¿QUIÉN DE LOS DOS HABÍA ESPERADO MÁS TIEMPO? (MICRORRELATO)


(Copyright Andrés Fornells)
Él era un hombre de negocios muy riguroso, disciplinado y recto. Su esposa se ocupaba del buen funcionamiento de su hogar y era alegre, despreocupada y encantadora. Habían acordado el día del cumpleaños de ella celebrarlo en un lujoso restaurante. Ella tenía toda la tarde para arreglarse. Él iría con la misma ropa que llevaba en su empresa. Él llegó al lugar donde se habían citado, tan puntual como un reloj suizo. Tener que esperar lo exasperaba y la impuntualidad ajena lo sacaba de quicio. Su mujer llegó cuarenta minutos tarde, preciosa, tranquila, sosegada. Él con un tono de enfado en su voz le dijo:
—No lo entiendo. Tenías cuatro horas para vestirte y arreglarte y me has tenido cuarenta minutos aquí esperándote.
—Eso es poco tiempo, cariño —desarmándole ella con una arrebatadora sonrisa—. Yo esperé veinticuatro años, seis meses y dos días a que tú me encontraras y te enamorases de mí. ¿Quién de los dos ha demostrado tener más paciencia en lo de esperar al otro?
A su marido se le pasó de inmediatamente el enojo y levantados, galante, cogió la silla que debía ocupar su mujer, espero a que ella se sentara, se la arremetió con cuidado y a continuación le preguntó con manifiesta amabilidad:
—¿Estás cómoda, mi vida?
—Sí, maridito mío, muy cómoda. Eres el más adorable de los hombres, ¿lo sabes?
Y como había mucho amor entre ellos, cada uno siguió, en adelante, siendo igual que había sido siempre.

EL FUTBOL PASÓ DE DEPORTE A DESPILFARRO CAPITALISTA (DEPORTES)


(Copyright AndrésFornells)
Estamos siendo testigos de una locura extrema por parte de los presidentes de clubs de fútbol. Futbolistas cuyo único mérito suyo es, maltratando a un balón con los pies meterlo finalmente dentro de tres palos a los que llaman portería. Por el mejor cotizado de ellos (de momento) se han pagado 222 millones. Pero ya se está hablando de hasta 180 millones por otros jugadores que dejaron, ayer mismo, de ser mocosos para convertirse en adultos.
Y todo esto dentro de un mundo saturado de desplazados de guerra, de multitud de gente que muere de hambre y de enfermedad, es de una indecencia extrema.
Y mientras se cometen estas barbaridades económicas dentro del deporte del balompié, se desprotege, se paga miserablemente a las personas imprescindibles, valiosísimas para la humanidad entera como son los investigadores, los inventores, los educadores y los científicos que pueden curar enfermedades, acabar con las desigualdades sociales y la miseria, mejorar la educación de las personas y descontaminar nuestros sucísimos aire, tierra y mar.
Van a matar a la gallina de los huevos de oro sin que nadie levante un dedo. Después, como en tantas otras cosas, cuando sea demasiado tarde, se darán cuenta de la atrocidad que han cometido.
Recuerdo al modesto equipo de futbol de mi pueblo, donde cada uno se pagaba su equipación, se partía el alma en el campo por el prestigio de su municipio, y se sentía recompensando con ello.

UN PARAÍSO EN FILIPINAS: LA ISLA DE PALAWAN (VIAJES)


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Esta isla, perteneciente a Filipinas, es un auténtico paraíso. En ella viven en paz y armonía 81 grupos culturales y razas. En la isla de Palawan abundan los bosques vírgenes, las junglas, las montañas y los islotes rodeados de coral y una extraordinaria fauna marina. Quienes quieran ver peces exóticos de formas y colores fantásticos deben visitarla. La arena de sus playas es blanca y fina y las aguas que las bañan son limpias y cristalinas.
El mar de Filipinas alberga una fauna y flora notoriamente exóticas. Existen casi 500 especies de corales duros y blandos y habitan en sus aguas costeras alrededor del 20 por ciento de todas las especies de moluscos existentes en el mundo. Además de las numerosas especies de peces de pequeño tamaño, en sus aguas de un bellísimo color turquesa abundan también, tiburones, atunes, morenas, tortugas marinas, calamares y serpientes de mar.
El mar de Filipinas es también zona de freza y cría de la anguila japonesa, del atún y de diferentes especies de ballenas.
Las principales actividades económicas en la región del mar de Filipinas son las explotaciones agrícolas y forestales, la pesca, los servicios de la administración pública, el comercio y la artesanía.
Sin embargo, la deforestación incontrolada de los bosques tropicales, con la consiguiente erosión de los suelos y la generalmente elevada contaminación atmosférica y de las aguas ocasiona graves daños ecológicos también en el medio ambiente marino. Esta creciente contaminación de las aguas afecta especialmente a los bosques de manglares ribereños, que sirven como zonas de freza y cría a numerosas especies de peces.
Ojalá que la desmedida ambición humana no destroce las bellezas y riquezas naturales que todavía posee este hermosísimo y paradisíaco país, para beneficio de sus habitantes y de la humanidad entera.

UNA MAMÁ ORGULLOSA HABLA DE LAS AFICIONES INFANTILES DE SU HIJO (MICRORRELATO)


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La señora Josefa Gómez salía del banco donde todos los empleados la habían tratado con exquisita amabilidad. Una señora que había sido testigo de las notorias atenciones que esta mujer había recibido, le dijo en tono de queja:
—A mí no me tratan, ni de lejos, tan bien como la tratan a usted.
—Es que yo soy la madre del director.
—¡Ah! Ahora lo entiendo —dijo la mujer quejosa.
—Verá, mi hijo, de muy niño, coleccionaba mariposas, escarabajos, mantis religiosas, grillos y hasta moscas. Cuando se hizo mayor decidió coleccionar dinero y, gracias a esta afición suya, ha llegado a director de este banco.
Al hijo de la señora Josefa Gómez le metieron en la cárcel por haber cometido un importante desfalco. Un día la mujer que tiempo atrás le había comentado la diferencia de trato que recibían ambas en el banco, le dijo, maliciosa:
—Con que su hijo coleccionaba bichos primero y luego billetes, ¿eh? Pues ya sabe dónde lo tiene ahora.
—¡Pobre de mí! Claro que lo sé. Voy a verle todas las semanas. Y lloramos juntos. Mi hijo cometió únicamente un error de apreciación, señora —muy digna la mujer que tenía un hijo preso—. El desdichado hijo mío no vio la diferencia que existía entre unas cosas y otras. Los escarabajos, mariposas y demás insectos no eran de nadie, mientras que los billetes pertenecían a personas egoístas que los querían solo para ellas.
La mujer que le había estado recriminando todo lo anterior, movió la cabeza comprensivamente: ella tenía tres hijos y, a saber, en que tentaciones podrían caer y de las cuales ella no tendría culpa ninguna y seguramente, con razón o sin ella, los defendería. Así que se despidió de Josefa Gómez diciendo:
—¡Ay, qué difícil y sacrificado es ser madre!
—¡Ay, si lo sabremos nosotras!

EL CAFÉ MÁS CARO DEL MUNDO ES EL INDONESIO KOPI LUWAK (CURIOSIDADES)


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Para las personas que no lo conozcan les revelaré el secreto del famoso y exquisito café indonesio “kopi luwak”, que es el más caro del mundo (cuyo proceso de recolección y procesamiento, que explico a continuación, es para muchos inverosímil). Antes del tueste, los granos de café son digeridos y después defecados, por un pequeño animal llamado civeta. Nombre común que reciben ciertas especies de mamíferos carnívoros parecidos a los gatos. Las civetas son nativas de las regiones cálidas del Sureste asiático y África. En las plantaciones de las islas de Java, Sumatra y Sulawesy (antiguamente Célebes) las civetas trepan a los arbustos del café y se comen sólo los mejores frutos, los cuales no son capaces de digerir y los acaban expulsando, pero ya las enzimas de su aparato digestivo han actuado ligeramente sobre el café, alterándole el sabor y el olor. Las civetas tienen un cuerpo esbelto, del tamaño de un gato doméstico, las patas cortas, una cabeza de perfil afilado con orejas pequeñas, y una cola larga y peluda. Son cazadores nocturnos de animales pequeños como roedores y aves, aunque pueden comer también carroña y materia vegetal. Estos animales suelen ser capturados, y a veces criados en cautividad, para conseguir una sustancia llamada civeta que segregan sus glándulas anales y que almacenan en un saco situado bajo la cola; esta sustancia es usada en la fabricación de perfumes. Su sabor característico es a caramelo, con un toque a chocolate, y posee un aroma muy especial y una acidez muy baja. Por este particular proceso de elaboración, el sabor del café “kopi luwak” es tan distinto a todos los demás, y por una taza de este café se paga un precio exorbitante. En varios portales de internet especializados en la venta de productos agroalimentarios gourmet, ofrecen paquetes de dos onzas (57 gramos) del café a precios bastante razonables.
Los granos ingeridos por las civetas se recogen de las heces, se limpian y se someten a unas extremas pruebas de higiene y calidad, antes de proceder a tostarlos. Este método para obtener el “kopi luwak” no está industrializado por lo que su producción es muy limitada. En toda Indonesia no se producen más de unos pocos cientos de kilos al año.
No faltan los detractores que aseguran que el sorprendente proceso de este café es falso y responde sólo a una interesada estrategia de marketing. La polémica está servida.

OTROS ROMEOS Y JULIETAS (CURIOSIDADES)


Romeos y Julietas parece que han existido desde que el mundo es mundo. Cuenta una leyenda azteca, que Iztaccíhuatl una princesa bellísima, se enamoró locamente de un valiente guerrero llamado Popocatépetl. Este guerrero tuvo que irse a la guerra y la princesa esperó, sufriente y fiel su regreso, rechazando a cuantos pretendientes le surgieron. Pero un fatídico día la princesa Iztaccíhuatl recibió la terrible noticia de que su amado Popocatépetl había muerto en una batalla. La princesa lloró y lloró amargamente durante varios días y varias noches hasta que finalmente murió de tristeza. Y muy poco tiempo más tarde Popocatépetl regresó triunfante de la guerra, pues la noticia dada a la princesa Iztaccíhuatl fue falsa pues el héroe muerto había sido otro guerrero que guardaba cierto parecido con él, se encontró con que su amada acababa de fallecer. Entonces, Popocatépetl, enloquecido por el dolor, cogió el cuerpo de su adorada Iztaccíhuatl, se la llevó a lo más alto de la una colina y después de contemplarla durante un buen rato y vaciado por ella todas las lágrimas que contenía su corazón, fue y se arrojó al fondo de un volcán vecino. La nieve del invierno cubrió la colina y dejó formada para siempre la figura de la princesa Iztaccíhuatl. Desde entonces el volcán Popocatépetl arroja fumarolas de tristeza, y por eso Iztaccíhuatl quiere decir en lengua náhuatl (cuya escritura mezclaba pictogramas, ideogramas y signos fonéticos) mujer dormida y Popocatépetl significa montaña que humea.

LOS NIÑOS DE JULIA ERAN DIFERENTES (MICRORRELATO)


(Copyright Andrés Fornells)
Julia terminó de hacer la cama del dormitorio que compartía con su marido. Él se hallaba, en aquel momento, en el campo de futbol realizando la señalización del mismo para el partido que por la tarde enfrentaría al equipo local con otro venido de fuera. Sonrió pensando en él. Ellos dos se había conocido al final de un encuentro. Ella había comenzado a trabajar en el periódico local y le habían dado la sección de deportes, cuando debido a una lesión de rodilla ella tuvo que abandonar el equipo de baloncesto femenino.
Él había sido el mejor de su equipo en aquel partido y ella lo entrevistó y lo felicitó. Ambos se dieron cuenta enseguida que de que estaba surgiendo algo muy especial entre ellos. Él la invitó a cenar y ella, en contra de lo que acostumbraba, aceptó salir con un hombre al que acababa de conocer.
Pasaron los dos una velada muy agradable, que repitieron varias veces, a lo largo de medio año. Finalmente, él se declaró, ella confesó que también lo amaba, y acabaron donde los dos querían, casados en la iglesia. El fruto de este matrimonio, que había tenido lugar doce años atrás, eran Gimeno de once años, y Julita de nueve.
Pensando en ellos, Julia se acercó al balcón desde el que tenía una magnífica vista de la plazuela situada a pocos metros. En la plazuela había una quincena de chiquillos de diferentes edades diseminados por allí. Sus hijos eran los únicos que se hallaban jugando con un balón a encestar en la vieja canasta de baloncesto. Todos los demás estaban sentados ocupado todo su interés en los teléfonos móviles que tenían entre sus manos.
Los dos hijos de Julia, perfectamente conectados con ella, notaron de inmediato la fuerza de su mirada, sus ojos la buscaron y, localizándola respondieron a la amorosa sonrisa suya y la saludaron agitando, alegremente, los brazos. Y Julia, feliz, les devolvió el saludo pensando, orgullosa: “Les estamos educando adecuadamente”.

EL PELIGRO DE QUE NUESTROS HIJOS NOS IMITEN (MICRORRELATO)


(Copyright Andrés Fornells)
La mujer había llegado hacía muy poco de su trabajo y se hallaba preparando la cena. A los cinco minutos llegó también su marido que tras dejar su maletín encima de la mesa del tresillo se reunió con ella en la cocina y preguntó mostrando natural interés:
—¿Y los niños?
—Ahí fuera, en el jardincito, están jugando.
El hombre cogió un botellín de cerveza de la nevera y se asomó a la ventana en el momento en que su hijo de seis años acababa de encerrar a su hija de cinco en una especie de rectángulo hecho con tres sillas y una tumbona todas ellas de plástico y le decía:
—Encarna, como te has convertido en un estorbo para nosotros, aquí quedas encerrada en esta residencia para ancianos.
Encarna era la madre del padre de los niños. Los remordimientos flagelaron el corazón de este hombre que, volviendo al lado de su mujer dijo con infinita tristeza:
—¿Sabes una cosa, Luisa? Cuando seamos viejos, tú y yo terminaremos en el mismo sitio que ha terminado mi madre.
—Nuestros hijos… —no terminó ella su frase que habría sido: “no nos harán eso”.
Miró por la ventana y vio y oyó lo mismo que había visto y oído su marido Y sintió que le entraba una tristeza infinita.

ELLA NUNCA LE HABRÍA HECHO LO QUE ACABABA DE HACERLE ÉL (MICRORRELATO)


(Copyright Andrés Fornells)
Era de noche. Noche oscura como galería de mina de carbón. Escaso el tráfico existente en aquella carretera secundaria. Estaba lloviendo a mares. Un coche circulaba conducido por un hombre que iba solo. Ráfagas de fuerte viento y agua lo azotaban, lo sacudían. El conductor del mismo llevaba impresa en su enju-ta cara una expresión tétrica, dolorosa, dramática. Aunque los parabrisas funcionaban a la máxima rapidez no conseguían ofrecerle una buena visibilidad debido al diluvio que caía. Aparte de lo anterior aumentaba el peligro que este hombre corría, el hecho de que iba llorando. Su atormentadora mente se había convertido para él en otro potencial enemigo más. Pensamientos suicidas le acosaban cada vez que le venía al encuentro una curva, y le costaba vencer la tentación de no mover el volante en la dirección debida, seguir recto y estrellarse.
El hombre venía de dejar a su madre en una residencia de ancianos. El motivo de haberla llevado allí era que ella padecía Alzheimer. Su razón trataba de convencerle de que había hecho lo adecuado, lo mejor para ella. Allí en la residencia la cuidarían infinitamente mejor de lo que podía hacerlo él. Sin embargo no conseguía acallar su mala conciencia. Tenía acusadoramente presente todos los cuidados recibidos de parte de su madre a lo largo de su vida, los innumerables sacrificios que tuvo que realizar para, sola, sin ayuda de nadie, trabajando denodadamente, hasta la extenuación, someterse a mil sacrificios para criarlo y conseguir incluso darle estudios universitarios.
Y mientras lloraba avergonzado, torturado por los remordimientos, murmuraba entre dientes:
—Ella nunca me habría hecho lo que yo acabo de hacerle.