una profunda sensación de vacío que nada en el mundo llenaría ya.
Arturo Toscanini le fue infiel a Carla innumerables veces. Se sentía inevitablemente atraído por cualquier mujer guapa que pasaba por su lado.
Una cosa que empequeñeció la figura de este gran hombre de la música fue que, a su maravillosa y fiel esposa, él que había enviado miles de cartas de amor a otras mujeres que había conocido y amado, jamás pidió perdón a Carla y, por inconcebible que parezca, tampoco dicho jamás que la amaba.

LA ARAÑA Y LA MOSCA (FÁBULA)


(Copyright Andrés Fornells)
En la naturaleza, como en cualquier otra parte ocurren cosas lógicas dentro de su crueldad. Una araña y una mosca, cuando eran muy pequeñas mantuvieron ambas un sincero vínculo de amistad. Compartían los pulgones que encontraban:
—Toma, he recogido diez pulgones: cinco para ti y cinco para mí.
—Muchísimas gracias, mi buena amiga mosca.
—Toma, yo he cogido doce pulgones: seis para ti y seis para mí.
—Muchísimas gracias, mi buena amiga araña.
Pero transcurrió el tiempo. Las dos se hicieron mayores y un día la mosca de este cuento quedó atrapada en la telaraña de su antigua amiga.
—No me hagas nada, soy tu amiga de la niñez —le recordó la mosca.
—Ay, siento mucho haberte cazado, pero no puedo cambiar mi naturaleza. Por tratarse de ti procuraré que sufras lo menos posible. Así que primero te estrangularé y una vez bien muerta no sentirás dolor alguno mientras te como.
Moraleja: Ándate siempre con mucho ojo, porque quien es tu mejor amigo hoy, puede ser tu peor amigo mañana.

¿QUÉ MÉRITOS BUSCAN QUIENES CONCEDEN LOS PREMIOS NOBEL DE LA PAZ? (OPINIÓN)


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IRENA SENDLER falleció a los 98 años. Durante la segunda guerra mundial, esta heroína alemana consiguió un permiso para trabajar en el Ghetto de Varsovia como especialista de alcantarillado y tuberías. Conocedora de los planes que con respecto a los judíos tenían los nazis, esta admirable mujer sacaba niños escondidos en el fondo de su caja de herramientas y también dentro de un saco de aspillera a los niños de mayor tamaño, en la parte de atrás de su furgoneta. En esa parte trasera de su vehículo llevaba un perro entrenado para ladrar a los soldados nazis cada vez que entraba y salía del Ghetto de Varsovia. Los soldados temían la fiereza del perro y sus furiosos ladridos ocultaban los ruidos que pudieran hacer los niños.
Consiguió sacar de allí y salvar a 2.500 niños. Cuando tuvo la mala suerte de que los nazis la descubrieron, le rompieron ambas piernas, los dos brazos, y la dieron una brutal paliza.
IRENA SENDLER mantenía además un registro con los nombres de todos los niños que sacó el cual guardaba en un tarro de cristal enterrado bajo un árbol de su jardín.
Después de la guerra intentó localizar a los padres que pudieran haber sobrevivido y reunir a su familia. Desgraciadamente la gran mayoría de ellos había sido llevada a las cámaras de gas.
Aquellos niños a los que salvó encontraron casas de acogida o fueron adoptados.
El año que fue pedido para IRENA SENDLER el Premio Nobel de la Paz, no fue seleccionada.
El premio Nobel de ese año se lo concedieron a Al Gore por unas diapositivas sobre el calentamiento global.
La injusticia se ceba siempre en los mejores.

SEGUÍ UN CONSEJO DE MI PADRE (PIROPO)


SEGUÍ UN CONSEJO DE MI PADRE (PIROPO)
(Copyright Andrés Fornells)
Margot, voy a hacerte una confesión:
—Los consejos de mi padre siempre los creí tan acertados, que llegué a considerarlos infalibles. Pero contigo falló uno de sus consejos que yo consideraba de los mejores. El consejo al que me refiero es el siguiente:
—Hijo, enamorarás a todas las mujeres que consigas hacerlas sonreír.
Pues bien, contigo me ocurre que, cuanto más te hago sonreír, más me enamoro yo de ti, y no al contrario. Seguramente, mi padre jamás conoció a nadie como tú.
Por favor, deja de sonreír durante un momento para que pueda separarme de ti y salir a la calle a que me dé un poco el sol.

LAS DOS RAMAS QUE DIVIDEN A LA HUMANIDAD (OPINIÓN)


(Copyright Andrés Fornells)
Posiblemente desde el momento mismo en que los humanos formaron los primeros grupos tribales, éstos se dividieron en dos ramas: la rama de los que mandaban, y la rama de los que obedecían, por convencimiento o a la fuerza.
Esto viene a cuento por la reciente visita de un primo mío al que llevaba varios años sin ver. Al inicio de nuestro encuentro, como es lo habitual entre personas educadas que valoran el parentesco, hablamos de hechos familiares actuales y, luego, yéndonos a lo lejos, desenterramos recuerdos de tiempos pasados en los que personas de nuestra sangre tuvieron algún tipo de protagonismo en nuestras vidas. Liquidado este tema obligado y muy placentero en algunos momentos, como la maldita política ha conseguido penetrar en nuestros hogares, en nuestras vidas y en nuestras pasiones, él quiso saber si yo era de derechas, de izquierdas, de centro, anarquista o independentista.
Debido a que experimento un gran rechazo sobre este tema, encogí los hombros y no me pronuncié en ningún sentido. Pude apreciar enseguida muecas de desaprobación por su parte, y pasó él a hablarme, con un entusiasmo exacerbado, del partido en el que militaba y la inquebrantable fe que tenía depositada en el mismo. Ellos cambiarían nuestro país desde los mimos cimientos y acabarían con la corrupción y las abismales diferencias sociales existentes. Ellos conseguirían lo que ningún otro partido había logrado antes: que la justicia funcionase con ecuanimidad sin decantarse por influencias decisivas; los ricos dejarían de ser ricos y los pobres de ser pobres. La riqueza se repartiría y llegaría para todos y no como ahora, que la acaparan unos pocos. Y al final de su acalorado proselitismo y ensalzamiento, me dijo convencido de que yo debía afiliarme a su partido:
—Conseguir un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos solo podremos conseguirlo militando y ayudando con todas nuestras fuerzas a este progresistas y justiciero partido nuestro.
Por todo lo que tengo aprendido a lo largo de una vida muy dura. Una vida con muchas privaciones desde mi más tierna infancia y con el continuo sufrimiento de mis seres muy queridos, por mala saluda y por enfermedades de largas y de penosa duración, ha hecho de mí una persona desconfiada y escéptica.
—Mira, yo soy apolítico —le dije, paciente y sereno—. No veo a ningún político que se parezca al bondadoso Jesús del que nos hablaron en nuestra infancia y en el que creímos hasta que quienes se arrogaban ser sus herederos demostraron que ni creían en Él ni seguían su prodigioso ejemplo. Y porque no veo a ningún político parecido a ese bondadoso, generoso y milagrero Jesús, no creo en ellos. ¿Te acuerdas del abuelo Silvino?
—Yo lo traté poco.
—Yo, afortunadamente le traté mucho porque cuando llegó a viejo, de todos sus hijos e hijas, quien le dio un hogar hasta el fin de sus días fue mi madre. Pues bien, el abuelo Silvino, que sin haber apenas ido a la escuela por haberse visto obligado a trabajar desde muy niño, era un sabio porque había estudiado en la mejor de las escuelas: la vida. El abuelo Silvino solía decirme: “Nene, yo nunca les tendré afecto alguno a quienes nos mandan por una gran razón que es la siguiente: “Nosotros, los obreros, vivimos del sudor de nuestra frente. Ellos, los que nos mandan, no viven de su sudor, sino que viven del sudor nuestro”.
Mi primo se marchó enemistado conmigo. A mi primo no lo adornaban las virtudes de la sensatez, la tolerancia y la bondad. Él pertenece a ese terrible grupo de los que consideran, que si no estás con ellos estás en su contra, por lo tanto eres su enemigo. ¡Una actitud injusta, radical y lamentable!

EL LENGUAJE Y LOS TIEMPOS (OPINIÓN)

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EL LENGUAJE Y LOS TIEMPOS
Empezaré por manifestar que la gente que me conoce sabe sobradamente que no soy ni un psicólogo ni tampoco un psiquiatra ni otro tipo de estudioso de masas, por lo tanto, lo que voy a exponer a continuación no tiene base científica ninguna ni tampoco estadística que pueda considerarse fiable, indiscutible o verídica. Es únicamente mi opinión.
Todo lo que voy a añadir a partir de ahora va encaminado a comentar la terrible y criminal situación actual que sufren tantas y tantas mujeres que son asesinadas por hombres criminales que merecen la máxima condena y el merecido apelativo de monstruos.
Y también está encaminado todo lo anterior a preguntar: ¿Se respeta cada vez menos, en esta desequilibrada, injusta y deshumanizada sociedad nuestra, a las mujeres?
Pondré, para hacer reflexionar sobre esto, un ejemplo: ¿Quién no ha escuchado decir festivamente a muchos jóvenes actuales: “¡Pero qué hijo de puta eres, fulano de tal!” Y que quien ha recibido esta gravísima ofensa sobre la mujer que le ha traído al mundo, ha reaccionado echándose a reír con toda su boca.
Durante mi infancia y pubertad, y siempre, cuando alguien me mentó con desprecio a mi madre podía tener la seguridad de que, aunque el ofensor fuera tan grande como un castillo, yo iba a por él con los puños cerrados a defender, aunque corriese el peligro de que me reventaran las narices, la honradez de la buena mujer que, con dolor corporal e inmenso amor, me regaló el don de la vida.
Esto todo es lo que quería decir.